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El campo argentino retoma sus protestas con una nueva huelga comercial

Los productores agropecuarios piden una reducción de las retenciones a la exportación, algo que el Gobierno de Cristina Fernández ya se ha negado a aprobar

Los productores agropecuarios de Argentina han iniciado una huelga de comercialización de ganado y granos para pedir una reducción de impuestos a las exportaciones, lo que representa una vuelta al conflicto desatado con el Gobierno en marzo del año pasado y que se prolongó hasta el mes de julio.

La huelga ha comenzado con un acto masivo encabezado por los líderes de las patronales agrarias en Leones, en la provincia de Córdoba, considerada la "capital nacional del trigo", un producto muy castigado por la severa sequía que azota al campo argentino.

El Gobierno había dejado claro recientemente que ayudaría al campo, pero que no está dispuesto a rebajar las retenciones a la exportación, algo que, según sus portavoces, sólo favorecería a los grandes exportadores de soja, que tienen millones de toneladas guardadas en silos y en las famosas bolsas-silo. Las retenciones a la exportación (un 35%) constituyen una de las principales fuentes en las que se nutre la Hacienda argentina y han sido el principal punto de enfrentamiento entre el campo y el Gobierno de Cristina Fernández.

"Tenemos muchísimos problemas, cuando comparamos las producciones vemos que se deterioraron, por el clima una parte, pero en gran parte por las políticas equivocadas que lleva adelante este Gobierno", ha denunciado Marío Llambias, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas. Los dirigentes agrarios han pedido al Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner flexibilidad en el sistema impositivo, una exigencia que ya estuvo presente en la crisis del año pasado, cuando el Gobierno perdió entonces el pulso con el campo al verse obligado a llevar al Parlamento un nuevo esquema impositivo que había aprobado por decreto. La medida fue rechazada en el Senado con el voto del propio vicepresidente del país y de la cámara, Julio Cobos, lo que motivó una auténtica brecha en el Ejecutivo.

Según las cuatro grandes organizaciones agrarias del país, que representan a unos 290.000 productores, la situación del sector es "crítica" no sólo por los impuestos a las exportaciones, sino también por la caída de los precios internacionales de los granos, el alza de los costes de producción, la sequía y la falta de financiación. La huelga comercial, la primera de este año y la sexta desde el inicio del conflicto el año pasado, se desarrollará hasta el martes, cuando la ministra de la Producción, Débora Giorgi, ha convocado a una reunión a los dirigentes de las entidades agropecuarias. Argentina, uno de los mayores productores y exportadores mundiales de alimentos, sufrió el año pasado millonarias pérdidas por las huelgas agropecuarias y los bloqueos de carreteras que realizaron los productores rurales.