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La coalición de Gobierno de Pakistán inicia un proceso para destituir a Musharraf

El PPP, de la ex primera ministra asesinada Benazir Bhutto, y la Liga Musulmana de Nawaz Sharif consideran que la "incompetencia" del presidente "ha debilitado al país

Los partidos que forman la coalición de Gobierno en Pakistán han alcanzado un acuerdo para iniciar "inmediatamente" el proceso de destitución del presidente del país, Pervez Musharraf. Según portavoces del Partido Popular de Pakistán, el que lideró hasta su muerte en un atentado terrorista la ex primera ministra Benazir Bhutto, y de la Liga Musulmana-N de Nawaz Sharif, también ex primer ministro, han informado de haber llegado un acuerdo para buscar la destitución del mandatario.

En rueda de prensa en Islamabad, el líder del Partido Popular de Pakistán (PPP), Asif Alí Zardari, viudo de Bhutto, ha leído una declaración conjunta que señala que la "incompetencia" de Musharraf "ha debilitado el país", por lo que "se ha convertido en un imperativo" iniciar un proceso para su destitución. Así, "la dirección de la coalición (gubernamental) presentará un pliego de cargos contra el general Musharraf", de acuerdo con lo previsto en la Constitución. Ha agregado que se convocará al Parlamento este mes para comenzar con el proceso de destitución.

Según la Constitución paquistaní, un presidente puede ser apartado del poder si se demuestra mental o físicamente incapaz de ejercerlo o destituido bajo los cargos de violación de la ley fundamental o "mala conducta". Según los líderes de la coalición, Musharraf se había comprometido a someterse a un voto de confianza de las nuevas Asambleas paquistaníes cuando defendió ante el Tribunal Supremo su reelección como presidente, en octubre pasado.

Zardari ha explicado que las Asambleas provinciales conminarán ahora a Musharraf a que se someta al voto de confianza prometido, al tiempo que se inicia el proceso de destitución.

"Tenemos los votos, el deseo político y la valentía para destituirlo", ha subrayado Zardari, que compareció ante la prensa junto a Nawaz Sharif, líder de la segunda fuerza del país, la Liga Musulman-N. La Constiución paquistaní establece que el presidente puede ser destituido si prospera una moción parlamentaria de destitución con una mayoría de al menos dos tercios en la Asamblea y en el Senado. También el presidente tiene la potestad de disolver el Parlamento, aunque Musharraf ha declarado recientemente que no tiene intención de usar esa prerrogativa.

Es previsible que, de llevarse a cabo, el proceso de destitución de Musharraf, aliado clave de EE UU en la guerra contra el terrorismo, socave un poco más la ya inestable situación política del país. Tanto el PPP como la Liga-N pusieron a Musharraf en el punto de mira desde que se hicieron con el poder en febrero tras unas elecciones legislativas que se celebraron con retraso y marcadas por el asesinato de Bhutto a finales de diciembre. Musharraf accedió al cargo hace nueve años gracias a un golpe de Estado incruento que acabó con el Gobierno de Sharif.

Zardari ha informado también de que los jueces cesados por Musharraf durante la declaración del estado de excepción en noviembre de 2007 serán rehabilitados inmediatamente después de la destitución del presidente.

Lucha Gobierno-presidente

En las elecciones, el partido de Musharraf, la Liga Musulmana Q, perdió el control del Parlamento, mientras la popularidad del presidente caía en picado por sus maniobras para perpetuarse en el poder -destituyó a los jueces del Supremo que declararon ilegal su reelección por ser militar y nombró a otros a su medida. La decisión levantó una ola de protestas a la que respondió declarando el estado de emergencia durante semanas. Finalmente, pactó con Bhutto su regreso a cambio de un reparto de poder, abandonó su condición de militar, asumió como presidente civil y finalmente levantó el estado de emergencia.

Pero el asesinato de Bhutto hizo saltar por los aires el arreglo y los aliados del presidente perdieron claramente las elecciones. El partido de Bhutto fue el más votado y el de Sharif, el segundo, por lo que formaron un Gobierno que, no obstante, nunca ha sido demasiado sólido. Sharif, al que Musharraf desalojó del poder en 1999 y al que envió al exilio durante ocho años, siempre ha dejado clara su intención de librarse de Musharraf desde que volvió del exilio en noviembre pasado para participar en las elecciones.

Pese a ello, Musharraf se ha resistido a las insistentes llamadas a abandonar el poder, aunque se ha dicho dispuesto a dimitir antes que someterse a un proceso de destitución. En vistas de la situación Musharraf, que tenía previsto viajar hoy a Pekín para asistir a la ceremonia de apertura de los Juegos, ha cancelado su viaje. en su lugar irá el primer ministro.