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La Junta Militar birmana prorroga el arresto domiciliario de la disidente Suu Kyi

Las autoridades extienden otros seis meses la reclusión de la Nobel de la Paz, quien lleva más de 18 años privada de libertad

Las autoridades birmanas han decidido hoy prorrogar por otros seis meses el arresto domiciliario a la disidente Aung San Suu Kyi, según fuentes del Ministerio del Interior.

Un funcionario de la Junta Militar ha acudido a la casa de la premio Nobel para leerle la orden de prórroga de detención personalmente, según las fuentes. Suu Kyi lleva ya más de 18 años privada de libertad, y de éstos cinco años ha estado en reclusión domiciliaria.

Su último periodo de detención fue decretado inicialmente "para su propia protección", después de los enfrentamientos que mantuvieron sus partidarios con los grupos pro gubernamentales cerca de la localidad de Depayin el 30 de mayo de 2003.

No obstante, su arresto domiciliario en aplicación de la ley de seguridad nacional no comenzó oficialmente hasta el 27 de noviembre de ese mismo año y desde entonces ha sido renovado, la primera vez seis meses después de su arresto y posteriormente todos los 27 de mayo.

Más temprano, las autoridades han detenido a 20 opositores que se dirigían a la residencia de la histórica disidente, según testigos y fuentes de la oposición. Varios miembros de las juventudes del partido de Suu Kyi, la Liga Nacional para la Democracia (LND), han intentando aproximarse a la vivienda de la premio Nobel de la Paz a pesar de que el trayecto estaba lleno de barricadas de alambre levantadas por las autoridades.

En torno a la residencia de Suu Kyi, en la avenida Universidad que cruza la zona alta de Rangún, fueron desplegados varias decenas de policías vestidos de paisano, y miembros de la milicia progubernamental, según testigos.

Suu Kyi, la pesadilla de la Junta Militar

Aung San Suu Kyi, líder del movimiento democrático birmano y pesadilla del régimen militar, lleva desde 2003 bajo arresto domiciliario sin juicio previo. La extensión del mandato de su cautiverio en su casa de Rangún, en la Avenida de la Universidad, se ha convertido en una rutina periódica que mantiene a Suu Kyi, premio Nobel de la Paz, sin teléfonos ni internet, y con las visitas controladas.

La inmensa popularidad de la que goza Suu Kyi entre el pueblo birmano está fuertemente ligada al hecho de que es la hija del general Aung San, el héroe de la independencia del país, asesinado en 1947, según la agencia Efe.

Nacida en 1945, Suu Kyi residió durante la primera mitad de la década de los años sesenta en India, donde su madre, Khin Kyi, ocupaba el cargo de embajadora. En 1964 partió a Oxford (Reino Unido) para cursar estudios de Filosofía, Economía y Política y conoció al que, posteriormente, se convirtió en su marido, Michael Aris, con el que tuvo dos hijos, Alexander (1973) y Kim (1977).

Tras un periodo de trabajo y estudios en Japón y en Bután, Suu Kyi decidió regresar a Birmania en 1988 con el fin de cuidar a su madre, ya anciana, pero enseguida se vio envuelta en el movimiento pro democracia birmano contra la dictadura militar. El régimen respondió a la revuelta con la fuerza bruta y más de 3.000 manifestantes murieron en las calles de Rangún, pero no pudo contener el ímpetu de sus peticiones y en 1990 la Junta Militar se vio obligada a convocar elecciones generales.

La Nacional para la Democracia (LND) de Suu Kyi, quien cumplía su primer arresto domiciliario, ganó por amplia mayoría los comicios, cuyos resultados nunca fueron reconocidos por los dirigentes militares.

La tragedia golpeó la vida de Suu Kyi cuando en 1999 su marido falleció en Londres, víctima de cáncer, sin haber podido viajar a Birmania para despedirse de su esposa, a la que no había visto en los últimos tres años. El Gobierno militar negó el visado de entrada en Birmania al moribundo marido de Suu Kyi, quien a su vez se resistió a viajar a la capital británica por temor a que a su regreso las autoridades le impidiesen el acceso al país.

La líder birmana ha ganado numerosos premios internacionales entre los que se encuentran el Nobel de la Paz (1991), el Sajarov del Parlamento Europeo (1990), el Rafto de Derechos Humanos (1990) y la Medalla de la Libertad que otorga el presidente de Estados Unidos (2000).

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