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Putin se perfila como el nuevo líder del partido del Kremlin

En caso de que concrete la propuesta, Putin, próximo primer ministro de Rusia, tendría bajo su control el Gobierno, el partido del Kremlin y la Duma

Vladímir Putin se perfila como el nuevo líder del partido oficialista Rusia Unida (RU), plataforma que permitiría al presidente saliente mantener su influencia cuando asuma en mayo la jefatura del Gobierno. Borís Grizlov, actual líder de RU, ha anunciado hoy a la prensa que mañana podrán proponer oficialmente que Putin ocupe la presidencia del partido. La organización celebra hoy y mañana su IX Congreso y para lograr su propósito se han introducido enmiendas en su estatuto que permitirán que Putin encabece RU sin necesidad de militar en sus filas.

"Ésta no es una cuestión técnica, sino un asunto político de importancia", ha dicho Grizlov, a la sazón jefe de la Duma o cámara de los diputados de Rusia. Según las enmiendas, en caso de que Putin acepte la oferta y reciba el apoyo de un mínimo de dos tercios de los delegados, éste se convertiría en el presidente del partido, y Grizlov sería el jefe de la ejecutiva de RU.

Rusia Unida fue fundada en 2001 a iniciativa del propio Putin, que encabezó sus listas en las elecciones parlamentarias de diciembre pasado, para garantizarse el control del Legislativo. Fuentes del partido matizaron que Putin no asumiría formalmente la dirección de RU hasta que haya cedido el timón del Kremlin a su sucesor, el presidente electo Dmitri Medvédev, el próximo 7 de mayo, cuando éste jurará el cargo.

Medvédev, a su vez, ha confirmado que propondrá a Putin como primer ministro, candidatura que podría ser aprobada por la Duma al día siguiente de su investidura.

En caso de que se hagan realidad todos esos pronósticos, Putin tendría bajo su control el Gobierno, el partido del Kremlin y, consecuentemente, la Duma, donde los oficialistas cuentan con 315 de los 450 escaños. De esta forma, Putin garantizaría durante los próximos cuatro años a su sucesor el respaldo de todos esos instrumentos de poder y, al mismo tiempo, podría controlar de cerca su gestión y perpetuar su propio legado.