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El viudo de Bhutto exonerado de todos sus cargos

Zardari ve levantado el último obstáculo legal para ser primer ministro

Asif Alí Zardari, viudo de la asesinada ex primera ministra Benazir Bhutto, fue exonerado ayer del último cargo por corrupción que pendía sobre el actual líder del Partido Popular de Pakistán (PPP). Con ello, Zardari, de 51 años, tiene despejado el camino para convertirse en primer ministro, aunque antes tendrá que presentarse a unas elecciones parciales y ganar un escaño en la Asamblea Nacional.

Zardari se hizo cargo del PPP tras el atentado contra Bhutto, el pasado 27 de diciembre, y logró que se convirtiese en el partido más votado de las elecciones del pasado 18 de febrero. Aunque el partido gobernante sufrió una estrepitosa derrota, el PPP no obtuvo una mayoría suficiente para gobernar, de ahí el acuerdo alcanzado la semana pasado con Nawaz Sharif, líder de la Liga Musulmana de Pakistán-N (PML-N), para formar un Gobierno de coalición y restablecer en sus cargos a los jueces del Tribunal Supremo destituidos en noviembre por el entonces general Pervez Musharraf para garantizarse la permanencia en el poder como jefe de Estado.

Zardari tenía pendientes otros seis casos por corrupción -durante los gobiernos de Bhutto (1988-1990 y 1993-1996) se le conocía como Mister 10%-, pero, a primeros de este mes de marzo, los tribunales consideraron que no había lugar para proseguirlos porque se incluían en la amnistía promulgada por el presidente Musharraf en octubre pasado para facilitar la vuelta del exilio de Benazir Bhutto y su esposo.

A instancias de Estados Unidos que quería dar un aire demócrata a su "fiel aliado" en la guerra contra el terror, Musharraf y Bhutto llegaron a un "acuerdo de reconciliación nacional" para repartirse el poder después de las elecciones generales. Musharraf se quedaría como presidente y la popular líder del PPP -que nadie dudaba de que ganaría las elecciones- sería jefa del Gobierno. La declaración del estado de emergencia el 3 de noviembre dio al traste con el acuerdo que finalmente saltó por los aires en el brutal atentado que acabó con la vida de Bhutto.

Zardari, de 51 años, era reacio a comprometerse con la PML-N a restablecer a los jueces del Supremo en sus cargos por temor a que éstos, como estudiaban antes de ser destituidos, se pronunciaran en contra de la amnistía. Una vez que se garantizó que no actuarían en su contra, el copresidente del PPP selló el pacto con Sharif.

La oferta de Musharraf

Mientras, Musharraf, que teme que los jueces consideren inconstitucional su reelección como presidente, ha ofrecido a los vencedores de los comicios el mayor poder que ahora detenta: la posibilidad de disolver el Parlamento. De esta forma, la presidencia se convertiría en un cargo meramente representativo.

Ni Zardari, ni Sharif se han pronunciado públicamente sobre la oferta de Musharraf, un presidente profundamente impopular pero que sigue gozando del apoyo de Estados Unidos, que le ve como el mejor guardián de las armas nucleares que tiene este país islámico de 165 millones de habitantes.

En los próximos días se formará el Gobierno y se convocará la primera sesión de la nueva Asamblea Nacional. La búsqueda de un primer ministro de consenso está resultando más difícil de lo esperado, en parte porque cada día que pasa es más evidente que Zardari quiere hacerse con el puesto pero no puede hasta que no salga electo por el distrito de Bhutto, que su asesinato dejó vacante, al igual que quedaron vacantes por muerte o asesinato otros tres escaños.