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La Junta Militar birmana impone el toque de queda para frenar las protestas de los monjes

El Gobierno de los generales prohíbe cualquier reunión de más de cinco personas

La Junta Militar birmana ha impuesto el toque de queda en las dos principales ciudades de Myanmar, Rangún y Mandalay, y la prohibición de cualquier reunión de más de cinco personas, según testigos. Los generales que rigen la antigua Birmania desde 1988 tratan con estas medidas de frenar las multitudiarias manifestaciones contra ellos que, desde hace más de una semana, lideran monjes y que ya se conocen como la revolución del azafrán, por el color de las ropas de los religiosos.

El toque de queda, que se aplicará desde las 21.00 hasta las 5.00 horas, y la prohibición del derecho de reunión han sido comunicados a través de altavoces colocados en varios vehículos que fueron circulando por muchas de las calles de Rangún, escenario de las mayores manifestaciones de la historia de Myanmar. Estas medidas tendrán, en principio, una duración de 60 días, según las citadas fuentes. El Ejército ha desplegado numerosas tropas en el centro de Rangún para evitar nuevas protestas y se ha informado de una concentración de soldados en un centro militar de Mandalay. Pese al anuncio, numerosos ciudadanos han hecho caso omiso del aviso y han salido a las calles, en un nuevo desafío a la Junta Militar birmana.

El Ejército no ha especificado cómo serán castigados aquellos que violen las órdenes pero, según las leyes birmanas, los que no cumplan con las mismas podrían enfrentarse a penas de cárcel.

"Las protestas no son sólo por el bienestar de la población, son también por los monjes que luchan por la democracia y para que la gente tenga una oportunidad de decidir su propio futuro", ha manifestado uno de los monjes. "La población no tolerará una dictadura militar mucho más tiempo", ha añadido.

El Ministerio de Asuntos Exteriores español ha desaconsejado hoy a los ciudadanos españoles que viajen a la ex Birmania ante el riesgo de que las manifestaciones en ese país desaten una ola de violencia. El Ministerio, en un comunicado divulgado por la Embajada española en Bangkok, asegura que "existe el riesgo de que las autoridades militares puedan reprimir violentamente las protestas".