Bush cree posible reducir las tropas en Irak si continúa mejorando la seguridad

El presidente se reúne con el Ejército durante una visita sorpresa al país y asegura que EE UU "no abandonará a sus amigos"

En medio de sus peores índices de popularidad, debidos sobre todo a la mala marcha de la guerra de Irak, el presidente estadounidense, George W. Bush, ha viajado por sorpresa al país árabe para animar a sus soldados y conocer de primera mano la situación. Tras reunirse con los jefes militares de la provincia de Al Anbar, bastión de la insurgencia, Bush ha afirmado que la seguridad en esta peligrosa región podría estar garantizada con menos tropas si continúan los "éxitos" actuales.

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"El general Petraeus y el embajador Crocker me dicen que si el trabajo sigue siendo exitoso, se podrá mantener el mismo nivel de la seguridad con menos efectivos", ha señalado Bush. El presdiente ha matizado que él desea conservar las tropas en Bagdad y Al Anbar por ahora, aunque ha admitido "estar abierto a algunos ajustes".

Bush ha afirmado ante sus tropas que en nigún caso se retirarán de Irak: "EE UU no abandonará a sus amigos; EE UU no abandonará al pueblo iraquí".

Se trata de una visita de muy alto nivel, ya que Bush está acompañado por su secretaria de Estado, Condoleezza Rice, el secretario de Defensa, Robert Gates, y el consejero de Seguridad Nacional, Steven Hadley.

A su llegada a la base aérea de Al Assad, en Al Anbar, esperaban a Bush y Gates el jefe de Estado Mayor, el general Peter Pace; el jefe de operaciones militares americanas en Oriente Medio, el almirante William Fallon, así como el comandante supremo de las fuerzas militares estadounidenses en Irak, el general David Petraeus. Geoff Morrell, portavoz del Pentágono, ha dicho que "se trata de la última gran reunión de los consejeros militares del presidente antes de que el presidente decida el camino a seguir" sobre la guerra de Irak.

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De hecho, Petraeus y el embajador estadounidense en Irak, Ryan Crocker, deben presentar la semana que viene dos informes cruciales sobre la situación de la seguridad en Irak. Ambos presentarán sus conclusiones el 10 y el 12 de septiembre ante las dos Cámaras del Congreso estadounidense sobre la mejor estrategia para acabar con la violencia y lograr la estabilización del país.

Giro de 180 grados

El hecho de Bush que haya elegido la provincia de al Anbar, una de las regiones consideradas feudo de la insurgencia iraquí y de los terroristas de Al Qaeda, para su tercer viaje a Irak, es para subrayar el "notable giro de 180 grados" que ha dado la región desde que el ejército estadounidense desarrollara una gran operación anti-insurgente durante este año.

Además de las reuniones con los mandos militares, Bush conversará con el embajador estadounidense en Bagdad y con el primer ministro iraquí Nuri Al Maliki y con líderes provinciales y tribales. Bush se ha detenido en Irak mientras viajaba para participar en Sidney (Australia) en la cumbre del foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC, en sus siglas en inglés).

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