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Plame acusa a la Casa Blanca de revelar su condición de espía para desacreditar a su marido

La ex agente dice que la Administración Bush filtró "despreocupadamente" su identidad para atacar a su marido, que negó la existencia de armas de destrucción masiva

La ex agente de la CIA Valerie Plame Wilson ha roto hoy su silencio en una comparecencia bajo juramento ante un comité del Congreso estadounidense donde ha dicho que se sintió “golpeada en el estómago” cuando se hizo pública su identidad en 2003 con el ánimo de desacreditar a su esposo y diplomático Joseph Wilson, crítico con la guerra de Irak.

El testimonio de Plame llega casi dos semanas después de que Lewis Scooter Libby, ex asesor del vicepresidente Dick Cheney, fuera condenado por perjurio y por obstruir la investigación sobre si la Administración Bush filtró a sabiendas la identidad de Plame como represalia por las afirmaciones de su marido. Éste, tras viajar a Níger y comprobar que Sadam no buscaba uranio para fabricar armas nucleares, acusó al Gobierno de Bush, en un artículo en The New York Times, de exagerar la amenaza iraquí para justificar la invasión del país árabe.

En una sesión impensable cuando los republicanos controlaban el Congreso y transmitida por todos las televisiones estadounidenses, la ex espía ha urgado en una herida antigua pero no cerrada de un Gobierno acosado por los escándalos. "Altos funcionarios de la Casa Blanca y del Departamento de Estado usaron mi nombre y mi identidad sin ningún cuidado y de forma irresponsable", ha dicho Plame ante los legisladores. Su trabajo de agente de la CIA se supo a través de "filtraciones" anónimas a la prensa, por motivos "puramente políticos", a juicio de Plame.

Plame quedó desenmascarada en un artículo escrito en julio de 2003 por el periodista conservador Robert Novak. La clave ahora es saber quién sopló el nombre y el cargo de Plame a Novak. El propio periodista declaró en su momento que fue el ex subsecretario de Estado Richard Armitage quien primero reveló el trabajo de Plame, confirmado más tarde por el asesor de Bush, Karl Rove, todavía en el puesto, y por el portavoz de la CIA Bill Harlow.

"Me quedé en fuera de juego"

A esa filtración se ha referido hoy Plame: “No podia seguir haciendo el trabajo para el que me entrené duramente”, ha lamentado durante su comparecencia. “Me quedé fuera de juego en un solo segundo”. Y ha acusado directamente de ello a la Administración Bush: "Hicieron un uso despreocupado e imprudente de mi identidad"; "es una terrible ironía que las autoridades fueran las que acabaron con mi protección", ha continuado. "Si nuestro gobierno no puede ni tan siquiera proteger mi identidad, los futuros candidatos a agentes se lo pensarán dos veces antes de trabajar para la CIA", ha denunciado Plame.

El comité del Congreso ante el que comparece Plame busca aclarar si las autoridades de Washington actuaron diligentemente para proteger la identidad de la ex agente de la CIA. Plame abandonó la Agencia en enero de 2006. Ella y su marido han denunciado que la revelación de su condición de espía supone una clara violación de su derechos constitucionales. Con la condena de Libby y con las acciones judiciales emprendidas en los tribunales por Plame y su marido contra funcionarios de Washington, la controversia por el caso Plame sigue siendo un serio problema para la Casa Blanca, muy críticada por la opinión pública debido a la desastrosa estrategia del presidente George W. Bush en Irak.