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El opositor Manuel Rosales convoca a miles de personas en una marcha contra Chávez en Caracas

Decenas de miles de opositores al Gobierno de Hugo Chávez se concentraron ayer en Caracas para respaldar las aspiraciones del candidato presidencial opositor Manuel Rosales. La manifestación denominada La avalancha de Caracas fue el primer gran acto de campaña en la capital por parte de Rosales, gobernador del Estado occidental de Zulia.

Rosales, un socialdemócrata de 54 años, intenta aglutinar el apoyo de la hasta hace poco dispersa oposición a Chávez, quien aspira a renovar su mandato por otros seis años en las elecciones que se celebrarán el 3 de diciembre. La concentración se realizó en una céntríca avenida de Caracas y en ella participaron militantes de las diversas organizaciones políticas que respaldan a Rosales así como ciudadanos independientes descontentos con el Gobierno de Chávez, quien está en el poder desde 1999.

Pasado el mediodía, Rosales comenzó su discurso señalando que se habían congregado el este (constituido mayoritariamente por zonas de clase media y alta) y el oeste de Caracas (principalmente formada por barrios pobres). "No queremos más mentiras, no queremos más engaños, más frustraciones, queremos la verdad y por eso, a partir de hoy, el pueblo de Venezuela estará en la calle hasta el 3 de diciembre cuando conquistaremos la victoria de todo el país", expresó. "Vamos rumbo a un Gobierno que será de alianza con los sectores populares y la clase media. Llamaremos a los empresarios, a los inversionistas nacionales y extranjeros y les diremos que a partir de ahora se respetará la propiedad privada, habrá seguridad jurídica y se podrán reabrir las empresas para que haya empleo y riqueza", añadió.

Rosales también se refirió al problema de la inseguridad ciudadana, asegurando que desde que Chávez llegó al Gobierno ha habido 90.000 asesinatos en el país. "Eso que dicen por ahí, que en Venezuela manda el pueblo es mentira. En Venezuela manda la delincuencia y la guerrilla colombiana".

También criticó a Chávez por sus frecuentes viajes al exterior y la preocupación que demuestra por los problemas internacionales. "No elegimos un presidente para que ande paseando por otros países. Yo me voy a ocupar de los problemas de Venezuela".

El candidato opositor reiteró su promesa básica de crear un sistema financiero especial con la quinta parte de la riqueza petrolera para entregar dinero en efectivo al pueblo. Mostró una tarjeta de débito que se denominará Mi negra y que le permitirá a los pobres retirar dinero de los cajeros automáticos. "A partir de febrero, todos en los barrios pobres del país, tendrán en el bolsillo una tarjeta Mi negra y con ella podrán cubrir los gastos de alimentación de sus familia", indicó.

Explicó que no se trata de una dádiva, sino un mecanismo de asistencia transitoria, mientras la persona consigue un empleo fijo. El ingreso de los beneficiarios de la tarjeta se ubicará entre 237 y 395 euros mensuales.