La punta de la lengua
Columna
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‘Som dones i diem prou’

70 mujeres, casi todas profesionales de la lengua y feministas, escriben críticamente sobre el lenguaje inclusivo

Maria Carme Junyent i Figueras, profesora de Lingüística en la Facultad de Filología de la Universidad de Barcelona.
Maria Carme Junyent i Figueras, profesora de Lingüística en la Facultad de Filología de la Universidad de Barcelona.Massimiliano Minocri

El debate sobre el sexismo en el lenguaje ha venido impulsado sobre todo por sociólogas, dirigentes políticas, juristas, filósofas, periodistas, profesoras… Y en él rara vez se ha prestado atención a lo que piensan las filólogas. Para cubrir ese vacío se publicó hace unos meses el libro Som dones, som lingüistes, som moltes i diem prou (“Somos mujeres, somos lingüistas, somos muchas y decimos basta”). Con la coordinación de Carme Junyent, barcelonesa de 67 años, feminista, profesora de Lingüística en la Universidad de Barcelona, en él escriben 70 mujeres, casi todas ellas muy relevantes profesionales de la lengua (principalmente en la docencia). La obra sólo está disponible en catalán y la ha editado Eumo, pero sus textos son aplicables al castellano. La mayoría de las autoras se declaran feministas; y en los demás casos se deduce de lo que explican. Aun a riesgo de descontextualización y de algún fallo al traducir, creo que vale la pena extraer de sus textos unas cuantas afirmaciones:

“Se puede ser feminista y utilizar el masculino genérico”. “Lo que debe cambiar son las ideas interiorizadas, no la lengua”.

“El lenguaje inclusivo es inviable en la literatura. Si lo usamos en un texto narrativo, la ideología pasa por delante del relato, y la novela se convierte en un panfleto”.

“El lenguaje políticamente correcto es muchas veces gramaticalmente incorrecto”. “El debate sobre el sexismo en la lengua ha obviado el rigor científico”.

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“Algunas inconsistencias lingüísticas muestran que las instituciones ignoran el funcionamiento de la gramática”.

“Si yo he salido más o menos viva de este debate es porque soy una mujer”.

“¿Quién es la Generalitat de Cataluña para hacer propuestas de cómo debemos hablar o escribir?”.

“El cambio en el léxico es radicalmente diferente del cambio gramatical”.

“No conozco otro país donde, con el pretexto de visibilizar a las mujeres, se haya reprimido tanto un colectivo” (el de los trabajadores en servicios lingüísticos de organismos públicos catalanes).

“Los correctores que trabajan en la Administración deben someterse a unos políticos que, salvo excepciones, ni saben de lengua ni la respetan”.

“Desdoblar ‘hombres y mujeres’, ‘niños y niñas’ pero no ‘los empresarios’, ‘los banqueros’, ‘los inspectores de Hacienda’ indica que no hablamos de un fenómeno estrictamente gramatical”. “Si desdoblamos unos términos pero no otros, “¿no podemos estar enviando a los niños un mensaje envenenado?”. “Alternar desdoblamientos y no desdoblamientos (caso muy frecuente) puede provocar problemas de interpretación”.

“No es lo mismo ir a cenar con los vecinos que ir a cenar con el vecindario”.

“En algunas lenguas el género no marcado es el femenino, y no hay nada que muestre que las mujeres resulten socialmente más visibles”.

“Me molesta que se cuestione si soy lo suficientemente feminista porque uso el masculino genérico”.

“La lengua no es machista. (...). Hemos desprestigiado a los profesionales de la lengua, que se encuentran luchando solos contra una fe”.

“La lengua es un castillo de naipes. Y cuando se tira de una carta existe el peligro de que se derrumbe”. “Los desdoblamientos hacen ver que hay dos colectivos separados”.

“El desdoblamiento de género es un parche mal puesto”.

“Combatamos el machismo y la represión de las mujeres, pero dejando las lenguas en paz”.

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Sobre la firma

Álex Grijelmo

Doctor en Periodismo, y PADE (dirección de empresas) por el IESE. Estuvo vinculado a los equipos directivos de EL PAÍS y Prisa desde 1983 hasta 2022, excepto cuando presidió Efe (2004-2012), etapa en la que creó la Fundéu. Ha publicado una docena de libros sobre lenguaje y comunicación. En 2019 recibió el premio Castilla y León de Humanidades

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