EL NUEVO CONTRATO SOCIAL | DIGITALIZACIÓN

Carlos Barrabés: “En España no se está dando la revolución digital”

El consultor y fundador de Barrabes.com recalca que España está ante una oportunidad histórica. “Da igual lo que hayamos hecho hasta ahora: por una vez tenemos que centrarnos en hacerlo bien”

Carlos Barrabés en su empresa, este 9 de octubre.
Carlos Barrabés en su empresa, este 9 de octubre.Samuel Sanchez

Carlos Barrabés (Benasque, Huesca, 1970) es uno de los grandes nombres del comercio electrónico y la tecnología en España. A mediados de los noventa, apenas en la veintena, decidió revolucionar el comercio de material de montaña de sus padres en el pueblo pirenaico de Benasque. Nacía Barrabes.com, una de las primeras tiendas online del país. Un cuarto de siglo después, la tienda ha crecido e incorporado una consultora tecnológica, una firma de desarrollo web y una incubadora de startups.

Su fundador, por el camino, se ha convertido en una de las voces más respetadas sobre tecnología en España. “La digitalización es una herramienta de creación de clase media”, asegura.

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Pregunta. ¿Está respondiendo España a los retos relacionados con la tecnología?

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Respuesta. Se puede decir que en España no se está dando la revolución digital. Seamos claros: este es un reto de país de primer nivel. Los países que no llevaron a cabo la revolución industrial a partir del siglo XVIII se quedaron descolgados. De la misma manera, los que no se incorporen a la revolución digital dejarán de ser competitivos. En este momento, digitalizarse es igual a internacionalizarse, paso fundamental para innovar y sobre todo para crear ecosistemas, para poder vivir de lo nuevo. Pero ser digital solo es estar habilitado para competir, luego hay que competir. Estamos en un momento de refundación evidente de la economía española, y claro, por una vez hay que hacerlo bien.

P. ¿Qué significa la palabra modernidad en un contexto tecnológico como el actual?

R. No se refiere únicamente a cuestiones digitales. La modernidad tiene que ver con la sostenibilidad, con el concepto de justicia, y también está relacionado con la capacidad de trabajar juntos. Y, sobre todo, apostar por las personas. Esto significa invertir en ellas: desde la formación, la educación y el desarrollo de sus ideas. El paso a la modernidad tiene que ver con el talento, con que haya un modelo de formación que lo cree y lo fomente, tanto en la empresa privada como en la formación profesional o nuevos modelos formativos en las universidades; se trata de la creación de tecnología propia en el país. ¿Y cómo se logra esto? Apoyando a la gente. Para conseguirlo, además, tenemos que encontrar un modelo propio del país. Estamos intentando traer modelos propios de fuera. Sin embargo, deberíamos optar por construir desde nuestra cultura, porque eso nos permitirá competir en el exterior.

La mejor inversión que podemos hacer es en nuestra gente, en su formación y en financiar sus ideas".

P. ¿Está funcionando este paso a la modernidad desde el punto de vista de las empresas?

R. Hemos sido intervenidos por un montón de intermediadores, y prácticamente ninguno de ellos es de aquí. Son plataformas que lo que hacen es aglutinar el acceso al mercado. Y, encima, operan desde localizaciones donde pagan pocos impuestos. Y, poco a poco, estamos viendo cómo las pymes se están quedando sin margen y nuestra capacidad de respuesta como país se hace cada vez más pequeña. Este es un aspecto clave. Somos un país de pymes, y estas necesitan sus propias audiencias. Para que eso ocurra necesitan ser digitales. Y también que haya una mayor regulación: hay que regular las plataformas porque las empresas tienen que usarlas como infraestructura, como quien usa una carretera, por lo que tiene que haber un precio justo, un acceso universal y una confianza en el control de los datos.

P. ¿A qué ámbitos habría que dedicar las inversiones?

R. La mejor inversión que podemos hacer es en nuestra gente, en su formación y en financiar sus ideas. Muchas compañías van a tener que reinventarse hacia lo nuevo, lo justo, lo colaborativo. Y para esto tiene que haber mucho, mucho dinero disponible, porque tiene que ser una reinvención grande y completa. Estamos ante un momento único, nos la jugamos. Da igual lo que hayamos hecho hasta ahora y quiénes sean los culpables de que estemos donde estamos: por una vez tenemos que centrarnos en hacer esto bien.

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