La guardiana de los secretos

Los casos de Maxwell y Epstein permiten vislumbrar el ambiente sórdido en que se anudan política, finanzas y espionaje

Robert Maxwell y su hija Ghislaine viendo un partido de fútbol  1984.
Robert Maxwell y su hija Ghislaine viendo un partido de fútbol 1984.Mirrorpix / Getty Images

Recuerdo a Ghislaine de mis años en Londres. Hablé con ella una sola vez, junto con otros periodistas. Era simpática y a la vez arrogante; lo normal, supongo, tratándose de la hija favorita, o al menos la única no sometida a humillaciones públicas, de un magnate tan asombroso y cruel como Robert Maxwell....