Jill Biden, la nueva primera dama, alcanza el sueño americano que persiguieron sus abuelos italianos

La esposa del recién elegido presidente de EE UU procede de un pequeño pueblo de Sicilia y su familia es un símbolo de esas personas que se marcharon para dar a sus hijos y nietos una tranquilidad económica

Jill y Joe Biden, durante la campaña electoral. En vídeo, perfil de Jill Biden.AP / VÍDEO: REUTERS-QUALITY

La historia de Jill Biden, la nueva primera dama de Estados Unidos, tiene raíces italianas. Su apellido de soltera, Jacobs, un día fue Giacoppo, antes de adaptarse al inglés. Placido Giacoppo, el bisabuelo paterno de la esposa del presidente electo Joe Biden era originario de un pequeño pueblo siciliano, Gesso, que hoy cuenta con poco menos de 500 almas, en la provincia de Mesina. Partió en el año 1900 en el barco Patria desde Nápoles hacia Nueva York, como también lo hicieron miles de italianos en busca del sueño americano. Un tiempo después, se reunieron con él su esposa Ángela y sus cuatro hijos, entre ellos el pequeño Domenico, de entonces apenas dos años, que era el abuelo de Jill. Una vez asentados en Pensilvania, la familia transformó el apellido y sus nombres y emprendió una nueva vida al otro lado del Atlántico.

El alcalde de Mesina, Cateno De Luca, ha explicado que las memorias familiares de los Jacobs son “un símbolo de esas historias significativas de familias humildes que partieron de Sicilia y de contextos modestos como el de Gesso, y que lograron establecerse en América del Norte y garantizar a sus hijos y nietos una tranquilidad económica”. Y también ha subrayado que se trata de “una de las miles de familias italoamericanas que en el último siglo se embarcaron en un viaje de esperanza y que representaron durante generaciones el sueño de libertad y liberación social y económica”.

Los detalles de los orígenes italianos de Jill Biden se han desvelado gracias al trabajo de investigación de Antonio Federico, un estudioso de Gesso que se ha dedicado a recrear los árboles genealógicos de todas las familias de la localidad. Para lograrlo ha buceado durante años entre archivos, registros eclesiásticos, bibliotecas y páginas web de todo el mundo. Ha relatado que comenzó a seguir este caso particular después de leer una entrevista de la esposa de Biden en la que hablaba de sus raíces sicilianas y así llegó a la familia Giacoppo. El estudioso lamenta que este pueblo, enclavado en los montes Peloritanos, cerca del mar Tirreno, se haya despoblado: “En 1900 vivían aquí 3.500 habitantes, ahora solo 450 personas”, ha dicho.

La nueva primera dama, de 69 años, profesora de inglés en la universidad comunitaria de Virginia, ha reconocido en alguna ocasión que su educación italiana ha inspirado sus valores sobre la familia. También ha evocado en alguna entrevista la pasión de sus abuelos por la gastronomía italiana.

Varios medios locales se han trasladado a la pequeña localidad siciliana en busca de posibles parientes de la primera dama y han encontrado a una prima lejana que desconocía por completo su relación con la esposa del presidente electo. Se trata de Caterina Giacoppo, una ama de casa de sesenta años, que vive junto a la iglesia en la que se casaron los bisabuelos de Jill Biden. “Me gustaría invitarla al pueblo para conocerla en persona, la acogería con gusto aquí para que pueda conocer sus raíces y le prepararía albóndigas en salsa y pasta al horno, se me da muy bien”, ha declarado a la agencia Adnkronos. También ha auspiciado que el futuro presidente pueda “ayudar a los más necesitados, que son muchos”. Caterina tiene una hermana, Felicia, que vive en otro pueblo cercano y que recuerda que cuando era pequeña sus “parientes americanos”, como los llama, volvían al pueblo en verano de vez en cuando.

La noticia del vínculo de la futura primera dama con este rincón de Sicilia ha causado un gran revuelo y mucha satisfacción en la zona. En algunas ventanas han colgado carteles con frases de apoyo para festejar la victoria de Joe Biden en las elecciones. Además, a la pareja presidencial le están lloviendo las invitaciones para conocer la isla y sus encantos, sobre todo su rica gastronomía, una especie de orgullo nacional para los italianos. “Espero que exista la posibilidad de que en algún viaje a Italia del presidente Biden puedan venir a Mesina. Mostraré al presidente y a la primera dama los orígenes de su familia, visitando Gesso, y así podrá conocer las tradiciones culturales, culinarias y artísticas de su tierra de origen”, ha señalado el alcalde de Messina.

Tonino Macrì, presidente de la Asociación cultural Gesso, la perla de los Perolitanos, y que también ha ayudado a rastrear la genealogía del pueblo, se ha sumado a las invitaciones. “Estamos listos para organizar una gran fiesta”, ha señalado. Y ha recordado que cada año, en septiembre, llegan numerosos americanos al pueblo para zambullirse en sus orígenes. “Estamos a su disposición para ayudarles, queremos poner en valor nuestro territorio y promocionarlo lo mejor posible”, ha dicho.

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