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Alejandra Romero, duquesa de Suárez, madre de su primera hija

La nieta del expresidente Adolfo Suárez ha llamado Mariam a su bebé, el mismo nombre de su madre que falleció a los 41 años a causa de un cáncer

Alejandra Romero en Madrid en mayo de 2018.
Alejandra Romero en Madrid en mayo de 2018.ADRIANO ALVAREZ / GTRES

Alejandra Romero, duquesa de Suárez, y su marido, Pedro de Armas, han sido padres de su primera hija, una niña que ha venido al mundo en el Hospital Nuestra Señora del Rosario de Madrid, dos años y medio después de su boda, según ha informado la revista ¡Hola!. El bebé se llama Mariam, igual que la madre de Romero y primogénita del expresidente Adolfo Suárez, que falleció a los 41 años víctima de un cáncer. Poco después del nacimiento llegaron al centro sanitario a visitar a madre e hija, el padre de Alejandra, Fernando Romero, y su hermano, que también se llama Fernando. Por el momento no se ha podido comprobar que haya recibido la visita de algún otro miembro de la familia Suárez, con quienes mantiene cierta distancia y tampoco asistieron a su enlace matrimonial.

La joven se convirtió en duquesa de Suárez cuatro años antes de su boda, un título que heredó de su abuelo Adolfo Suárez que fue el primer presidente de la democracia tras la dictadura de Francisco Franco. Alejandra Romero es la primogénita de Mariam, la hija mayor del presidente de la Transición, quien falleció con solo 41 años de cáncer, y de Fernando Romero. Pese al título nobiliario que ostenta y a sus antecedentes familiares, es una joven que huye de la atención mediática. Su esposo, Pedro Armas, es un antiguo compañero de su colegio Nuestra Señora del Recuerdo, con quien celebró su enlace en el exclusivo club Puerta de Hierro de Madrid, un lugar blindado a la curiosidad.

Una privacidad que comparte con casi todos los miembros de la familia Suárez, que desde hace años viven lejos de la atención mediática. Solo Adolfo, el primogénito, ha mantenido un cierto protagonismo. Pero esa buscada discreción se rompió en 2014 cuando la muerte del expresidente del Gobierno les devolvió a la luz pública. Vestidos de riguroso luto, los Suárez acompañaron el féretro camino del Congreso donde la clase política rindió homenaje a uno de los artífices de la Transición. Y en ese grupo también se encontraba Alejandra Romero.

Una aparición que devolvió la curiosidad sobre ella, que después de esos actos volvió a su vida cotidiana y a su trabajo en el despacho Herbert Smitch Freehills de Madrid, donde ejerce desde 2013 como jurista inmobiliaria tras licenciarse en Derecho y Empresariales por Icade. Se presentó a una selección de empleados sin desvelar a nadie su identidad, protegida por su primer apellido. Cuando alguno de sus tíos le ofreció ayuda, la rechazó. Lo mismo que cuando amigos de su abuelo, como Pérez Llorca, le tendieron una mano. El recientemente fallecido Aurelio Delgado, cuñado del expresidente y una de las personas de su máxima confianza, la definió como “reflexiva, observadora, seria, introvertida pero no tímida y muy trabajadora”. “Yo, en broma, a veces le digo que no parece de este mundo”, aseguró a este periódico poco después de que la joven se convirtiera en duquesa.

Alejandra Romero y Pedro Armas en Madrid en marzo de 2019, durante un homenaje a Adolfo Suárez con motivo del quinto aniversario de su fallecimiento.
Alejandra Romero y Pedro Armas en Madrid en marzo de 2019, durante un homenaje a Adolfo Suárez con motivo del quinto aniversario de su fallecimiento.Chema Clares / GTRES

También ha demostrado una vena filántropa impartiendo clases de inglés y matemáticas a madres en riesgo de exclusión social en el Centro de Apoyo y Encuentro de Familia Mariam Suárez, fundado en homenaje a su progenitora, y es vocal de la Asociación para la Defensa de la Transición.

Tras la muerte de su madre, Alejandra creció protegida por su padre y muy unida a su hermano Fernando. En la familia aseguran que ella siempre fue la favorita de Adolfo Suárez, pero la presencia en la vida de Fernando Romero de una nueva pareja, Amelia Alonso, un año después de quedarse viudo marcó un punto de inflexión en la relación de la familia del expresidente con este. Los hermanos Suárez, en especial Adolfo, no aceptaron que Romero iniciara tan pronto una relación. La separación se hizo más evidente en los funerales del político y en las semanas siguientes cuando Alejandra Romero decidió ejercer su derecho al ducado.

El Rey concedió a Adolfo Suárez el título de duque en febrero de 1981 para premiar su “abnegación, tacto y prudencia al servicio de la reconciliación de todos los españoles como presidente del Gobierno”. El honor se hacía extensivo a sus herederos legítimos. La Ley de Igualdad para la Sucesión de Títulos Nobiliarios de 2006 derogó la prevalencia del varón sobre la mujer, de tal manera que la hija mayor del expresidente se convertía así en la destinataria del título. Pero al haber fallecido, el privilegio pasó a Alejandra, su primogénita. Sin embargo, en 2009, estando al frente de la Casa del Rey Alberto Aza, muy ligado a la familia Suárez, Adolfo hijo sondeó con el palacio de la Zarzuela la posibilidad de que fuera él quien heredara el título por considerar que era el más adecuado para representar el legado de su padre pero no halló la respuesta que esperaba. Desde Zarzuela se le hizo saber que la ley era clara al respecto. Tras ese episodio las relaciones son tan frías que ninguno de los miembros de la familia Suárez llegaron a acudir a su boda celebrada el 21 de abril de 2018.

Su marido, Pedro Armas es ovetense, tiene 30 años y, como su esposa, el licenciado en Derecho y Administración de Empresas por ICADE. Es hijo de un conocido notario y su madre es magistrada del Consejo General del Poder Judicial. Además, su familia materna es propietaria de la Bodega Santa Cecilia, que elaboran el vino Matarromera. Armas tiene un extenso currículo que pasa por empresas como KPMG y Amazon y tras su boda, ambos pasaron un año en Singapur, él realizando en MBA en la escuela de negocios INSEAD y ella trabajando en la sede que su despacho tiene en la ciudad asiática. El matrimonio regresó a España en julio de 2019, momento en el que Pedro Armas comenzó a trabajar como vicepresidente de Servicios Globales de Jobandtalent, una empresa de trabajo temporal que tiene 500 empleados.

El marido de la duquesa de Suárez también tiene preocupaciones sociales y en 2013 fundó Kabuka (Más por ellos) una asociación sin ánimo de lucro que trabaja con comunidades de Kenia y Zambia para fomentar un desarrollo sostenible a través de la educación y el emprendimiento.

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