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Ronald Koeman, la casa y la llamada que cambiaron su destino

El nuevo entrenador del equipo azulgrana adquirió una vivienda en Barcelona días antes de ser contratado y sin sospechar cual iba a ser su trabajo

Ronald Koeman y su esposa Bartina Koeman, en Ámsterdam en 2018.
Ronald Koeman y su esposa Bartina Koeman, en Ámsterdam en 2018.VI-Images (VI-Images via Getty Images)
Isabel Ferrer

Ronald Koeman estaba sentado el pasado sábado con su esposa, Bartina, en la terraza de una cafetería en Barcelona, cuando recibió un mensaje de WhatsApp: era Josep María Bartomeu, el presidente del FC Barcelona, diciendo que tenían que hablar. El matrimonio acababa de comprar una casa nueva en la ciudad, cercana a la zona donde vivieron entre 1989 y 1995, cuando el jugador formó parte del denominado Dream Team, el equipo de ensueño, dirigido por su compatriota, Johan Cruyff. Pensaban instalarse allí de forma permanente, y de pronto, a la ilusión por el cambio vital se sumaba la propuesta que siempre había soñado: entrenar a su equipo favorito. Bartina ha contado a la televisión de Países Bajos el detalle de la vivienda, lo emocionado que se puso su marido y el torbellino posterior, porque Koeman es ya el nuevo entrenador del Barça.

Ronald Koeman, en la presentación como entrenador del Barça.
Ronald Koeman, en la presentación como entrenador del Barça.Alejandro García / EFE

Su querencia por el conjunto azulgrana es legendaria, y según la prensa deportiva de su país, en su contrato como seleccionador nacional Orange, firmado en 2018 y que debía prolongarse durante cuatro años, había una cláusula que permitía su salida antes de tiempo si le hacían la deseada oferta. El Barcelona pagará ahora entre 4 y 5 millones de euros a la Federación neerlandesa de Fútbol (KNVB) por llevárselo, y sus compatriotas bromean con el panorama que deja atrás: “Aparte de clonar a Koeman, si fuera posible, la Federación lo tiene muy difícil para encontrar a alguien con su éxito y apoyo”, ha dicho Arno Vermeulen, comentarista jefe de deportes de la televisión pública.

El revuelo levantado por su traslado era previsible, pero los Koeman conocen a fondo Barcelona. Ronald tiene 57 años y Bartina 59, llevan casados más de tres décadas y tienen tres hijos, Debbie, Tim y Ronald junior -portero del TOP Oss, un equipo neerlandés de la segunda división- que pasaron allí parte de su infancia. Debbie ha dicho que está feliz, “porque todo encaja, ha sido jugador del Barça, entrenador asistente [en 1999, Louis van Gaal] y ahora entrenador”. Y ha añadido: “Tenemos una historia familiar detrás, yo viví allí unos nueve años, aunque habrá que organizarse para vernos con los nietos”, a la cadena comercial SBS6. Debbie se casó en Mallorca en 2018 y tuvo a su hija, Luna, en junio de 2019. Dos meses antes, su hermano, Tim, fue padre de Xavi Jax. Los niños han alegrado además los últimos sustos de salud de Koeman, que tuvo un ataque cardíaco en mayo y ha superado, junto con su esposa, el coronavirus.

Bartina y Ronald Koeman, con sus tres hijos Debbie, Tim y Ronald en Róterdam en 1997.
Bartina y Ronald Koeman, con sus tres hijos Debbie, Tim y Ronald en Róterdam en 1997.Feyenoord v Lazio Roma (Voetbal International / Cordon Press)

Disciplinado, autodidacta porque prefería el fútbol a los libros, seguro de sí mismo, directo y algo impaciente, pero con capacidad de escuchar, el arraigo del deporte en casa de Ronald Koeman es profundo. Su padre, Martin, hizo su carrera en clubes neerlandeses, y participó en la selección de Países Bajos. Su hermano mayor, Erwin, ha jugado y entrenado dentro y fuera de su tierra, y en dos ocasiones asistió a Ronald cuando éste dirigió los clubes británicos Southampton y Everton. “Fue una época especial, porque en este deporte no es fácil verse a menudo, y [entre 2014 y 2017] estábamos juntos a diario”, ha recordado. Para entonces, ambos eran ya famosos, pero su primera biografía autorizada y conjunta se publicó muy temprano, en 1988 cuando tenían 25 y 27 años, respectivamente. Se titula Koeman & Koeman y la firma el especialista deportivo Sjoerd Claessen. Les faltaba el poso de la edad, pero eran las promesas del momento.

La muerte de su progenitor en 2013 fue uno de los peores golpes de su vida, y cuando su esposa Bertina tuvo cáncer en 2015, todo dio un vuelco. “Estábamos acostumbrados a los traslados, los cambios de equipo, las derrotas y los triunfos, pero entonces necesitas estar en casa”, ha dicho Ronald. Ahora que está curada, son abuelos y él entrena al Barça, el círculo parece cerrarse para los Koeman. Al matrimonio le gustan las figuras de Buda, así que tal vez pueda hablarse de karma.

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