Cómo escoger el mejor curso ‘online’

El precio, la duración o la plataforma que lo avala son los principales criterios a tener en cuenta según los expertos

Ridofranz (Getty Images/iStockphoto)

Conforme las posibilidades de la educación digital se multiplican, esta gana en metodologías y herramientas. Según los expertos en enseñanza, los programas de los cursos en línea tienen que dar respuesta a los objetivos personales del alumno y ser equivalentes a una clase presencial en estructura, planificación y experiencia.

El formato tradicional está más dirigido por el profesor, mientras que los contenidos online están disponibles desde cualquier dispositivo conectado y, por lo tanto, dependen más de la voluntad del alumno y de su capacidad para seguir una metodología más autodidacta. Nagi Pérez, responsable de la solución de aprendizaje B2B (de negocio a negocio) de Udemy Business en España, defiende que la instrucción a través de una pantalla ha venido “para quedarse”. Según un informe de Udemy sobre el impacto ASG (ambiental, social y de gobernanza) de su actividad, la suscripción a ese tipo de cursos “ha experimentado un crecimiento del 38% a nivel global en 2021″. “La formación continua se posiciona como herramienta fundamental para afrontar nuestro futuro profesional. Nos ayuda a ser más competitivos y a satisfacer las necesidades evolutivas que demandan las empresas, o a emprender”, añade.

La elección de uno u otro entorno depende de las prioridades del usuario, pero ¿cuál puede ser la ventaja de la opción virtual? “La democratización del acceso al conocimiento global”, contesta Rosalía O’Donnell Baeza, CEO de Telefónica Educación Digital. “Ya no es un impedimento vivir en un determinado lugar; con un clic se puede acceder a contenidos novedosos y actualizados de primer nivel, con los mejores y más reputados expertos y respaldados por universidades muy acreditadas. Además, gracias al aprendizaje asíncrono, los alumnos pueden ajustar el horario de las clases en función de sus necesidades y posibilidades. Por último, siempre tendrás los contenidos para poder visionarlos de nuevo y también crear una comunidad con otros alumnos con los que consultar”, añade.

Ana Álvarez, directora de executive education y formación continua de la Universidad Nebrija, enumera más ventajas: la interacción síncrona y multilateral, la realización de ejercicios grupales, el refuerzo fuera del aula mediante foros de debate y consultas, el intercambio inmediato de documentación, el acceso a herramientas audiovisuales o el aprendizaje mediante gamificación.

Al elegir la mejor plataforma, Álvarez sostiene que hay que buscar “una mayor agilidad, transparencia, interacción, modelos colaborativos, adaptabilidad a nuevas funcionalidades, usabilidad, fiabilidad, mejores sistemas de seguridad en sus accesos y un prestigio reconocido que avale su diseño”. En ese sentido, cobran peso la trayectoria y credibilidad de la marca que ofrece el curso. Andrés Raya, decano asociado de programas en Esade Executive Education, reflexiona acerca de si es mejor escoger una opción sin coste. “Aquí me gustaría introducir la famosa frase de que si no sabes quién es el producto es que el producto eres tú. Por supuesto que no hay nada gratis en la vida”, reflexiona.

María Ángeles Fernández López, vicerrectora de planificación de la Universidad Camilo José Cela, es tajante con el asunto: “Sí, podemos relacionar que, a mayor inversión, el producto resultante suele ser mejor”. Aunque insiste en que “otra cosa es el precio que el alumno paga”, ya que puede estar becado o que el programa sea gratuito gracias a políticas institucionales, lo cual es diferente a los costes de elaboración. Un curso puede ser bueno independientemente del precio.

Gratuitos y recomendados

Para Raya, la idea de que los programas online son mucho más baratos que los presenciales “es peregrina e inexacta”. En cualquier caso, para los que no quieren invertir dinero, recomienda Coursera y EDX. “Son las plataformas más acreditadas y el hecho de estar adscritas a universidades muy prestigiosas les da un cierto aval”, señala.

Otra opción gratuita son los tutoriales de YouTube o formatos nuevos, como TikTok, refiere Rodrigo Miranda, director general de la escuela de negocios ISDI. “Cualquier plataforma social bien segmentada incluye formación. Lo vemos con LinkedIn, que hace unos años compró Lynda, que a su vez ya tiene Linked­In Learning de una forma muy estructurada”, comenta.

Aconseja recurrir a estos formatos para contenidos cortos, de media a una hora de duración. “Conceptos muy específicos, suministrados en píldoras, hasta completar las seis horas”, precisa. Eso sí, pide precaución para los que duran meses: “Hay que elegir una institución que tenga experiencia en el formato online y que sea capaz de trasladar una práctica efectiva y eficiente”.

“Las plataformas son cada vez más similares entre unas y otras”, apunta O’Donnell Baeza, quien aconseja fijarse en que sea robusta, estable y garantice la protección de datos del usuario. “Además, debe contar con herramientas que permitan asignar tareas, calificar a los alumnos, que facilite la formación síncrona y asíncrona, que los alumnos puedan interactuar entre sí y que disponga de un buen learning analitycs para hacer el seguimiento”. Entre las gratuitas, se queda con Miríadax, con más de 100 universidades e instituciones adheridas y contenido en español.

Los consultados coinciden en que organizar un curso online no significa trasladar el contenido de un programa presencial a un dispositivo, sino que necesita un rediseño y expertos que sepan impartirlo. Juan Pedro García, director de formación de SAP España, explica que dentro de la modalidad virtual está la clase síncrona con el profesor y los alumnos conectados al mismo tiempo y el autoestudio. “Es importante que incluya diferentes rutas de formación y ayudas para personalizarlas en función de los perfiles laborales y de la formación académica del alumno”, y considera indispensable que la plataforma esté disponible las 24 horas los 7 días de la semana.

Cualidades cruciales para las empresas

En GoodHabitz, compañía especializada en enseñanza ­online corporativa, más del 90% de los cursos están dirigidos al desarrollo de las denominadas habilidades blandas (asociadas con la forma de relacionarse o interactuar con otras personas, en contraposición con las habilidades duras: dominio de inglés o informática). Raúl Redondo, director general de la empresa en España, defiende que el desarrollo de estas soft skills facilita la empleabilidad. “Tanto es así que, según nuestro informe sobre La actualidad de la gestión del talento en España, el 46% de las nuevas contrataciones fracasan en los primeros 18 meses y, de estas, 9 de cada 10 se deben a la falta de habilidades sociales del empleado”. 
De acuerdo con su visión, las empresas buscan compañeros que puedan resolver problemas, trabajar en equipo, liderar, innovar y, sobre todo, aprender con facilidad. “En definitiva, las cualidades más demandadas por las empresas a la hora de contratar son las siguientes: creatividad, dotes de liderazgo, capacidad de comunicación y de trabajar en equipo, capacidad de negociación, gestión del tiempo y la capacidad de adquirir, procesar y desarrollar información”. ¿Y cuál es la ventaja? “Esta formación no caduca en el tiempo. El profesional que desarrolla este tipo de habilidades podrá ponerlas en práctica durante toda su trayectoria laboral”, expresa.

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