Tres planes para empezar marzo con buen pie en Madrid
Un vino georgiano, una hidratación para el pelo y un pepito para compartir: un fin de semana redondo en la capital


Marzo en Madrid no es todavía primavera, pero ya no es invierno. La luz cambia antes que el calendario y la ciudad empieza a ensayar otra velocidad: terrazas que se llenan a media tarde, paseos sin rumbo fijo después de comer, citas que se alargan porque ya no apetece volver corriendo a casa. Es el mes en el que uno vuelve a mirarse al espejo con más calma, a reservar mesa en barrios que hierven y a recuperar clásicos que parecían olvidados. Madrid propone esta semana tres maneras distintas de habitar marzo: un vino georgiano, una hidratación para el pelo y un pepito para compartir en un fin de semana redondo en la capital.
Georgia en versión cotidiana
K’era (Calle de San Lucas, 11) es el nuevo proyecto de Nino Kiltava, responsable también de Nunuka y Persimmon’s. Si los anteriores locales introdujeron en Madrid sabores poco habituales hace unos años, esta apertura amplía el foco: un formato abierto durante todo el día, inspirado en la idea de casa georgiana.
“K’era es, para mí, la forma más natural de compartir Georgia en Madrid hoy. Un lugar vivo, cotidiano, al que puedes venir a cualquier hora y sentirte en casa”, explica Kiltava.
El horno tradicional ocupa el centro del espacio y marca el ritmo de la carta. Desde ahí salen las masas y panes que estructuran la propuesta, con los khachapuri —en especial el adjaruli— como referencia constante. La cocina, dirigida por Gio Bakradze, mantiene recetas reconocibles como los khinkali o las salsas de nueces, junto a platos que dialogan con el público madrileño.
Más que un restaurante de turno cerrado, la idea es acompañar distintos momentos del día: desayuno, comida, sobremesa o vino al caer la tarde. El ticket medio: 30 a 40 euros.
Cortar el pelo de pie frente al estadio
En el entorno del Estadio Santiago Bernabéu, en plena transformación urbana, opera en Madrid la licencia española de Dessange International (Paseo de la castellana, 107), gestionada por Alma Corporation. El salón abrió en julio de 2021 y quiere seducir al barrio.
Javier Pelayo, director de desarrollo de franquicias del grupo, define el servicio como “único”. La experiencia la hace inolvidable su directora, Rocio Mayoral que analiza el cabello de cada clienta, y hasta sus emociones, para conseguir darle exactamente lo que necesita en cada sesión. Además, Mayoral consigue que todo el que va una vez quiera volver. La experiencia, además de dejarte listo para cualquier evento, incluye café y sesión de terapia gratuita.
Se diferencian en su proceso que incluye corte en posición erguida —“Cortamos el pelo de pie porque así vemos exactamente cuál es el largo ideal para la clienta”— y tiempos de tratamiento adaptados a cada caso.
La filosofía, añade, no se centra en la rotación: “Para nosotros no es importante el número de personas. Para nosotros una persona que entra por la puerta es nuestra clienta”.
Los servicios básicos parten de 75 a 100 euros y requieren reserva previa. El grupo prevé abrir nuevos locales en otras ciudades en los próximos años.
El pepito como decisión
En una escena gastronómica marcada por la diversificación, Chez Pepito (Calle Cardenal Cisneros, 66) opta por lo contrario: centrarse casi exclusivamente en el pepito de ternera.
“La idea nace de algo muy personal. Siempre he sido un enamorado del pepito de ternera, me parecía un producto con una identidad muy clara dentro del bar madrileño, pero también con muchísimo margen de evolución”, explica su fundador, Román Gil.
La intención, añade, era clara: “Quería rendir homenaje a ese clásico, respetar su esencia popular, pero darle una vuelta: trabajar mejor la carne, el pan, las salsas, los detalles. Sofisticarlo sin convertirlo en algo pretencioso”.

El formato mantiene códigos reconocibles —barra, mesa alta, movimiento— y cuenta con locales en Chamberí, Argüelles y Montecarmelo. Tras los primeros meses de rodaje, el proyecto ha consolidado clientela recurrente. “Cuando el cliente entiende eso y vuelve, sabes que estás haciendo las cosas bien”, resume Gil.
El lugar es ideal para una cena entre amigos un día entre semana. El ticket medio se sitúa entre 18 y 20 euros, y puede acercarse a 30 si se amplía el pedido. Los fines de semana conviene reservar.
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