El juez archiva la causa penal por la muerte de una mujer tras una triple cirugía estética

El instructor concluye que el procedimiento y la atención sanitaria posterior a Silvia Idalia fueron correctas y que la infección se produjo por “una condición fortuita”

Silvia Idalia, la paciente fallecida tras una operación estética.
Silvia Idalia, la paciente fallecida tras una operación estética.

El juez que investiga la supuesta mala praxis en la atención médica a Silvia Idalia Serrano, una paciente que falleció en julio, tres meses después de someterse a una triple cirugía estética en una clínica de Madrid, ha sobreseído provisionalmente la causa al considerar que “no existió defecto en el procedimiento quirúrgico ni en el tratamiento postquirúrgico”. El instructor, una vez ha tomado declaración a todas las partes y ha analizado los informes forenses, concluye que la paciente falleció por “una complicación no derivada de la intervención, sino de una condición fortuita tras una cirugía y que se considera como la más grave por su elevada mortalidad”, según consta en el auto facilitado a EL PAÍS.

La clínica CEME de Madrid fue el centro elegido por Serrano, de 34 años, para someterse a una reducción de pecho, una liposucción y un aumento de nalgas. El 29 de abril fue el día señalado para la operación. Siete días después entraba en camilla en el hospital La Paz casi al borde de la muerte. En esa semana, Serrano llamó al centro para alertar de los fuertes dolores que sufría y acudió en dos ocasiones a la consulta y a urgencias, donde le prescribieron medicación, tomaron la tensión y realizaron analíticas. Finalmente, falleció después de tres meses en coma por una infección que necrosó sus tejidos a gran velocidad.

Su familia consideró que la fallecida no había recibido el tratamiento adecuado y que no se realizaron pruebas suficientes para saber si los dolores que experimentó tras la intervención eran normales. Sus allegados emprendieron entonces una lucha judicial por un delito de lesiones, que podía haberse convertido en uno de homicidio imprudente. El auto, sin embargo, concluye que esa infección no se produjo en el quirófano y que la atención médica que recibió se ajustó a los protocolos. El cierre de la causa puede recurrirse y, además, se deja abierta la puerta a que el procedimiento continúe por la vía civil o administrativa. La representación legal de la familia ha indicado a este periódico que recurrirá la decisión del juez.

A raíz del caso de Serrano, otras pacientes salieron a la luz pública para denunciar la que ellas consideraban un trato irregular por parte de los facultativos encargados de sus operaciones estéticas. El responsable de la clínica, Rafael Tena, ha afirmado a este periódico que en los próximos días se querellará contra estas mujeres por el perjuicio que han supuesto a la imagen de su negocio.

“En esta semana se ha encargado al despacho que interponga la querella contra las personas que, a base de mentiras y difamaciones en los medios de comunicación, son responsables del despido de un gran número de empleados de CEME y han provocado un daño reputacional inmenso a la empresa y en especial al doctor Arévalo, la doctora Anilady y a los dueños de la clínica”, ha señalado en un comunicado.

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Sobre la firma

Patricia Peiró

Redactora de la sección de Madrid, con el foco en los sucesos y los tribunales. Colabora en La Ventana de la Cadena Ser en una sección sobre crónica negra. Realizó el podcast ‘Igor el ruso: la huida de un asesino’ con Podium Podcast.

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