César Román Viruete

Arranca el juicio contra el Rey del Cachopo: “Tengo ganas de demostrar mi inocencia”

César Román Viruete, acusado del asesinato de su exnovia, se enfrenta a 15 años de prisión en un proceso con un centenar de testigos que se prolongará hasta el 26 de mayo

César Román, a su llegada este lunes por la mañana a la Audiencia de Madrid.(EFE)

Todos los que lo conocieron en su vida anterior a la cárcel coinciden en la locuacidad sin fin de César Román Viruete, el Rey del Cachopo. A su llegada a la Audiencia Provincial de Madrid este lunes para enfrentarse a 15 años de prisión por el asesinato de la que fuera su novia, Heidi Paz, tampoco se ha callado. “Tengo ganas de demostrar mi inocencia”, ha gritado a la entrada del juzgado ante la pregunta de un periodista. Román iba peinado con una perfecta raya a un lado y llevaba una camisa blanca, un chaleco acolchado oscuro y una mochila.

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Las vidas de Heidi Paz, que fue asesinada con 25 años, y César Román, de 48, se cruzaron en abril de 2018. Él entonces era aparentemente un empresario de éxito que había levantado en Madrid un imperio hostelero gracias a dos productos asturianos: el cachopo y la sidra. Ella, una camarera hondureña que trabajaba en uno de sus locales. Según la reconstrucción del fiscal, comenzaron una relación, a la que ella puso fin en junio de ese mismo año con una nota que dejó en el domicilio que compartían en Vallecas. Ella se marchó, pero el 5 de agosto, de madrugada, volvió a esa casa. Nunca más se la volvió a ver.

La historia continúa el 13 de agosto de 2018. Ese caluroso día, la policía acudió a una nave industrial del barrio de Usera por un pequeño incendio. Al inspeccionar las instalaciones, los agentes descubrieron una maleta. En su interior, había un torso con los pechos cortados. Según el relato del ministerio público, Román mató a su expareja la noche en la que ella volvió a la casa, la descuartizó y llevó el torso hasta la nave en taxi, metido en una bolsa negra dentro de la maleta. La intención al hacer la hoguera en la nave era quemar los implantes de silicona de la víctima, una cadena de oro y otros objetos personales. Todo con el fin de dificultar la identificación del cadáver. Las extremidades y la cabeza nunca han sido halladas.

El acusado declarará el martes

En ese momento, Román ya había desaparecido del mapa, dejando un sinfín de deudas a sus espaldas de sus no tan exitosos negocios. Desconectó su móvil. Empleó el mismo modus operandi que tantas veces le había funcionado en la vida: esfumarse cuando las cosas se complicaban. Lo había hecho también cuando trató de ser el líder en Madrid de Plataforma per Catalunya, un partido político xenófobo, hasta que dejó de pagar las nóminas a los trabajadores. Exactamente la misma historia que repitió años después, cuando abrió otro restaurante en Málaga y los empleados llegaron un día al local y lo encontraron cerrado sin explicaciones.

La policía lo detuvo meses después en Zaragoza, en noviembre de 2018. Allí había adoptado una nueva personalidad: la de un emigrante venezolano que había llegado a España al morir su padre. Había logrado que lo contrataran para trabajar como cocinero en un restaurante.

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Desde entonces permanece en prisión y no se ha cansado de defender su inocencia, como ha hecho este lunes al entrar a la Audiencia Provincial de Madrid. Según sostiene Román, la que fuera su novia estaba metida en el mundo de las drogas y vivía amenazada por una deuda a unos supuestos narcos. Su abogada, Ana Isabel Peña, ha señalado a la entrada que su cliente mostrará en el juicio “quién es realmente” y “la verdad”. “Quiere que se le enjuicie en el lugar correspondiente y no en un juicio mediático paralelo como ha venido siendo”, ha lamentado. El abogado de la familia de Heidi Paz, Ramón Fernández, ha destacado que “el partido hay que jugarlo”, en referencia a las pruebas que saldrán en la vista oral.

Durante la primera jornada del juicio, Román ha negado con la cabeza varias veces mientras las acusaciones intervenían, ha intercambiado palabras en numerosas ocasiones con su letrada, Ana Isabel Peña, y ha consultado los tomos de papeles que ha traído a la sala. Incluso ha pasado notas a Peña durante su intervención. Su abogada ha explicado después que el acusado estaba “indignado” porque “al ser inocente, le enfada escuchar ciertas cosas”. Letrada y defendido planeaban dedicar la tarde en la cárcel de Soto del Real a preparar su declaración de este martes. “No tengo ninguna duda de que mañana se expresará muy bien, es un gran orador”, ha explicado al jurado popular la acusación popular en representación de la Comunidad de Madrid. “No tiene conocimientos de derecho, pero se ha puesto al día en leyes y criminología durante su estancia en la cárcel”, detalla Peña a este periódico.

La defensa ha solicitado hoy la incorporación de nuevas pruebas, como los pantallazos de una supuesta conversación entre la víctima y Román en la que, según asegura la defensa, se aprecia la buena relación que existía entre ambos un mes antes del crimen. La jueza no lo ha admitido, pero sí la incorporación de un nuevo testigo que hablará sobre “las actividades” de Heidi. Previsiblemente, la defensa utilizará este testimonio para respaldar su tesis de que la víctima tenía relaciones con el narcotráfico.

Los árbitros de este partido serán los nueve miembros del jurado popular que desde este lunes y hasta el 26 de mayo escucharán a un centenar de testigos y peritos. Para Román piden 15 años de prisión por homicidio y profanación del cadáver. Su defensa solicita la libre absolución. “Hay dudas de todo, porque no hay ni una sola prueba que le pueda incriminar”, asegura su abogada. El Rey del Cachopo tendrá la oportunidad para volver a hablar este martes, cuando le toque declarar.

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