Los servicios sociales de nueve distritos están por debajo del mínimo que fija el Ayuntamiento de Madrid

Pese a la incorporación de refuerzos en las 21 juntas municipales, no hay suficientes trabajadores para hacer frente a la pandemia

Usuarios del comedor social Santa Isabel, en el barrio madrileño de Chamberí, el 13 de marzo del año pasado.
Usuarios del comedor social Santa Isabel, en el barrio madrileño de Chamberí, el 13 de marzo del año pasado.KIKE PARA

Hasta nueve distritos de la capital incumplen los mínimos establecidos por el propio Ayuntamiento de Madrid en cuanto al número de trabajadores sociales necesarios. Estos cálculos son además, pre-pandemia, es decir, están cifrados para una demanda social en la capital sin las emergencias devenidas el último año, que aumentaron la presión asistencial en las juntas. José Aniorte, responsable de las políticas sociales del Consistorio, lo confirma: “Un tercio de las familias madrileñas han visto reducidos sus ingresos por la crisis, mientras que el porcentaje se eleva al 42% cuando hablamos de familias con hijos”.

El incumplimiento de los estándares municipales viene reflejado en la Carta de Servicios de Atención Primaria. Son documentos con los que las instituciones públicas se comprometen a prestar servicios públicos bajo unos determinados requisitos de calidad que se actualizan cada año. En el correspondiente a los servicios sociales, el Consistorio fija el ratio en un trabajador social por cada 6.000 habitantes. Esta cifra fue certificada, según el portal municipal, el pasado 23 de diciembre.

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De los nueve distritos que quedan por debajo de este ratio trabajador-población destacan Retiro, Salamanca, Chamartín u Hortaleza, con una minoración de recursos de un 65%-70%, ya que disponen de un diplomado o diplomada en Trabajo Social por cada 10.827, 9.778, 9.757 y 8.815 habitantes respectivamente, aún cuando todos los refuerzos anunciados por el área de Igualdad, Familias y Bienestar Social ya se han incorporado. El resto de juntas que quedan en inferioridad de dotación son Hortaleza, Fuencarral-El Pardo, Arganzuela, Moncloa-Aravaca, Chamartín, Barajas y San Blas-Canillejas.

En un correo de hace una semana remitido desde la Dirección General de Atención Primaria a las 21 juntas de distrito, al que ha tenido acceso EL PAÍS, se informaba del destino de los 114 trabajadores sociales de refuerzo. El mayor número ha sido asignado a las juntas de Puente de Vallecas (15), Carabanchel y Villaverde (12), Latina (10), seguidos por Tetuán y Ciudad Lineal (9), Fuencarral - El Pardo (8), Usera (7), San Blas-Canillejas y Moncloa (4), en Arganzuela, Chamartín, Hortaleza y Vicálvaro (3), Centro, Chamberí, Moratalaz y Salamanca y Villa de Vallecas (2), y finalmente, Barajas y Retiro (1). Además de los trabajadores sociales, se han incorporado 41 auxiliares administrativos.

Los contratos de este complemento de personal son laborales, es decir, no están cubiertos por funcionariado. Duran seis meses, prorrogables hasta los tres años máximo y no podrán tornarse en fijos. “Son las gallinas que entran por las que salen”, explica una trabajadora social de uno de estos departamentos que prefiere no dar su nombre. “Si estábamos a menos 10, y nos traen siete, además de que no se quedarán, nos siguen faltando tres por mucho que lo llamen refuerzo histórico, y para unos cálculos de necesidades previos a la covid”.

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Este aumento de personal fue justificado por la implementación de la tarjeta de familias, medida estrella para atender las emergencias de alimentación. A fecha 11 de febrero han sido otorgadas 1.225 de las 22.500 unidades que prometió el Ayuntamiento, según un portavoz.

La tarjeta de familias ha añadido una tramitación burocrática calificada de excesiva y ralentizadora, de acuerdo con los trabajadores sociales consultados

La tarjeta ha añadido una tramitación burocrática calificada de excesiva y ralentizadora, de acuerdo con los trabajadores sociales consultados, para una ayuda económica que ya existía, con una tramitación más sencilla a través de transferencias bancarias. “Es lo mismo, pero ahora con una tarjeta prepago que lo complica todo”, aseguran.

Vicente Pérez, portavoz de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales, (FRAVM), afirma que “como mínimo, si el Ayuntamiento quiere cumplir con las recomendaciones de los Acuerdos de la Villa, debería duplicar el número de trabajadores sociales, y más para obtener la ratio que marcan los propios profesionales a través de su colegio oficial”. En las negociaciones de los acuerdos, la federación apuntó a la ratio de un trabajador social por cada 3.000 habitantes, cifra que no se cumple en ningún distrito.

Belén Novillo, vicedecana primera del Colegio Oficial de Trabajo Social de Madrid, confirma que desde hace unos años participan en un grupo estatal, “donde se estableció que para que la atención fuese adecuada, profesional y eficaz la relación adecuada sería de una trabajadora social por cada 1.700 personas”. Según estos cálculos habría que triplicar las plazas, de los 529 actuales a 1.428.

Faltan 56 en las juntas

En muchos distritos la pandemia ha pillado a los servicios sociales en una situación depauperada. A día de hoy, de acuerdo al registro de trabajadores del portal municipal, faltan por cubrir 56 plazas de trabajadores sociales en las juntas, a pesar de los refuerzos del actual equipo de gobierno, y de haber ido cubriendo plazas desocupadas con hasta 141 interinos, que son insuficientes.

En distritos con alta vulnerabilidad social como Villa de Vallecas, a final de año faltaban nueve trabajadores; en Puente ocho, en Carabanchel tenían cinco plazas vacías y a Tetuán le faltaban cuatro por cubrir, siempre de acuerdo con la última relación de puestos de trabajo publicada.

Para el Consistorio, la responsabilidad del abandono es de la anterior corporación. “Después de cuatro años de un absoluto y negligente abandono de los Servicios Sociales por parte del anterior equipo de gobierno, de la primera y única huelga que hicieron los trabajadores sociales, después de un agujero histórico en los Servicios Sociales que todos conocían y que era un absoluto clamo, ha sido este gobierno el que en apenas un año ha hecho un refuerzo histórico de personal”, asegura una fuente de este área.

Carmen Lara, representante de CC OO en el Ayuntamiento, fija en 2014 el inicio del declive, con Ana Botella de alcaldesa: “El personal ya era insuficiente mucho antes de la pandemia”.


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