Al otro lado del Canal

El Afecto Ilustrado ofrece en el Museo del Gaiás una gran muestra de la música británica del siglo XVII

Vuelve poco a poco a los auditorios de Galicia la música en vivo. Este domingo tuvo lugar en el Museo de la Cidade da Cultura un concierto con presencia de público. El aforo máximo previsto, limitado a 80 personas por las condiciones de separación personal previstas en el Real Decreto-ley de 9 de junio, no llegó a cubrirse en su totalidad y la transmisión por “streaming” permitió ver asientos vacíos.

El acto estuvo protagonizado por El Afecto Ilustrado, grupo de música histórica liderado por Adrián Linares Reyes, principal de segundos violines de la Orquesta Sinfónica de Galicia. Junto a él tocaron Mario Braña, violín segundo; Víctor Gil, viola; Fernando Santiago, violonchelo; Baldomero Barciela, violone y Juan Carlos de Mulder, archilaúd. El violín primero y el chelo fueron construidos el siglo XVIII, el violín segundo en el XVII y el resto son réplicas construidas con la estructura y materiales propios de los instrumentos de época.

Bajo el epígrafe general Britannia, el programa estuvo compuesto por obras compuestas en Gran Bretaña en el siglo XVII. La primera de ellas, Venus & Adonis, de John Blow, es su única obra dramática y es actualmente considerada como la primera ópera inglesa. Está pensada como una “masque” –género muy del agrado de aficionados de la nobleza, que actuaban y bailaban enmascarados- y la interpretación históricamente informada de El Afecto Ilustrado recreó el espíritu y el estilo de la corte de Carlos II para la que la obra fue compuesta.

Tras este apetitoso inicio, el concierto rindió homenaje a Henry Purcell (1659-1695), el mayor autor barroco inglés. El programa del domingo era una buena muestra de la variedad de géneros abarcada y dominada por Purcell, ahora conocido casi únicamente por sus canciones y música escénica. La primera fue la Sonata Z 790, perteneciente a una serie de doce sobre el modelo italiano de “Sonata a trè” (a tres partes), dos violines y viola de gamba –aquí sustituida por el chelo de Fernando Santiago- con acompañamiento de bajo continuo.

En la suite Abdelazer el conjunto mostró su capacidad para ilustrar musicalmente el transcurrir teatral de la obra homónima –por cierto, de autoría femenina pues fue escrita por Aphra Behn-. La claridad de líneas en el contrapunto, cualidad más que necesaria para quien haga música de este periodo, fue brillante en la Sonata XII, Z801 y en la Fantasía e re menor. El concierto culminó con nueva música incidental, la escrita por Purcell para la obra King Arthur, Z 628. La evocación de ambientes sobrenaturales o pastoriles fue realmente idónea y el público premió el concierto con una prolongada ovación.