Aznar convulsiona la campaña del PP en Castilla y León

Las críticas del expresidente a Casado enfadan a la cúpula del partido: “Hay un liderazgo claro”

El expresidente del Gobierno José María Aznar, el sábado en Valladolid en un acto de la campaña electoral de Castilla y León.
El expresidente del Gobierno José María Aznar, el sábado en Valladolid en un acto de la campaña electoral de Castilla y León.Nacho Gallego (EFE)

Mientras España estaba pendiente del desenlace del festival de Benidorm con la contienda entre Chanel, Rigoberta Bandini y las Tanxugueiras, en la campaña electoral de Castilla y León se estaba produciendo otro duelo de alcance. A la misma hora, en una gélida noche a orillas del río Pisuerga, José María Aznar estrenaba la campaña con una desautorización a Pablo Casado que ha convulsionado al PP. El expresidente del Gobierno atribuyó el auge de los populismos a que los ciudadanos “no tienen un referente fuerte en el cual confiar” y dejó caer que no conoce cuál es el proyecto de su partido. Aznar siempre va por libre y habla claro, pero en el PP nadie esperaba esas puñaladas al líder popular en pleno mitin. El aznarazo cayó como una bomba en la campaña del PP, que de forma inesperada giró a una discusión en torno al liderazgo de Casado. Los socialistas, ávidos de un marco favorable, se lanzaron rápido a hincar el diente en el rival.

Las palabras de Aznar el sábado por la noche en Valladolid resonaron el domingo en todas las conversaciones en el PP y obligaron a Casado a defenderse en el mitin que celebró en Ávila con Alfonso Fernández Mañueco. En el partido cayó fatal que Aznar entrara así en campaña regalando una baza innecesaria a la izquierda. “Venir a unas elecciones para ayudar así... para eso que no venga”, se quejaban fuentes de la cúpula. En Génova se consolaron con la escasa repercusión mediática de las críticas al líder, que pasaron casi inadvertidas en las televisiones porque Aznar habló casi a las nueve de la noche mientras el país estaba pendiente del festival de Benidorm. Pero desde la dirección nacional sí se respondió al expresidente. “Aznar hace su diagnóstico y el partido siempre escucha, pero hay un liderazgo claro y un proyecto indiscutible”, puntualizaron en Génova.

El propio Casado salió a defenderse de los reproches de su mentor el domingo desde Ávila. Aznar había cuestionado que el presidente del PP tenga un proyecto claro para España. “Muchas veces oigo decir: hay que ganar para que no sé quién llegue a La Moncloa o al palacio de no sé cuántos… Oiga, la pregunta es: ¿y para hacer qué?”, dijo. Casado le respondió que sí tiene un plan para España y que lo explicó en la convención nacional el pasado octubre en Valencia. “El discurso que yo hice en Valencia era mi discurso de investidura. Ahí está todo lo que hay que hacer en España, lo que necesita España. Fue un discurso después de 400 expertos hablando con el partido, con 50 reformas legislativas… que planteaba un nuevo contrato a los españoles. Que hablaba de devolver el poder a las personas”, se reivindicó Casado.

No era la primera vez que Aznar lanzaba un dardo a la dirección actual del PP —tras las elecciones catalanas dijo que el partido estaba en un momento “manifiestamente mejorable”—, pero después, en la convención nacional, dio un espaldarazo a Casado. ¿Qué se ha torcido desde entonces? “Está harto del equipo tan inconsistente que rodea a Casado y no soporta lo que le están haciendo a Ayuso”, sostiene un dirigente próximo al expresidente. Aznar no ha escatimado elogios hacia Isabel Díaz Ayuso y, cuando la guerra de la líder madrileña con Génova estuvo en su punto más candente, salió a recordar que ella era “la política más popular de toda España”. El conflicto de Casado con la dirigente madrileña sigue siendo el principal factor de desestabilización del PP, y a veces explota en los momentos menos inesperados.

El presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, en el primer mitin del PP de la campaña electoral para las elecciones autonómicas. Foto: MANUEL ÁNGEL LAYA (EUROPA PRESS) | Vídeo: EPV
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Que lo haga en campaña es sin duda el peor contexto. Los expertos electorales saben que las campañas son fundamentales, porque cada vez más gente decide su voto en el último minuto. En Castilla y León, según el estudio preelectoral del CIS, hay un 26,9% de indecisos y el 30% dice que decantará su voto la última semana de campaña. Así que cuando el rival se equivoca, los adversarios saben que tienen que explotarlo. Véase cómo el PP ha estirado hasta el infinito la polémica por las palabras del ministro de Consumo, Alberto Garzón, cuestionando las macrogranjas de ganadería.

Los socialistas se lanzaron el domingo a hacer lo mismo con Aznar para desgastar a Casado y a Mañueco. “Ayer Aznar dijo de Casado que era un líder débil, que carecía de proyecto y que anteponía sus intereses personales a los intereses de los ciudadanos. Y esa es la realidad”, apuntó en Segovia la vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra. “Casado ordena convocar las elecciones para tapar su debilidad, Mañueco convoca las elecciones para tapar su corrupción, y los socialistas vamos a ganar las elecciones para llevar el cambio a la Junta de Castilla y León”, dijo entusiasta.

Génova había movilizado a Aznar en campaña para frenar a Vox, aunque no haya salido bien. La verdadera pelea en estas elecciones está en el lado derecho, entre el PP y Vox, porque el partido de Santiago Abascal es el único que desafía la victoria rotunda que el PP quiere en Castilla y León para impulsar el proyecto nacional de Casado. El popular está apretando el acelerador contra Vox y el domingo hizo uno de los discursos más críticos con el partido de Abascal desde que rompió con él en la moción de censura de octubre de 2020. Casado cargó contra la cumbre de líderes de extrema derecha que el dirigente ultra había reunido este fin de semana en Madrid y que en el PP aseguran que ha sido “un punto de inflexión” en su relación con los ultras, por su posición titubeante sobre Europa. “El PP levanta la bandera de España con orgullo, pero ni la esconde ni se esconde detrás de ella”, criticó Casado a los de Abascal.

La campaña acaba de empezar con un resbalón para el PP, pero todavía quedan muchos días hasta el 13 de febrero. Este lunes los candidatos se enfrentan en el primer debate electoral con la insólita situación de que uno de los contendientes, Francisco Igea, de Ciudadanos, tendrá que debatir de forma telemática desde su casa porque está confinado por covid. Probablemente, Aznar también se colará en el debate.

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Sobre la firma

Elsa García de Blas

Periodista política. Cubre la información del PP después de haber seguido los pasos de tres partidos (el PSOE, Unidas Podemos y Cs). La mayor parte de su carrera la ha desarrollado en EL PAÍS y la SER. Es licenciada en Derecho y en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid y máster en periodismo de EL PAÍS. Colabora como analista en TVE.

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