Sancionados dos guardias civiles por acoso a una compañera: “No te preocupes, que si hay alguna pelea, te protegemos los pechos, no te pasará nada”

El Tribunal Militar impone la menor de las multas para una falta grave con la suspensión de empleo durante tres meses

Imagen de archivo de un grupo de agentes de la Guardia Civil durante un servicio.
Imagen de archivo de un grupo de agentes de la Guardia Civil durante un servicio.GUARDIA CIVIL (GUARDIA CIVIL)

Dos guardias civiles destinados en el puesto de Oliva-Gandia (Valencia) han sido expedientados como autores de una falta muy grave —aunque con la sanción mínima, como es la suspensión de empleo durante tres meses— por acoso a una compañera durante un servicio nocturno. “No te preocupes, que si esta noche hay alguna pelea, [el compañero] te protege los pechos, no te pasará nada”. “Tranquila, aún queda mucho tiempo hasta que te cambies de destino, vas a caer seguro”. “¿Cuántas veces te has tocado imaginando a la compañera pleiteando en la sala de lo civil con un escote y unas gafas?”. “¿Sabes que lleva abiertas las ventanas para que se te pongan los pezones duros y poder verlos, no?”. “Y tú, ¿qué crees?, ¿es tranquilita o luego es una guarra y no quiere parar?”. “Claro que me he pajeado pensando en ella, mientras la arrastro del pelo por el suelo o escupiendo en una botella y haciéndoselo beber”. Estas fueron solo algunas de las frases que tuvo que soportar la agente durante más de tres horas de turno.

La guardia civil, tal como recoge la sentencia del Tribunal Militar Central que desestima el recurso de uno de los sancionados, conminó a sus compañeros a que cejaran en sus comentarios en más de una veintena de ocasiones. Y les contestó con respuestas como: “Eso no va a suceder, nadie me va a tocar nada, ni vosotros ni la gente en la calle”. Cuando le espetaron: “Bueno, sabes que quien va de copiloto tiene que permitir que el piloto le toque las tetas, no?”, ella les respondió con un tajante: “Obviamente, no”.

Las sanciones muy graves, como “toda actuación que suponga discriminación o acoso por razón de origen racial o étnico, religión o convicciones, discapacidad, edad, orientación sexual, sexo, lengua, opinión, lugar de nacimiento o vecindad, o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”, conllevan desde tres meses y un día hasta un máximo de seis años de suspensión de empleo, la separación del servicio o la pérdida de puestos en el escalafón. En este caso, se optó por la sanción más leve.

Los hechos ocurrieron en la madrugada del 2 al 3 de abril de este año. Al iniciar el turno, a las 22.00, los dos agentes ahora sancionados y su compañera acudieron a un bar de la localidad de Oliva para tomar café, tal como adelantó el jueves eldiario.es. Al mismo establecimiento acudió otra patrulla con dos agentes. “Durante el camino hacia el lugar, comenzarían a hacer lo que ellos califican de bromas”, relató la guardia civil que “procurando hacer caso omiso al respecto y esperando que fuera lo único que se dijera” contestó que nada de lo que relataban iba a suceder.

“A la llegada al restaurante y siguiendo con el mismo tipo de frases, durante los minutos que tardaríamos en llegar al local y acompañados de los otros dos compañeros, comenzaron a proferir una serie de comentarios sobre el género femenino, fuera o no compañera de puesto, con muy poco respeto”. En ese momento, contaron, según el relato de la agente, una situación en la que se encontraron con la mujer de otro compañero con la que, supuestamente, habían tenido un encuentro sexual y a la que calificaron de “cerda”.

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En la denuncia explicó también que los guardias de la otra patrulla no participaron en la conversación “sino que más bien parecieron avergonzados de lo que estaba hablando”, aunque no recoge si realizaron alguna advertencia a sus compañeros.

Tampoco pararon ahí en sus comentarios. “De camino al vehículo oficial, y siendo de nuevo solo los tres, hicieron referencia a la forma de mi cuerpo”, recoge la sentencia. “Vaya cinturita tienes, ¿eh?”. ”Es que tiene cuerpo de española, bien marcado”, se jaleaban uno a otro.

La agente explicó que les solicitó que dejaran de hacer comentarios. “Al menos les pedí enfadada que pararan en torno a 20 veces. Solo cesó la situación porque, tras pedirles que me dejaran en el puesto para comer el bocadillo y con ello asegurar que otro compañero estuviera presente en caso de que continuaran [lo cual no sucedió porque ellos no se bajaron del coche patrulla], no volví a subir en el coche esa noche”.

Según recoge la sentencia, antes de estos hechos, uno de los agentes ahora sancionados había intentado “de manera insistente” tener citas fuera del entorno laboral con su compañera.

La sentencia expone cómo los guardias civiles ahora sancionados seguían prestando servicio en su unidad de destino, “lo que podría incidir negativamente en la imagen del Cuerpo e incluso en la salud de la afectada, en el caso de que persistieran en este tipo de comportamientos”. También habla de la negativa incidencia en el caso de que “trascendiera públicamente” que la institución “no ha adoptado medida cautelar alguna para apartarlos del servicio” por, según dicen, “el reproche social que suscita la conducta mantenida presuntamente por los citados componentes, suponiendo un comportamiento impropio de quienes pertenecen al Benemérito Instituto”.

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