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Desarticulada una red internacional acusada de estafar a 17.000 personas en España con falsas inversiones en criptomonedas

Los Mossos y la Guardia Civil participan en una operación a nivel europeo, con registros incluso en Ucrania, por una estafa de 2.400 millones

Rebeca Carranco
Operacion estafas criptomonedas
Los Mossos y la Guardia Civil desarticulan en Albania una red acusada de estafar a 17.000 personas.

Los Mossos d’Esquadra y la Guardia Civil han dado por desarticulado un entramado internacional dedicado a las estafas en falsas inversiones de criptomonedas. Los agentes calculan que solo en España unas 17.000 personas han sido víctimas de la organización criminal. En Albania, epicentro de las estafas dirigidas a la península Ibérica, se han detenido a dos personas y se han investigado a otras 16, en una operación con registros en ocho países y víctimas de diversas nacionalidades. Los investigadores buscan a otros tres huidos, entre ellos un alto asesor de Defensa de Albania, según han explicado en rueda de prensa.

El grupo tenía un “beneficio de 400 euros al minuto, 50 millones de euros en un trimestre”, hasta alcanzar más de 2.400 millones de euros, ha detallado el jefe de la policía judicial de la Guardia Civil en Cataluña, Manuel Martín. Los agentes han destacado la relevancia del operativo, llevado a cabo entre el 8 y 9 de noviembre, a nivel europeo, con policías de varios países, cada una actuando en el lugar de origen desde donde se concentraban las estafas a sus nacionales. Uno de los países implicados es Ucrania, donde se han registrado tres call centers ubicados en Kiev, uno de ellos con 800 personas trabajando.

La organización funcionaba supuestamente a través de webs falsas, con apariencia de inversiones, principalmente en criptomonedas, pero ofrecían todo tipo de formas de operaciones. La mayoría de las víctimas eran abordadas por teléfono, y un falso broker las asesoraba para con una inversión inicial de 250 euros obtener altas rentabilidades. Los policías acumulan numerosas webs y nombres comerciales que cambiaban frecuentemente. Para dar apariencia de solidez, bajo algunas de esas marcas comerciales, que la policía no ha especificado, incluso ponían publicidad en los equipos de fútbol de primera división.

El caso en Cataluña arranca en Puigcerdà, con una víctima de 80 años. “La llaman, le ofrecen una inversión de 250 euros, y le hacen ver que su dinero iba subiendo de manera continua a través de webs fraudulentas. Eso hacía que pusiese más y más dinero”, ha explicado el intendente de los Mossos d’Esquadra, jefe de la División de Investigación Criminal (DIC), Joan Carles Granja. El investigador se ha referido a una “fase de enamoramiento con el broker”, que son los teleoperadores, con formación en economía, con el único objetivo de “manipular a las víctimas”. Los 250 euros de la primera víctima crecieron hasta los 560.000 euros estafados. Y cuando ya se percató de que no podía recuperar el dinero, la misma red, haciéndose pasar por falsos abogados, se ofrecieron para ayudarla a recuperar el dinero. La mujer acabó perdiendo 800.000 euros, un dinero que obtuvo en parte pidiendo créditos.

En los registros, los agentes encontraron anotaciones concretas de cómo abordar las víctimas: su estado anímico, el tono de voz, su situación personal, si tenían experiencia en inversiones, etc. “Cuando ven que se está acabando la estafa de las criptomonedas, ofrecen otros productos, como cursos”, ha detallado Granja. Y si veían que la relación con el broker hacía aguas, cambiaban al tratante de la víctima. En el caso de la mujer estafada en Puigcerdà, le dijeron que el hombre que se encargaba de sus inversiones había muerto.

La rentabilidad que les ofrecían era muy alta. “De los 250 euros, pasaban a 2.000, 3.000 o 4.000 euros. Con eso la víctima al final podía acabar invirtiendo 10.000 euros más”, ha detallado el capitán de la Guardia Civil Enrique Martín, jefe de la policía judicial de Huesca, donde paralelamente se inició una investigación en la que coincidieron con los Mossos d’Esquadra y formaron un equipo conjunto. “Lo que hay detrás es crimen organizado”, ha resumido Granja. La policía ha alertado que es muy complicado que las víctimas puedan recuperar su dinero porque detrás de muchas de esas compañías, algunas que operaban con autorizaciones concedidas en Chipre, no hay una empresa real con inversores reales a la que reclamar.

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Los investigadores han tenido dificultades en la imputación de los teleoperadores, según han contado en rueda de prensa, por las particularidades legales de cada país. Pero no duda de su implicación en la trama de estafas. “Eran conscientes. Se les forma y prepara no para estafar a una persona, sino para liquidarle todos los ahorros. Engañarles a lo largo del tiempo para tratar de obtener todo su dinero”, ha sentenciado el capitán Martín. Hasta el punto que incluso se hacían fiestas y se repartían premios entre equipos de trabajo, algunos bajo el título de “Alí Babá y los 40 ladrones”, para quien estafaba a más gente, según los Mossos, que sostienen que los trabajadores del call center ganaban comisiones en función del volumen de personas engañadas.

El balance global a nivel europeo son 15 call centers desmantelados (6 Albania, 5 Georgia, 3 Ucrania, 1 en Macedonia del Norte), cerca de 500 aparatos electrónicos intervenidos, 340.000 euros en efectivo, criptomonedas, propiedades, tarjetas bancarias y tres millones de correos electrónicos que están analizando. La cúpula, según la policía, está formada por ocho miembros ubicados en Bulgaria, Albania, Georgia, Macedonia del Norte y Ucrania, y medio centenar de investigados. En el caso han participado ocho países afectados por las estafas: España, Albania, Finlandia, Georgia, Alemania, Letonia, Ucrania y Suecia.

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Sobre la firma

Rebeca Carranco
Reportera especializada en temas de seguridad y sucesos. Ha trabajado en las redacciones de Madrid, Málaga y Girona, y actualmente desempeña su trabajo en Barcelona. Como colaboradora, ha contado con secciones en la SER, TV3 y en Catalunya Ràdio. Ha sido premiada por la Asociación de Dones Periodistes por su tratamiento de la violencia machista.

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