La secta del ‘maestro iluminado’

El gurú acusado de abusos sexuales, que ha tenido en 14 años unas 25 ‘alumnas’, sigue captando a nuevas mujeres

Detención del 'maestro iluminado', el supuesto líder de una secta en Barcelona.
Detención del 'maestro iluminado', el supuesto líder de una secta en Barcelona.

José F. C. es el maestro iluminado. Un nombre que él mismo se otorga y que repite a sus alumnas, la mayoría mujeres que buscan superar problemas personales. Los Mossos le detuvieron el 29 de marzo, acusado de liderar una secta en Barcelona y cometer abusos sexuales, humillaciones y vejaciones contra sus miembros. Tras quedar en libertad con cargos, todo hace sospechar que sigue ejerciendo de gurú. “Me consta que ha tenido la entrada de algunas nuevas alumnas”, lamenta Miguel Perlado, psicólogo, especialista en sectas, que ha atendido a seis exmiembros del grupo. Cuatro han denunciado.

Para la captación, el maestro iluminado “se valía del boca-oreja”, explica el inspector de los Mossos Lluís Paradell. Una instructora de yoga y de meditación, también detenida por los Mossos, era quien supuestamente elegía a mujeres con “problemas de trabajo, de pareja o fuera de su lugar de residencia habitual”, y les recomendaba hablar con un terapeuta, de 66 años, con el don de la clarividencia, un maestro que las podía orientar y dar apoyo. “Es un grupo pequeño, local, que se mueve en círculos concéntricos, en entornos de new age y de relajación”, añade Perlado.

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Los cursos empezaban con sesiones individuales, a precios normales de una terapia basada en la meditación, la relajación… “Al principio podía ser una vez por semana, pero luego les colapsaba los siete días, con talleres, actividades, salidas de fin de semana…”, explica el especialista en sectas. El grupo se componía de capas, algunos no pasaban jamás de algunas sesiones a solas, y otras personas llegaban a un “tercer nivel, con las actividades sexuales encubiertas en él ‘lo hago por ti’, donde se cierra el candado y la persona queda atrapada”, explica Perlado.

Los Mossos detuvieron al gurú en La Pobla de Lillet, un municipio de 800 habitantes, en el interior de Barcelona, donde hacían retiros de montaña. “Se basaban en el debilitamiento psicofísico. Empezaban el viernes, tenían que caminar cinco o seis horas. Tenían restringida la bebida y la comida, y quizá al final del día les hacían bailar. Incluso para ir al baño, tenían que pedir permiso”, cuenta Paradell. En los retiros es donde presuntamente se cometían los abusos sexuales, que antes habían ido preparándose mediante pruebas, algunas de carácter erótico, como pedir a las alumnas que se desnudasen para vencer sus propias limitaciones. “El abuso se institucionaliza como una medida de liberación, de crecimiento personal”, indica Perlado. Y luego se impone el secreto, para que no compartan con nadie lo vivido.

“Él mantenía relaciones sexuales con miembros del grupo y les obligaba también a tener relaciones entre ellos”, explica Paradell. Y pone el ejemplo de una pareja de mujeres, a las que les hizo acostarse con él para superar su “desviación y curarlas haciendo que aceptasen su masculinidad”. Cuando alguien no obedecía, se aplicaban castigos, o se tenían que superar pruebas, como enviar fotos sexuales, que después difundía al resto del grupo, vejándolas con comentarios sobre su cuerpo o su persona. “Es lo que hacía: humillar y maltratar, insultando, empujando, y accediendo sexualmente”, se suma Perlado.

“El primer móvil es de poder y control” asegura el psicólogo especialista en sectas sobre los motivos que mueven al maestro iluminado. Después, también estaba el económico: español, sin antecedentes de ningún tipo, no tenía otra fuente de ingresos, según los Mossos, que su labor como supuesto terapeuta, para que la que aseguran que no tenía ningún tipo de formación. Su pareja, de 50 años, también fue detenida acusada de colaborar en la captación y el abuso psicológico de las víctimas.

La principal batalla judicial de los Mossos y de Perlado, como perito forense en el caso, es demostrar el abuso psicológico que llevaron al calvario vivido por las víctimas. Para ello, se han elaborado periciales sobre la evaluación del daño causado a las mujeres, y los Mossos recopilan pruebas de los abusos. “Con independencia el resultado final, para las víctimas tiene un valor incalculable haber dado un paso adelante. Es necesario para su proceso curativo”, argumenta Perlado.

Tanto él como Paradell insisten en que muchas de ellas eran personas formadas, con estudios y una profesión. “Un podría decir, ¿cómo es posible lo que han aceptado? Pero nosotros solo vemos una foto fija. Es un proceso de cocción lenta”, subraya Perlado. “Todo el mundo es susceptible de caer en una situación así”, añade Paradell. Y pide que víctimas o familiares que sepan de alguien que está en un proceso así, que avise a la policía: “Hay una vía asistencial en la que también se puede orientar a las personas”.


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