Crisis del coronavirus

La Fundación Miró lucha por superar la crisis y ser viable

Marko Daniel trabaja para consolidar las ayudas de las administraciones y hacer crecer el vínculo con Barcelona. Entre las propuestas para 2021, una gran exposición sobre ADLAN y el pintor

Marko Daniel, director de la Fundación Joan Miró, en la sala de esculturas del centro.
Marko Daniel, director de la Fundación Joan Miró, en la sala de esculturas del centro.Enric Fontcuberta / EFE

El año que acaba no ha sido fácil para los museos de Barcelona, sobre todo para aquellos que habían hecho un mayor esfuerzo para autofinanciarse. Es el caso de la Fundación Joan Miró, que generaba entre el 70 y el 80% de sus recursos con las entradas de los visitantes, en su mayoría turistas, que ahora, con la pandemia, han desaparecido y no se les espera en los próximos meses. “El balance es difícil porque realmente ha sido un año complicado y difícil, no solo para la Fundación, sino para todo el mundo. Hay instituciones que han cerrado y que no abrirán. En marzo y abril estábamos en un momento en el que pensamos que, se abriera cuando se abriera, nosotros no podríamos hacerlo, porque la situación económica presentaba un déficit de 3,4 millones de euros. Sabíamos que podíamos hacer un esfuerzo importante, ahorrando una parte, aumentando un poco algunos ingresos, pero sobre todo que los visitantes, que son la fuente principal de nuestros ingresos, ya no volverían”, describe Marko Daniel, director del centro.

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El ahorro llevado a cabo —sobre todo por cerrar el edificio entre marzo y junio— y los sacrificios —mandar a los 51 trabajadores a un ERTE— han permitido que, al final, el déficit solo fuera de 2,2 millones, pero hubo que solicitar a las administraciones mayor implicación. “Todo esto coincidió que estábamos pidiendo un nuevo modelo de colaboración que parte de la base que durante 45 años los visitantes, fundamentalmente turistas, habían pagado para la protección del patrimonio de la fundación y en una situación en la que esto ya no era posible, este patrimonio que es público tenía que recibir el apoyo público”, explica Daniel.

'Aidez l'Espagne', 1937, de Joan Miró, que se podrá ver en la exposición de ADLAN.
'Aidez l'Espagne', 1937, de Joan Miró, que se podrá ver en la exposición de ADLAN.

Por suerte, Ayuntamiento, Generalitat y Diputación lo entendieron y han ayudado con una aportación extraordinaria total de 1.970.000 —1 millón, 870.000 y 100.000 euros, respectivamente— y el Ministerio está sobre la mesa que la aportación anual de 90.000 euros pase a 190.000, con la posibilidad de que acabe siendo de 500.000 euros, una cifra insólita en la implicación económica del Estado con este centro. “La situación ahora con las administraciones es más fluida. Al inicio de la pandemia, nadie sabía lo que nos esperaba. Ahora estamos en una situación de gestionar una crisis. Somos como un ecosistema, cada uno con su rol y sus necesidades y hay que atender a todos los afectados”, sigue Daniel.

Pero estas cantidades, que han permitido complementar los salarios de la plantilla hasta el 90% y no acabar con números rojos el año, no están consolidadas y la incertidumbre continuará el próximo año: “Necesitamos un acuerdo multilateral estable para blindar el funcionamiento de la fundación y que asuma el coste de la conservación y preservación de la colección y del edificio, un patrimonio público de todos los barceloneses; que estas aportaciones extraordinarias se conviertan en ordinarias, algo que daría más regularidad a nuestra actividad.”. Según el director ya se han presentado las necesidades para 2021, parecidas a las de este 2020. “Este año ha sido difícil, pero el que viene lo será más”.

En cuanto a contenidos el año se cierra con dos grandes muestras con las que la pandemia no ha podido:: Miró: Constelación Antoni Llena, una selección personal de Llena de los dibujos de Miró y No me oyes, la primera muestra en España de la artista india Nalini Malani, candidata a los Global Fine Art Award como una de las mejores exposiciones del año. “Ha sido una gran alegría”, resume Daniel.

Entrada principal de la Fundación Joan Miró de Barcelona.
Entrada principal de la Fundación Joan Miró de Barcelona.

La situación que se está viviendo ha llevado a los responsables de la fundación a centrarse en la gran exposición que abrirá sus puertas el 12 de marzo Joan Miró y ADLAN, que reconstruye la huella que este grupo de artistas e intelectuales, amigos del Art Nou, dejó en la historia del arte moderno europeo y su papel en la introducción de la modernidad en la Barcelona de los años treinta, con una actividad que irradió hacia otros puntos de España. “Fue un grupo de visionarios que deseaban regenerar la cultura catalana y que tomaron a Joan Miró como faro y estandarte”, señala el director. La muestra, comisariada por Jordana Mendelson, Joan M. Minguet y Muriel Gómez, estará abierta hasta el 4 de julio. “Siempre se ha dicho que Miró no expuso en Barcelona entre 1918 y la gran antológica de 1968, y esto es correcto si excluyes los proyectos de Adlan, en los que Miró exponía sus trabajos antes de mostrarlos en sus galerías de París. Ponía a prueba con ellos su nueva producción”, remacha Daniel.

Al mismo tiempo, el Espai 13, acogerá la muestra de Lorea Alfaro y Jon Otamendi, que cerrará el ciclo Gira todo gira. Además, la Fundació Joan Miró presentará exposiciones a partir sus colecciones en el Musée Rolin de Autun (Francia), en la Embajada de España en Francia (París) y en el Museu Can Mario de la Fundació Vila Casas (Palafrugell). En 2021 la Fundación actualizará parte de sus espacios para diversificar sus usos y acercarlos a los visitantes. La Biblioteca se especializará en Joan Miró y en la historia del museo y el Archivo se trasladará a la sala octogonal de la primera planta, una operación que recupera las funciones originales de la torre del conocimiento anhelada por Miró y Sert.

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