Crisis del coronavirus

Un juez condena a la Generalitat por no proteger a un ‘mosso’ vulnerable a la covid

Interior vulneró un derecho fundamental del agente y deberá indemnizarle con 2.000 euros

Control de tráfico de los Mossos d'Esquadra por las restricciones de movilidad ante el coronavirus.
Control de tráfico de los Mossos d'Esquadra por las restricciones de movilidad ante el coronavirus.Albert Garcia / EL PAÍS

La desprotección de los trabajadores durante los primeros compases de la pandemia de coronavirus está empezando a tener consecuencias en los tribunales. Un juez de lo contencioso de Girona ha condenado al Departamento de Interior a indemnizar con 2.000 euros a un agente de los Mossos d’Esquadra por exponerle al riesgo de contraer el virus pese a que, por su enfermedad, es una persona especialmente vulnerable.

El agente, que trabaja en la unidad de investigación de accidentes de tráfico de Girona, padece asma e insuficiencia renal crónica. El 19 de marzo, poco después de que el Gobierno declarse el estado de alarma, el mosso comunicó a sus compañeros y a sus superiores su enfermedad y su condición de persona especialmente vulnerable ante la covid. Una circular de Interior indicaba ya entonces que a los funcionarios en situación de riesgo se les debía ofrecer “la posibilidad de hacer trabajo de oficina o teletrabajo”.

La sentencia considera acreditado que el departamento “le obligó a seguir patrullando” y a “realizar las funciones ordinarias de su puesto”, lo que supuso un “claro riesgo de exposición al contagio”. La resolución atiende la demanda del abogado de USPAC José Antonio Bitos y considera que se ha vulnerado el derecho fundamental a la integridad física y moral, recogido en la Constitución.

El agente “informó de modo adecuado de sus patologías” a sus compañeros y jefes, tal como explicaron en el juicio. Uno de ellos explicó que hacían controles a vehículos —para asegurar que se cumplían las restricciones a la movilidad— sin poder mantener las distancias y que el agente estaba “muy angustiado y ansioso”. Otro añadió que patrulló con él en una furgoneta que “no disponía de separación física”.

La respuesta de Interior al gente no fue satisfactoria: le dijeron que podía trabajar “con guantes” y le recordaron que la policía desarrollaba una “tarea esencial”, por lo que evitaban a toda costa enviar a mossos a casa. El 31 de marzo, la Dirección General de Policía rectificó y le incluyó en un listado de agentes que, por su vulnerabilidad, debían ser confinados en sus domicilios.

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