Opinión
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Lo que sabemos del riesgo de transmisión

Si la vía de contagio por aerosoles fuera igual de probable que la transmisión por gotas, el porcentaje de población infectada sería mucho más elevado que el actual

Clientes en un bar de Barcelona, la última noche antes del cierre el 15 de octubre.
Clientes en un bar de Barcelona, la última noche antes del cierre el 15 de octubre.Albert Garcia / EL PAÍS

Los mecanismos de transmisión de las infecciones respiratorias, como el SARS-CoV-2, se han clasificado en mecanismos de transmisión directa y de transmisión indirecta.

La transmisión directa incluye la transmisión por gotas de tamaño mediano. La tendencia de estas gotas a caer rápidamente al suelo limita esta vía de transmisión a situaciones en las que la otra persona está a una distancia máxima de un metro de la persona infectada. La transmisión directa también incluye la transmisión por fómites, es decir, aquellos objetos contaminados con gotas que tocamos y nos llevamos a las mucosas al tocarnos la cara.

La transmisión indirecta incluye la transmisión por vía aérea. En epidemiología de las enfermedades infecciosas, esta vía se restringe a la transmisión de patógenos a una distancia superior a un metro mediante gotas que tienden a quedar suspendidas en el aire. Cuando una persona inhala estas gotas, no solo permanecen en las vías aéreas superiores, sino que pueden alcanzar los alveolos pulmonares. Es lo que entendemos por “transmisión por aerosoles”.

Por ejemplo, la tos ferina es una infección que se transmite por gotas y la tuberculosis, por vía aérea. Pero estos mecanismos no son excluyentes y la infección por SARS-CoV-2 podría ser un ejemplo de infección transmitida por ambos.

Sabemos que la principal vía de transmisión del SARS-CoV-2 se produce a través de las gotas medianas o más grandes que expelemos al toser, estornudar, respirar, hablar… Estas gotas, expelidas por una persona contagiada, deben entrar en contacto con las mucosas de otra persona (boca, nariz u ojos). Para que estas gotas viajen de una persona a otra, estas dos personas deben estar a distancias cortas. De ahí la recomendación de mantener una distancia física de entre un metro y medio y dos metros. Y de ahí también la recomendación de llevar mascarilla, ya que estas gotas no pueden traspasar las mascarillas.

En la comunidad científica hay un debate sobre si la infección por SARS-CoV-2 puede transmitirse a través de gotas pequeñas, por aerosoles, que pueden quedar suspendidas en el aire durante minutos u horas y desplazarse en función de los flujos de aire. Un estudio que revisó el riesgo de contagio entre los pasajeros de un tren señala que el riesgo aumenta cuanto menor es la distancia entre pasajeros y se comparten más horas de viaje. Por otro lado, muy conocido es ya el caso del supercontagiador del coro. En Estados Unidos, 61 personas de un coro se reunieron para ensayar dentro de una iglesia. Una sola persona infectada contagió a otras 52 personas. Estuvieron algo más de dos horas cantando. Cantar provoca que exhalemos grandes cantidades de gotas con más fuerza que al hablar. Estos dos ejemplos hacen pensar que los aerosoles podrían ser una vía de transmisión.

Asimismo, hay un estudio que reproduce de forma experimental una serie de contagios que se produjo en un restaurante de China. En el estudio hay un caso índice (el primer caso) que contagia a varios comensales, algunos de ellos sentados a más de dos metros de distancia. Los investigadores sugieren que la vía de transmisión, en este caso, fue la transmisión por gotas (a los comensales más cercanos) y por aerosoles (a los comensales sentados más lejos) ayudados por el aire acondicionado.

Además, se han realizado experimentos sobre transmisión del virus, que intentan reproducir situaciones de vida, pero es necesario tener presente que son estudios experimentales, es decir, que no reproducen de forma exacta la carga viral de las personas contagiadas, la velocidad de exhalación, etc.

¿Qué sabemos y qué nos sabemos, por tanto, sobre la posibilidad de que el SARS-CoV-2 se transmita a través de los aerosoles? Podemos afirmar que es muy posible y está aceptada por la comunidad científica, pero es relativamente poco frecuente, y deben darse determinados requisitos. Se puede producir en espacios cerrados con poca o nula ventilación o en actividades que implican la expulsión de más gotas y con más fuerza (como cantar o hacer ejercicio).

Si la vía de transmisión por aerosoles fuera igual de probable que la transmisión por gotas, el porcentaje de población infectada sería mucho más elevado que el actual. Por ejemplo, el sarampión se transmite por aerosoles y presenta un riesgo del 95% de contagio en las personas que no lo han padecido o no están vacunadas. El SARS-CoV-2 es un virus nuevo, menos del 10% de la población tenemos anticuerpos contra él, así que si se contagiara fácilmente a través de aerosoles habría mucha más gente que ya se habría infectado.

Magda Campins es jefa de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Vall d’Hebron.

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