Familias y trabajadoras se oponen a la privatización de la limpieza de los colegios públicos de Sevilla: “Nos van a arruinar la vida”
Limpiadoras y sindicatos cuestionan la precariedad de las condiciones laborales y temen despidos, aunque el Ayuntamiento dice que no se perderán puestos de trabajo


La limpieza de los colegios públicos en Sevilla, dependiente del Ayuntamiento, lleva siendo un problema enquistado desde hace más de 10 años. El alcalde de la capital andaluza, el popular José Luis Sanz, ha decidido solucionarlo privatizando el servicio, una medida que se ha encontrado con la oposición frontal de las familias de los centros educativos, las formaciones municipales de izquierdas y, sobre todo, los empleados públicos, que llevan años limpiando los pasillos y las aulas y que temen quedarse en paro. “Nos van a arruinar la vida, pero antes vamos a pelear, estamos dispuestas a pelear lo que sea”, asegura María José Ramos, limpiadora con contrato temporal desde hace 15 meses.
La intención del Ayuntamiento es licitar el servicio por 25 millones de euros. “Lo que se está intentando es solucionar un problema, organizar un servicio y reforzar otros”, ha alegado el regidor ante las críticas recibidas. Desde su equipo de gobierno reiteran que esta medida de privatización va a traer la creación de empleo, no despidos. El alcalde sostiene que están “reforzando la limpieza de 108 colegios de la ciudad de Sevilla” e insiste en que los 645 peones de limpieza que actualmente están contratados por el consistorio, “seguirán haciendo lo mismo”, que se incrementarán en otros 106 a los que, sostiene, se sumarán otros 300 que contraten las empresas que ganen la adjudicación.
Las limpiadoras, sin embargo, cuestionan los datos del alcalde. “Estamos casi la mitad y estamos sacando el servicio adelante”, asegura Ramos. Los sindicatos respaldan las palabras de la empleada municipal. Rafael Román, secretario de Sección Sindical de CSIF, explica que esos 106 “nuevos peones” a los que se refiere Sanz no son nuevos, sino que se trata de coberturas de trabajadores jubilados. Román señala que el alcalde “está vendiendo como que está generando empleo y lo único que está haciendo es sustituir empleo”. Ramos recalca además que esos “supuestos 106 nuevos puestos” son en realidad “puestos existentes que están vacantes hasta que salgan a oposición; esto es una estabilización”. Las limpiadoras como Ramos, que tienen contratos temporales, dan por hecho que perderán el empleo.
“Estamos casi a la mitad y estamos sacando el servicio adelante”, insiste Ramos. Las familias de los alumnos también refrendan las quejas de las limpiadoras de que el personal que trabaja en los colegios es menor que el que oficialmente está asignado. “Donde antes trabajaban cinco, ahora hay dos o tres por colegio”, señala la presidenta de la Federación de Ampas (Fampa) de Sevilla, Rocío Bejínez. Ramos también advierte de que la calidad de los materiales que se les suministra por parte del Ayuntamiento para hacer sus tareas ha bajado: “Hemos tenido épocas en las que no nos llegaba la lejía. Últimamente siempre llegan, pero la calidad ha empeorado”. La limpiadora señala que el origen de este nuevo problema subyace, de nuevo, en la privatización del suministro de los enseres de limpieza.
El alcalde hispalense ha tildado la presión de los sindicatos de “amenazas” y la considera “una batalla política, una manipulación del Partido Socialista”. Sanz justifica que su equipo de gobierno no está haciendo “nada extraordinario”. “Esto es lo que se hace en toda España. Lo hace la Diputación, la Junta de Andalucía y municipios cercanos”, ha esgrimido, y alega que en otros edificios y servicios municipales como “los del ICAS, el IMD, la Gerencia Municipal de Urbanismo y el Área de Servicios Sociales e Igualdad, también la limpieza está externalizada”.
Ramos responde por ella y sus compañeras asegurando que “no son amenazas, es un grito de desesperación”, y muestra su indignación ante las calificaciones de Sanz: “No tiene nada que ver con política, eso de politizarnos es de canallas”. Bejínez coincide con ella: “El único color que nosotros tenemos es el color verde de la escuela pública. Nos ha dado igual quién haya estado en la Administración”. Tanto Ramos como Fampa y CSIF recuerdan que también estuvieron presentes en otros intentos de privatización, como el de parques y jardines que acometió el exalcalde socialista Juan Espadas, en 2018.
Sanz también ha pedido a las partes implicadas “sentido común y responsabilidad”, pero desde las Ampas sevillanas se incide en que “la responsabilidad del funcionamiento del servicio limpieza es del Ayuntamiento que tiene que mantener los colegios limpios”. Las limpiadoras “ya han demostrado mucha responsabilidad”, tal y como recalca Bejínez. Ramos también señala que su colectivo demuestra ese sentido de la responsabilidad “todos los días, sacando el trabajo adelante”. “Estamos dando el callo, pese a todo, desinfectamos todas las zonas en las que los críos están”, subraya. Ese compromiso, añade la limpiadora, no viene por su dependencia del consistorio, sino que surge “por los niños”: “Son tus niños, sobrinos, vecinos, hijos, y no vamos a dejar que les pase nada”.
Aunque Sanz ha asegurado que “el diálogo social con los sindicatos en este Ayuntamiento ha sido permanente”, las limpiadoras y los sindicatos sostienen que sus peticiones no han sido tenidas en consideración en esta crisis. Ramos pone el foco en los cuatro millones del presupuesto para limpieza que se incluirán en la dotación de los 25 por los que se licitará la privatización del servicio. “Con los cuatro millones ya le sobraría para cubrir las vacantes que faltan”, alega. Román, desde CSIF, recuerda que las propuestas que envió su sindicato, entre las que se incluían la cobertura del 80% de las vacantes y de todas las jubilaciones, la sustitución de las bajas y establecer una permanencia de al menos dos años, ni siquiera llegaron a tomarse en consideración porque cuando se reunieron con él para abordarlas “directamente nos anunció ya la externalización”.
“Queremos colegios limpios, no nos vamos a conformar con la privatización”, advierte Bejínez que, a través de Fampa, recoge el sentir de padres, madres y tutores. Otros colectivos municipales, como Policía y Bomberos, también han expresado su solidaridad a las limpiadoras. “Nadie se cree por lo que estamos pasando, todo lo que trabajamos”, sostienen ellas. Muchas, como Ramos, están con contratos temporales y ven su futuro “muy negro”. “Vamos a pasar de ser trabajadoras a ser un colectivo vulnerable”, advierte. La mayoría tienen más de 50 años y comparten un pensamiento: “¿Dónde nos van a contratar a estas alturas de la vida?”.
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