Josu Ternera afronta en París el último juicio que condiciona su entrega a España
El proceso lleva aplazándose desde 2021 y debe dirimir su pertenencia a ETA entre los años 2002 y 2005


El tribunal de apelación de París ha comenzado estre jueves a juzgar a José Antonio Urrutikoetxea, alias Josu Ternera. El proceso, que se celebra seis meses más tarde de lo previsto por distintas alegaciones de la defensa, es el último que tiene pendiente en Francia el exdirigente de ETA y que condiciona su entrega a España para las causas que tiene allí pendientes. Las vistas se celebrarán este jueves y viernes y marcarán el futuro judicial en España de Ternera, actualmente en libertad vigilada en Francia.
-¿Reconoce usted los hechos?- inquirió la juez en su primera pregunta a Ternera.
-Sí, en tanto que militante de la organización. Pero lo que usted considera un delito, para mí no lo es.
El ex jefe de la organización terrorista respondió así a la primera pregunta de la juez alrededor de las 15.00, siete horas después de que hubiera debido comenzar el juicio. El abogado de Urrutikoetxea, Pasquet-Marinacce, volvió a quejarse de que no se hubiese convocado al político norirlandés y antiguo miembro del IRA Gerry Kelly, o al abogado sudafricano Brian Currin, implicado entre otros en el proceso de paz que puso fin al apartheid en su país. Ambos participaron en el diálogo para el desarme de la ETA como mediadores internacionales. “No podemos aceptar que se nos prive de defendernos de manera efectiva”, alegó el letrado antes de pedir otra suspensión del juicio. Tras la deliberación, el tribunal no encontró motivos para hacerlo.
El proceso, que debe determinar su pertenencia a la banda terrorista ETA desde 2002 a 2005, lleva varios años aplazándose. La última vez fue el pasado octubre, cuando Urrutikoetxea, de 75 años, alegó problemas de salud para ausentarse. El médico que designó entonces el tribunal constató que tenía problemas de hipertensión. Esta vez irá adelante y Ternera introdujo el matiz clave en sus primera palabras sobre el que, probablemente basculará su defensa. Es decir, era militante de dicha organización, pero ni la dirigía en ese momento ni optaba por la vía de la violencia.
El acusado había llegado puntual acompañado de familiares, como su pareja y su hija pequeña, y sus abogados al último juicio pendiente en Francia, del que depende que pueda responder después ante la justicia española por dos causas sobre las que hay dictadas euroórdenes: el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza en 1987, en el que fueron asesinadas 11 personas. También por la financiación de ETA a través de las herriko tabernas. Esas dos solicitudes de entrega a España ya fueron aprobadas por Francia. Hasta que no se resuelva este proceso y se agoten todas las instancias -todavía le quedaría un recurso al equivalente al Supremo francés- no podrán ejectuarse las euróordenes.
Josu Ternera huyó de España cuando se le investigaba por el atentado en la casa cuartel de Zaragoza y vive en el País Vasco francés. La Fiscalía consideró que él fue quien tomó la decisión de cometer este atentado y fue llamado a declarar, pero no acudió, así que se dictó una orden de busca y captura internacional.
El juicio que ha arrancado hoy y que no tiene que ver con esos hechos se ha ido posponiendo sucesivamente. En 2010 ya fue condenado a siete años de cárcel, mientras estaba en rebeldía, así que no cumplió la sentencia. Cuando fue detenido en los Alpes franceses en 2019 tras más de 17 años seguidos de clandestinidad, pidió que se repitiese el juicio en su presencia, amparándose en su derecho a ello.
El histórico etarra fue puesto en libertad bajo control judicial un año después, por motivos de salud, a pesar de que España había pedido la extradición. El proceso iba a celebrarse en 2021, pero la defensa logró que la causa volviese a la fase de instrucción, alegando cuestiones formales, y luego se ha ido retrasando.
Durante sus años de clandestinidad, la justicia francesa le abrió una segunda causa, pero esa se resolvió el 1 de septiembre de 2021, cuando el Tribunal Correccional de París le absolvió de la acusación de pertenencia a una organización terrorista entre 2011 y 2013 al considerar que no tuvo un papel como tal en el seno de ETA en aquellos años. Ternera alegó entonces que había salido de la organización terrorista porque no estaba de acuerdo con la acción armada.
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