De cómo el grupo fetiche de Vox terminó de telonero del líder del PP
Feijóo, que en su primer discurso al frente del partido prometió acabar con “la política frívola e infantil”, recurre a ‘Los Meconios’ para el cierre de campaña en Aragón


“Yo no vengo a insultar al presidente, vengo a ganarle”, proclamó, solemne, Alberto Núñez Feijóo, en su primer discurso como presidente del PP, allá por abril de 2022. “Moderación no es tibieza; diálogo no es sometimiento. No he venido a hacer ni la política impostada ni la política frívola e infantil que ahora padecemos. Creo en la política madura, la única política”, añadió. Este viernes, salió al escenario del acto final de campaña electoral en Aragón después de la actuación del grupo fetiche de Vox. Los Meconios, que en la fiesta anual del partido de extrema derecha en 2022 cantaron “Vamos a volver al 36″- en alusión al inicio de la Guerra Civil- han terminado de teloneros del político que prometía moderación y madurez.
El repertorio, esta vez, incluía canciones contra la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz -a la que sacaban planchando y diciéndole a Pedro Sánchez: “Qué bueno estás, contigo me quiero acostar, quiero ser tu mujer, tu fiel tucán”-; contra el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, retratado como Mister Bean; y contra Gabriel Rufián, portavoz de ERC —“va todo chulito con su chándal de Adidas, aunque al Congreso va a soltar sus movidas”—, al que un vídeo hecho con inteligencia artificial mostraba besando al agitador ultra Vito Quiles.
Después de esos sofisticados estribillos, llegaron las promesas electorales sobre vivienda, sanidad, educación o agricultura, y en la misma pantalla que había mostrado a Zapatero como Mr. Bean apareció, sin tiempo para coger aire, el típico vídeo de campaña en el que el partido vendía la gestión del gobierno aragonés de Jorge Azcón. “El voto que de verdad le jode a Sánchez”, lanzó como reclamo el candidato, “es el voto al PP”.
Habrá que ver cómo se toman en Vox la promiscuidad de su grupo musical y de su agitador de cabecera, Vito Quiles, quienes este viernes prefirieron el escenario de Feijóo. Lo que está claro es que la alianza de los populares con la extrema derecha ya es algo más que un matrimonio de conveniencia: una fusión de mensajes y de formas que empieza a cumplir aniversarios. Es cierto que, de vez en cuando, se atacan en público —Santiago Abascal llamó “estafadores” a los populares; Azcón a Abascal, “populista”—; y que Feijóo preferiría la soltería relajada de las viejas mayorías absolutas, pero el PP y Vox riñen ya como esas parejas veteranas y cascarrabias que, el fondo, no saben vivir sin el otro.
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