Feijóo endurece su posición sobre Mercosur por la presión del campo y de Vox
El PP se opone a la aplicación provisional del tratado comercial hasta que no haya “garantías” para los agricultores


El miedo que la extrema derecha ha conseguido infundir en el campo español por la entrada en vigor del acuerdo comercial de Mercosur ha obligado a moverse al PP, al que la aprobación le ha pillado además en la antesala de tres elecciones autonómicas donde el peso del voto de los agricultores puede ser decisivo. Alberto Núñez Feijóo, que lleva defendiéndolo desde que era presidente de la Xunta de Galicia, ha tenido ahora que endurecer su posición sobre este acuerdo entre la Unión Europea y América Latina que busca crear la mayor zona comercial del mundo y que se ha tardado en cerrar más de un cuarto de siglo. El líder del PP ha reclamado hoy a la Comisión Europea que el tratado no entre en vigor “hasta que haya plena certeza de que se aprobarán las garantías que necesita el campo español”.
Feijóo ha endurecido su posición sobre Mercosur a través de un breve comunicado en un mensaje en la red social X, en el que señala que “comprende”, dice, “que la situación geoestratégica aconseja formalizar una alianza entre la UE y América Latina”, pero sostiene que la entrada en vigor de Mercosur “solo puede producirse una vez que se apruebe un procedimiento para que las cláusulas de protección sean automáticas, el refuerzo de los controles en frontera y la reducción de las actuales exigencias a los agricultores que impone Europa y el gobierno central”. “Sin ellas”, advierte, “el PP no puede apoyar la aprobación provisional del tratado. Así no”.
Comprendo que la situación geoestratégica aconseja formalizar una alianza entre la UE y América Latina, pero la posición del PP no ha cambiado. La entrada en vigor de Mercosur solo puede producirse una vez que se apruebe:
— Alberto Núñez Feijóo (@NunezFeijoo) January 22, 2026
-Un procedimiento para que las cláusulas de protección…
El PP, afirman fuentes populares, sigue respaldando este acuerdo comercial, pero ahora condiciona su apoyo a que se aprueben esas “cláusulas de protección” para los agricultores españoles, que está previsto que se ratifiquen en el próximo Pleno del Parlamento Europeo, a principios de febrero.
Los populares creen que se aprobarán, pero se han visto obligados a reaccionar tras la sorpresiva votación de este miércoles en el Parlamento Europeo, en la que salió adelante una iniciativa de la izquierda minoritaria para remitir el tratado al Tribunal de Justicia de la UE (TJUE), lo que ha frenado su aprobación. En esa votación, el PP votó en contra, al igual que los socialistas, porque los populares están de acuerdo con Mercosur y no compartían esa maniobra dilatoria. Pero resultó que la izquierda minoritaria recibió el apoyo de los eurodiputados de Patriots (el grupo de Vox) y de desertores de los grupos mayoritarios, así que salió aprobada.
La situación tras la votación es paradójica porque, en la práctica, el tratado va a aplicarse antes, ya que lo más probable ahora es que la Comisión decida que entre en vigor de forma provisional. Ahí es donde han entrado las dudas del PP.
Feijóo reclama que el acuerdo no entre en vigor de forma transitoria hasta que no estén aprobadas esas salvaguardas para el campo español. Con ese movimiento quiere tranquilizar a los agricultores, movilizados cada vez más en contra del acuerdo. El PP trata de disputar el voto del campo, donde ha entrado con fuerza Vox, y que puede ser decisivo en al menos dos de las tres comunidades autónomas que van ahora a elecciones, como Castilla y León (en marzo) y Andalucía (en junio), y también tiene peso en Aragón, que va a las urnas el 8 de febrero.
Aunque el PP ya había planteado las salvaguardas para el campo, ahora insiste en que no respaldará el acuerdo sin ellas, lo que en la práctica es endurecer su postura. Fuentes del PP admiten esa reacción porque ha calado, lamentan, el discurso del miedo promovido por Vox a los agricultores, temerosos ahora de que el tratado les perjudique. Y ese temor se ha extendido al partido en los territorios. “Nuestra gente tiene miedo”, reconocen en el PP, obligado a un difícil equilibrio por su respaldo al acuerdo comercial al que su principal rival electoral le ha declarado la guerra.
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