El casco del granelero semihundido junto a Gibraltar se parte en dos

Las autoridades del Peñón han declarado el nivel de incidente grave tras el empeoramiento de la situación del buque, al que le han detectado escapes de aceite lubricante, aunque aún no de combustible

El granelero semihundido frente a Catalan Bay, en una zona a 700 metros de la costa gibraltareña y cerca de las playas de La Línea, este miércoles
El granelero semihundido frente a Catalan Bay, en una zona a 700 metros de la costa gibraltareña y cerca de las playas de La Línea, este miércolesMarcos Moreno

El casco del granelero que acabó semihundido frente a una bahía de Gibraltar tras sufrir un choque contra un metanero se ha roto por la mitad en la tarde de este miércoles. El empeoramiento de la situación se ha producido cuando las autoridades gibraltareñas estaban diseñando el operativo para la extracción del combustible que el buque portaba en su interior para su autoconsumo. El Gobierno del Peñón asegura que, por ahora, no se ha producido “ningún derrame de petróleo”, aunque ha detectado fugas de aceite lubricante. Las autoridades han declarado el nivel de incidente grave y el puerto de la ciudad ha suspendido todas sus operaciones para concentrar los recursos en la emergencia.

El OS 35 —abanderado en Tuvalu— partía con rumbo a Vlissingen (Países Bajos) cargado de barras de acero durante la noche del pasado lunes cuando, a las 22.10, chocó contra el Adam LNG que, en ese momento, estaba anclado en el fondeadero occidental del puerto de Gibraltar. En el momento del suceso, el granelero iba cargado con 215 toneladas de fueloil pesado (32 toneladas más que las que declararon en un primer momento), 250 toneladas de gasóleo y 27 toneladas de aceite lubricante, todo destinado a alimentar las máquinas del buque, según han explicado fuentes del Peñón.

El accidente apenas provocó daños al Adam LNG en la proa, pero originó una brecha de 10 metros de largo por cuatro de ancho en el centro del casco del granelero, según descubrieron el martes los buzos de la Autoridad Portuaria gibraltareña (GPA) enviados para inspeccionar el buque. Para ese entonces, las mismas autoridades habían ordenado que el barco pusiese rumbo a la costa este del Peñón, justo en la cara contraria del puerto. Allí, a 700 metros de una bahía natural conocida como Catalan Bay, el OS 35 quedó varado y semihundido por la proa en un banco de arena, a 17 metros de profundidad. Aunque la decisión de enviar al buque a esa zona de la costa fue criticada por los ecologistas, fuentes de España especializadas defendieron que la ubicación para vararlo era la más idónea para los trabajos de contención o extracción de fuel.

Cuando el casco se ha partido en dos, la GPA estaba centrada en esos trabajos, con la colaboración de la Oil Spill Response Limited (OSRL), una entidad sin ánimo de lucro constituida por BP y otras empresas petroleras para dar apoyo en vertidos catastróficos y con la que Gibraltar tiene un contrato. “Las dos secciones aún no se han separado del todo”, ha aclarado el Gobierno del Peñón en un comunicado en el que ha asegurado que “había un claro riesgo de que esto ocurriera”. Por ahora, no se han detectado derrames de combustible, aunque sí de aceite lubricante. “Está actualmente contenido dentro de la barrera primaria y se hará todo lo posible para retirarlo del mar utilizando un skimmer y una barcaza de lodos antes de que pueda filtrarse fuera de la barrera”, han explicado las autoridades en un comunicado. Ya la tarde del pasado martes se produjeron también filtraciones de aceite hidráulico de la grúa que quedó semihundida, aunque también quedaron contenidas con la misma barrera.

En estos momentos, una barrera oceánica “debería contener cualquier derrame de petróleo” que se produjese, según aseguran desde Gibraltar. Además, han decidido desplegar dos buques en forma de U con barreras para “empezar a acorralar el petróleo que pueda derramarse del buque y que pueda escaparse de la barrera primaria”. La duda es si la rotura del casco derivará en un vertido masivo del combustible. “El capitán de salvamento ha confirmado al capitán del puerto que todas las válvulas de combustible estaban aisladas antes de que se produjera la rotura”, ha puntualizado el Gobierno en el mismo comunicado.

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La emergencia ha sobrevenido apenas minutos después de que Gibraltar informase que tenía listo un plan para desplegar una nueva barrera adicional, extraer el fuel y construir un compartimento estanco que estabilizase la brecha ahora rota. La prioridad para la GPA era sacar el combustible del buque para evitar vertidos y tenía previsto colocar unas bombas que precisaban unas 50 horas de bombeo, a razón de 15 toneladas por hora. Está por ver cómo afectará a este operativo el contratiempo sufrido pocos minutos después del anuncio.

Los 24 tripulantes y seis inspectores han permanecido en el interior del granelero, hasta la rotura del casco. Durante las jornadas del martes y miércoles, se mantuvieron a bordo, surtidos de suministros básicos por Gibraltar y con la alimentación eléctrica de un generador. Después del empeoramiento de la situación, todos los ocupantes han sido desalojados del mercante, sin que se hayan producido daños personales. Con todo, el capitán del puerto gibraltareño ha autorizado al de salvamento a embarcar de nuevo en el buque al final de esta tarde “para recabar datos, junto con el comandante del seguro”.

El OS 35 está operado por Old Stone Management Ltd., una sociedad gestionada desde el puerto del Pireo en Grecia, según fuentes gibraltareñas. El seguro del buque, QBE Europe SA/NV, ha decidido designar a la empresa Resolve Marine Services, de Gibraltar, para que se encargue de los servicios de rescate. Además de estas entidades privadas y de la propia GPA, la Capitanía Marítima de Algeciras está participando en el operativo de contención de fuel con la intervención de embarcaciones y un helicóptero de Salvamento Marítimo. Para ello, la Capitanía activó el Plan Marítimo Nacional para proteger a la costa de posibles vertidos. El contingente —regulado a través del Real Decreto 1695/2012— marca el protocolo, la monitorización y el conjunto de medidas a realizar en casos de contaminación marítima.

El ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, ha estado en contacto también con el alcalde de La Línea, Juan Franco, ante “los riesgos que surgen en la zona de levante, incluidos posibles efectos transfronterizos, y cómo se están minimizando y mitigando para garantizar la protección de los entornos marinos y de las playas de la zona en beneficio de las dos poblaciones”, según explican fuentes de su gobierno. Además, Picardo también ha hablado con el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, para agradecerle “su amable oferta de ayuda” y para asegurarle que “las operaciones están diseñadas para evitar cualquier impacto medioambiental negativo y duradero, tanto en Gibraltar como en las costas circundantes”.

Sobre la firma

Jesús A. Cañas

Es corresponsal de EL PAÍS en Cádiz desde 2016. Antes trabajó para periódicos del grupo Vocento. Se licenció en Periodismo por la Universidad de Sevilla y es Máster de Arquitectura y Patrimonio Histórico por la US y el IAPH. En 2019, recibió el premio Cádiz de Periodismo por uno de sus trabajos sobre el narcotráfico en el Estrecho de Gibraltar.

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