Familias gitanas de Peal se resisten a regresar a sus casas por miedo

El Gobierno, la Junta y el Ayuntamiento se reúnen tras los incidentes que se desataron en este pueblo de Jaén por el crimen del vigilante de un pub y que la Fiscalía está investigando

Una de las pancartas que portaron los vecinos de Peal de Becerro en la concentración en repulsa por el homicidio de un portero de un pub de la localidad jiennense.
Una de las pancartas que portaron los vecinos de Peal de Becerro en la concentración en repulsa por el homicidio de un portero de un pub de la localidad jiennense.Ginés Donaire

La calma y la normalidad vuelven poco a poco a Peal de Becerro (5.300 habitantes, Jaén), un pueblo donde aún se palpa el clima de tensión desde que el pasado 17 de julio murió apuñalado por arma blanca Álvaro Soto, de 29 años, vigilante de seguridad de un pub. La detención de dos jóvenes, de 18 y 20 años, ambos de etnia gitana, como presuntos autores, desató la reacción de un grupo de vecinos que se dirigieron a los domicilios de los familiares, causaron daños en las fachadas de cinco casas y un incendio en una sexta vivienda que tuvo que ser sofocado por los bomberos, además de destrozos en tres vehículos. Como consecuencia de estos incidentes, siete familias gitanas, con 30 componentes, decidieron abandonar el pueblo por miedo y trasladarse a otras poblaciones cercanas. La Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) abrió diligencias por los altercados. 10 días después de los incidentes, seis de esas siete familias se resisten a regresar a sus casas porque no se sienten seguras. Las asociaciones gitanas afirman que los hechos podrían ser constitutivos de delitos de odio. El Ministerio de Derechos Sociales, que dirige Ione Belarra, ha impulsado este miércoles, por videoconferencia, una reunión urgente con todas las instituciones y partes implicadas en este asunto, desde el Ayuntamiento pealeño hasta la Junta de Andalucía, pasando por el Consejo Estatal del Pueblo Gitano, además de los tres diputados gitanos en el Congreso, Beatriz Carrillo (PSOE), Sara Jiménez (Cs) e Ismael Cortés (Unidas Podemos). Este último visitó el lunes Peal de Becerro con protección policial y se reunió con Ricardo García Carmona, el único gitano que se marchó y que ha decidido volver a su domicilio.

La reunión de las instituciones ha venido precedida por las declaraciones de Belarra calificando estos incidentes como “inaceptables en un Estado de Derecho”. Desde su ministerio se exigió a las autoridades competentes que tomen las medidas necesarias “para restaurar lo antes posible la convivencia pacífica”. En ese encuentro, en el que no ha estado Belarra, pero sí el secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, se ha conocido la decisión de las familias gitanas que dejaron la localidad precipitadamente de no volver al pueblo (se encuentran refugiadas en casas de otros familiares en un pueblo de la Sierra de Segura de Jaén). Fuentes que han estado presentes en el cónclave han indicado a este diario que las administraciones han acordado poner en marcha medidas de emergencia para garantizar la cobertura social y habitabilidad para quienes se han visto obligados a dejar sus casas.

“Lo dejamos todo abandonado para salir de allí por temor a la reacción del pueblo y a nuestras propias vidas, pero queremos tener un hogar donde meternos”, comentaba José Luis Amador, uno de los siete cabezas de familia de la comunidad gitana, forzado a abandonar el pueblo. En Peal de Becerro hay otros vecinos de etnia gitana que siguen viviendo allí y que están perfectamente integrados. Así se puso de manifiesto en la multitudinaria protesta posterior al entierro del vigilante de seguridad del pasado 18 de julio, donde los manifestantes respetaron e incluso aplaudieron al pasar por las casas de otras familias gitanas con las que aseguran convivir sin ningún problema.

La Guardia Civil mantiene abierta de oficio una investigación para identificar a los autores de los incidentes que se sucedieron al día siguiente tras la manifestación en repulsa por el homicidio, al tiempo que ha pedido a los afectados que presenten las correspondientes denuncias y que muestren una actitud de colaboración.

Desde el Consejo Estatal del Pueblo Gitano se ha condenado tanto la muerte del joven portero de la discoteca como los incidentes posteriores que sufrieron las viviendas gitanas, vacías ahora por la huida apresurada de sus moradores. “Hay que evitar que se utilice esta desgracia como una forma de estigmatizar a toda una comunidad y evitar expresiones que puedan victimizar a un colectivo por delitos cometidos por alguno de sus miembros”, señalaron en un comunicado. En la misma línea, Antonio Martín, presidente adjunto de la Hermandad Gitana de Andalucía, reclama “viviendas dignas” para los ciudadanos que se vieron obligados a dejar el pueblo. “Basta ya de tanto antigitanismo y de tanta intolerancia”, exclamó Martín durante una concentración celebrada el pasado lunes en Jaén en repulsa por los acontecimientos ocurridos en Peal.

“Los problemas no se resuelven con violencia, sino con el trabajo callado y discreto de todos. Cada uno, en el ámbito de nuestras responsabilidades, tenemos que seguir con nuestras acciones para reconstruir una paz social que nunca debió perderse en este municipio”, señaló la subdelegada del Gobierno en Jaén, Catalina Madueño, tras condenar “esos actos vandálicos que en absoluto representan al pueblo de Peal”.

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La tensión se extiende a otros municipios

La Comandancia de la Guardia Civil mantiene en Peal de Becerro y en otros municipios de la provincia un discreto pero activo dispositivo de seguridad. “Se trata de garantizar los derechos de todos los vecinos del pueblo, entre los que hay muchas familias gitanas que todavía siguen viviendo aquí, porque Peal siempre ha sido un ejemplo de integración y de convivencia”, ha subrayado Madueño, que ha presidido una junta de seguridad extraordinaria para abordar el conflicto social suscitado en Peal de Becerro.

El alcalde, el socialista David Rodríguez, no ha dudado en calificar la situación vivida en el municipio como “el momento más difícil de nuestra historia”. Tras condenar de forma rotunda el crimen de Álvaro, el regidor pealeño dijo, dirigiéndose a sus vecinos a través de las redes sociales, que no pararán “hasta que se haga justicia”. Pero al mismo tiempo, se desmarcó de quienes, dijo, “aprovechan los momentos de dolor y rabia para generar división y provocar violencia en el pueblo”. Rodríguez conmina a sus vecinos a demostrar que soon “una sociedad ejemplar” y apena a “la convivencia y a la responsabilidad” de sus paisanos: “Como lo hemos venido haciendo toda la vida”.

La dirección provincial del PSOE de Jaén ha salido en defensa del alcalde de Peal de Becerro frente a las críticas que le llegan desde distintos colectivos de etnia gitana. “En un momento muy difícil y delicado, el alcalde se está mostrando a la altura de las circunstancias, con una actitud responsable y unas continuas apelaciones a la justicia, al respeto y a la unidad. El alcalde está trabajando para recuperar lo antes posible la convivencia y la normalidad que siempre ha habido en Peal de Becerro y eso es algo que solo podemos apreciar, agradecer y apoyar”, se indicó desde el PSOE.

La tensión vivida tras la muerte del joven vigilante del pub se trasladó también a otros municipios de la provincia, donde se habían refugiado los familiares de los arrestados tras el apuñalamiento de Álvaro. Es el caso de Puente de Génave, donde su alcalde, Ramón Gallego (PSOE) , tuvo que disuadir una manifestación espontánea que se había convocado para pedir la marcha de estas familias. “Es bueno que no paguen justos por pecadores, porque aquí la comunidad gitana ha estado siempre integrada con nosotros”, dijo Gallego, que abortó las protestas vecinales aunque a costa de que la familia gitana que había llegado al pueblo lo abandonara pocas horas después.

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