Una empresa de reforestación admite que originó el incendio de Ateca, con 14.000 hectáreas perdidas

La situación de los incendios mejora ligeramente en las últimas horas

Fotografía tomada con un dron de una vivienda rodeada por la superficie calcinada en el pueblo de San Cibrao (Oímbra), este viernes.
Fotografía tomada con un dron de una vivienda rodeada por la superficie calcinada en el pueblo de San Cibrao (Oímbra), este viernes.Brais Lorenzo (EFE)

La situación general de los incendios que afectan a buena parte de España ha dado una tregua este jueves. En el peor de los incendios de Galicia —el que afecta a las parroquias de Vilamor (Folgoso do Courel) y Saa (A Pobra do Brollón), ambas en Lugo, y que ha quemado unas 10.000 hectáreas, según el balance de la Consellería de Medio Rural de la Xunta—, se ha logrado frenar el avance de las llamas, que en los últimos días han dañado al Geoparque de la Unesco Montañas do Courel, y se trabaja para evitar que se reproduzcan focos. Por su parte, otro de los peores incendios del mes, el que ha arrasado 14.000 hectáreas en la localidad aragonesa de Ateca, comenzó durante los trabajos de reforestación de una finca por parte de una empresa especializada, según ha reconocido la propia compañía en un comunicado.

El fuego en Galicia, uno de los mayores de la historia de la comunidad autónoma, se produjo tras la unión de cuatro focos independientes y alcanza el nivel de riesgo dos, el segundo más alto de una escala de cuatro, por cuanto amenaza los núcleos de Parada de los Montes y Carballal (Folgoso) y Busto (A Pobra do Brollón). A este fuego se suma el de Lugo, que ha arrasado con 1.100 hectáreas en Seceda, otra parroquia de Folgoso, que amenaza el núcleo de población de Gamiz, y que también seguía activo a primera hora de la tarde de este jueves.

En Ourense, el fuego de Carballeda de Valdehorras se ha cobrado 10.500 hectáreas de terreno quemado y sigue en nivel de riesgo 2 por la cercanía al núcleo de Candeda. Además, afecta al Parque Natural de la Serra da Enciña da Lastra. Siguen también activos los fuegos de Vilariño de Conso (5.200 hectáreas quemadas), que afecta al espacio natural del Invernadeiro, y el de Oímbra (1.800 hectáreas dañadas). La Xunta ha anunciado este jueves que dará hasta 122.000 euros por la pérdida de vivienda habitual y hasta 61.200 euros si se trata de segunda residencia. El presidente gallego, Alfonso Rueda, ha señalado que el origen de muchos fuegos están en una situación “anómala” de tormentas secas y rayos.

En cuanto al incendio de Ateca, en Aragón, una empresa dedicada a la reforestación ha reconocido ser la causante indirecta del fuego que ha carbonizado 14.000 hectáreas. La compañía Land Life subcontrató a una empresa local para que cavara los hoyos en los que el próximo invierno colocará los plantones que reforestarán la zona, según ha detallado en un comunicado este jueves. El escrito no especifica cómo se causó exactamente el fuego y destaca que fueron los operarios de esa contrata quienes alertaron a los servicios de emergencia de que se había provocado un incendio. La situación del fuego, aun siguiendo activo y después de destruir 14.000 hectáreas, ha permitido reabrir este jueves todas las carreteras que el miércoles habían quedado cortadas, como la A-2, aunque eso no significa que puedan volver a sus casas los vecinos de las localidades de Moros, Villalenguga, Castejón de las Armas, Bubierca y Alhama de Aragón porque el pronóstico de temperaturas altas, a las que se suma algo de viento, hacen temer que se reactive.

Mientras, en Castilla y León, el incendio de Losacio (Zamora), que llegó a quemar 2.000 hectáreas en solo una hora, ha quedado estabilizado. Un cálculo a partir de los datos provisionales del sistema Copernicus estipula que la zona quemada podría alcanzar las 36.000 hectáreas, por encima de las 34.290 del fuego de Minas de Riotinto (Huelva) en 2004, que hasta ahora constituía el incendio que más superficie ha quemado en la historia, informa Juan Navarro. Los vecinos que habían sido desalojados han podido regresar a sus casas. Y un empresario que utilizó maquinaria propia para intentar hacer un cortafuegos en Tábara y fue engullido por las llamas, sigue este jueves ingresado en estado crítico y con quemaduras en el 80% de su cuerpo, han informado a Efe fuentes de la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha acudido al puesto de mando para hablar con los responsables de la extinción del fuego y con habitantes de la comarca.

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Sigue activo el incendio de Cebreros (Ávila), donde ya han ardido 4.400 hectáreas y este jueves continuaban trabajando casi 300 personas ayudadas de 17 medios aéreos para procurar estabilizar el fuego. La perspectiva para lograrlo es “óptima” salvo cambios en los vientos, ha indicado el consejero de Medio Ambiente de Castilla y León, Juan Carlos Suárez-Quiñones. Por su parte, los vecinos de El Hoyo de Pinares (2.136 habitantes) siguen desalojados desde el lunes, de los cuales 90 —de los 300 iniciales— siguen alojados en el albergue provisional instalado en la localidad próxima de Las Navas del Marqués. En León, preocupan en especial los focos de los Montes de Valdueza, en el Bierzo, con nivel dos de riesgo, cuyo frente oeste sigue avanzando lentamente; también el de Puente de Domingo Pérez, aún sin controlar.

En Tenerife, el incendio que se extiende por Los Realejos y San Juan de la Rambla sigue teniendo un tamaño “pequeño”, pero “con mucha potencialidad de extenderse”, ha dicho el portavoz del Gobierno de Canarias, Julio Pérez. Con un perímetro de cinco kilómetros, ha afectado a 110 hectáreas de monte y pinar.

Los incendios forestales han arrasado ya 517.881 hectáreas en la Unión Europea desde principios de año; una cifra que supera ya a la de 2021, según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), en un informe publicado este jueves con datos actualizados al 16 de julio. En 2021, un año en el que hubo grandes incendios en Italia y en Grecia, 470.359 hectáreas (más de 4.700 kilómetros cuadrados) se quemaron en los países de la UE, según los datos compilados por el EFFIS. 2017 fue el peor de estos últimos años, con casi un millón de hectáreas carbonizadas.

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