Los españoles evacuados de Ucrania llegan a Madrid: “Había una calma total, pero todo cambió de sopetón, en un minuto”

Un avión con 106 desplazados aterriza en Barajas, donde han sido recibidos por el ministro Albares

Gorka Barrigón y su hijo, dos de los evacuados de Ucrania, a su llegada a Madrid, este lunes. En vídeo, los repatriados cuentan cómo ha sido el viaje.Foto: VÍCTOR SAINZ | Vídeo: CARLOS MARTÍNEZ

David Barrigón, de cuatro años, empuja su pequeña maleta por la T-4 del aeropuerto de Barajas, en Madrid. Lleva tres días de viaje, pero mantiene la energía y la sonrisa. Este viernes, después de que Rusia iniciase el ataque sobre Ucrania, dejó su hogar en Kiev y se subió al segundo de los convoyes que la Embajada española fletó para evacuar a los españoles del país. El pequeño viajó de la mano de su padre, Gorka, de 44 años, que aún no sabe a qué hora cogerán el autobús para llegar a San Sebastián, donde vive su familia. “Estamos muy cansados. Y mirando cómo volver a Donosti”, cuenta Barrigón tras bajar del avión, en el que los 106 desplazados evacuados por las autoridades españolas han volado desde Cracovia (Polonia) a España.

Barrigón, que trabajaba en una empresa tecnológica, llevaba cinco años viviendo en Ucrania. Nunca pensó que la guerra truncaría su vida allí: “Había una calma total en la ciudad. Podías ir a la discoteca, a los restaurantes, todo normal. Y cambió todo de sopetón, en un minuto”. Como él, el resto de evacuados llegaban después de tres días en los que apenas han dormido, con los ojos rojos y bostezando. “Es un día de gran alivio”, ha manifestado el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, que ha recibido a los repatriados en el aeropuerto y ha lamentado los “casos de dolor y humanos que quedan atrás”.

Lo peor han sido las últimas horas porque estábamos ya muy cansados”
Roger Carles, evacuado

Además de los evacuados, en el vuelo —que salió en la madrugada de este lunes desde Cracovia, adonde se dirigieron los desplazados tras cruzar la frontera entre la tarde de este sábado y la madrugada de este domingo— han viajado también agentes del Grupo Especial de Operaciones (GEO, la unidad de élite policial) y el personal diplomático de la Embajada, que fue cerrada este viernes después de que la segunda expedición con desplazados marchara de Kiev.

La madre del pequeño David, de nacionalidad ucrania, se quedó en la frontera polaca, junto un grupo de amigos que ahora auxilia voluntariamente a otros refugiados que huyen de la guerra tras cruzar la linde. Gorka quiere sumarse a ellos cuanto antes: pretende dejar a su hijo con los abuelos en San Sebastián y volver, “si es posible”, este martes, de vuelta a Polonia para sumarse en las tareas de ayuda en las que ya participa la madre del menor.

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Una familia evacuada, este lunes en Barajas.
Una familia evacuada, este lunes en Barajas. Victor Sainz

Una vez en tierra, los evacuados buscaban como podían la manera de volver a casas de familiares o amigos. Entre ellos, Roger Carles, barcelonés de 30 años, y su esposa Victoria, de nacionalidad ucrania y embarazada de siete meses. Desconcertados, preguntaban a los agentes de policía dónde coger el autobús que les llevase a la estación de tren de Atocha. La pareja, que tenía todo listo para la llegada de su pequeña dentro de dos meses, se quedará con los padres de él temporalmente en Barcelona. Pero, por ahora, solo quieren descansar. “Hoy aprovecharemos para pasear por el Retiro y respirar un poco. Y ya, luego, coger un tren a Barcelona”, explica Carles.

Al cansancio tras el duro viaje se sumaba la tristeza y el miedo por la situación en la que queda la familia de ella. El matrimonio vivía en Kiev desde 2019 en un domicilio que compartían con la suegra de Carles, enfermera. “Lo peor han sido las últimas horas porque estábamos ya muy cansados”, subraya el barcelonés. Los evacuados, que tras tres días de periplo en los que se han enfrentado a largas horas en autobús, carreteras colapsadas y los problemas para cruzar la frontera, hasta los topes de ucranios que intentan abandonar el país, han creado un vínculo con sus compañeros. Después de recoger el equipaje, muchos se despedían y se deseaban suerte en el nuevo camino que empiezan ahora tras dejar su vida atrás. Además, daban las gracias a los agentes que han garantizado su seguridad con abrazos y sonrisas.

Roger Carles y su esposa, este lunes, en Barajas.
Roger Carles y su esposa, este lunes, en Barajas.Víctor Sainz

Los dos convoyes españoles fueron supervisados por el personal diplomático, 12 policías nacionales y una decena de agentes del GEO. Ambos partieron desde la Embajada de Kiev —uno, este jueves en torno a las 16.00 (hora local) y otro, este viernes pasadas las 9.30 de la mañana— con dirección oeste, hacia la frontera con Polonia.

El jueves, cuando el Kremlin ordenó la invasión de Ucrania, Exteriores tenía registrados 436 españoles en el país, pero un centenar había abandonado Ucrania en los días previos. Tras la evacuación de los 106 desplazados que este lunes han llegado a Madrid, quedan en el país otro centenar de españoles. Algunos han decidido permanecer allí porque están “muy arraigados”. Otros, los que no pudieron sumarse a los dos convoyes que fletó la Embajada en Kiev, intentan salir por sus propios medios.

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Sobre la firma

Virginia Martínez

Es redactora en la sección de España y ha desarrollado la mayor parte de su carrera en EL PAÍS, donde trabajó en la sección audiovisual hasta verano de 2021. Antes cubrió información local en el diario Granada Hoy. Es licenciada en Derecho por la Universidad de Granada y en Periodismo por la Universidad de Málaga y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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