Pablo Costas: “El Gobierno español me ha sacado porque no ha tenido más remedio”

El marinero Pablo Costas ha regresado a España este viernes tras casi un año retenido en el puerto de Yemen acusado por Australia de pesca ilegal

Pablo Costas Villar, el marinero gallego retenido en Yemen durante 11 meses por una acusación de pesca ilegal, es recibido por sus familiares a su llegada al aeropuerto de Madrid, este viernes.
Pablo Costas Villar, el marinero gallego retenido en Yemen durante 11 meses por una acusación de pesca ilegal, es recibido por sus familiares a su llegada al aeropuerto de Madrid, este viernes.Rodrigo Jiménez (EFE)

El marinero gallego Pablo Costas ha vuelto a España tras casi un año retenido en Yemen. El pescador de Pontevedra, de 56 años, ha pasado los últimos 337 días recluido en su barco, el Cobija, en el puerto de Yemen, junto a 32 compañeros: “Muchos de ellos siguen allí”, afirma Costas. Con aspecto firme y alejado de una imagen deteriorada, asegura que no hay tregua: “Estoy en casa, pero la lucha sigue. Mentalmente estoy al 100%”. Rechaza con contundencia la denuncia por pesca ilegal del Gobierno australiano, que desencadenó su detención: “Son mentiras. No tienen ninguna prueba y por eso me han soltado”. Y critica, con gran enfado, la que califica como inacción del Gobierno de España: “Han dado credibilidad a las acusaciones contra mí. Si he vuelto es gracias a la presión de mis compañeros”, ha señalado Costas a EL PAÍS, antes de dar una rueda de prensa en Madrid este viernes.

Agua de letrina, azúcar y té. Estos han sido sus alimentos durante sus últimos días en Yemen. Es solo una de sus muchas denuncias: “Nos han secuestrado en las peores condiciones”, afirma. “Pero qué voy a hacer, ¿llorar? No, hay que seguir luchando para que esto no siga ocurriendo”. Y denuncia que durante su retención no tuvo defensa letrada ni información alguna sobre su detención: “No hay ley que implique el secuestro de 32 marineros. Sin pruebas”. También asegura que su caso “no ha interesado, pero ha sido tan sangrante que no han tenido otra que sacarme de allí”, asegura con enfado. Su hermana, Isabel Costas, más emocionada que el hermano, asiente confirmando su sentimiento de injusticia. Aunque este no ha hablado con el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, señala que han notado su implicación en el trabajo por intentar que lo repatriaran. Además, el marinero asegura que las autoridades yemeníes obedecían la voluntad de las altas instancias del Gobierno australiano.

Costas denuncia que justo antes de su liberación le ofrecieron salir del puerto de Yemen navegando: “Querían dirigirnos a una zona donde es conocido que hay piratas y es casi un lugar sin ley ni protección alguna”. No parece emocionado por pisar tierra española y su preocupación ronda en torno a varios de los compañeros que aún no han podido regresar de Yemen: “Si dijésemos las cosas que nos han pasado, igual no les dejan salir de allí”, afirma Costas.

En rueda de prensa, el navegante ha querido agradecer de nuevo el trabajo a los sindicatos que le han dado voz frente a “toda la farsa que se ha montado”, en referencia a las denuncias que le acusan de pesca ilegal. “También me han acusado de pescar en Yemen, ¿cómo voy a pescar estando retenido?”. Asegura también haberse sentido juzgado en España: “Hay medios de comunicación que me han criminalizado y han hablado sin saber”. Y ha señalado que su repatriación se ha solucionado “con una llamada del ministro”.

El buque Cobija está fondeado en el puerto de Al Mukallah tras una acusación de supuesta pesca ilegal iniciada por Australia ante la Comisión de Atún del Océano Índico (IOTC, en sus siglas en inglés). La autoridad marítima de ese país envió una carta a la IOTC —una entidad bajo la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura— en la que advirtió de que la embarcación tenía una bandera boliviana que ya no era vigente, según las autoridades de Bolivia, y advertía de que el Cobija, construido en 1973 y de 52 metros de eslora, figuraba con sus antiguos nombres en la lista negra de pesca furtiva de la Organización de los Caladeros del Atlántico Sureste (SEAFO, en sus siglas en inglés), por faenar en una zona de la FAO sin permiso. Pidió a sus miembros, entre ellos Yemen, denegarle el fondeo o tomar las acciones correspondientes a las leyes nacionales, como así ha sido. Finalmente, el pesquero pasó a estar registrado sin bandera nacional en la siguiente reunión del Comité de Cumplimiento de la IOTC, en octubre de 2020.

De vuelta a España, Costas no duda en afirmar que volverá a faenar, aunque todavía no: “Tengo que reorganizar mi vida primero. Ha pasado mucho tiempo”. Sobre los sentimientos y las vivencias de este último año, su hermana se adelanta: “Olvidar. Es lo mejor”.

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