Amics del Carme denuncia que 1.000 viviendas se usan como alquiler turístico en el centro de Valencia mientras se estanca su población

La asociación vecinal, junto a Veïnat en perill i Amics de Velluters, pide al Ayuntamiento que sea más estricto y precinte los apartamentos ilegales

Protesta contra los pisos turísticos ilegales en el centro histórico de Valencia.
Protesta contra los pisos turísticos ilegales en el centro histórico de Valencia.

La asociación de vecinos Amics del Carme y los colectivos Veinat en Perill d’Extició i Amics de Velluters han vuelto a denunciar esta tarde del miércoles que “más de mil viviendas del centro histórico están siendo utilizadas como actividad económica de uso terciario”, lo que explica “el notable incremento de los alquileres en los últimos años (un 40% entre 2015 y 2019) y que la población de Ciutat Vella lleve una década estancada”.

Los representantes de las entidades se han concentrado en el centro histórico para incidir en los problemas que causan los apartamentos turísticos en Ciutat Vella y “el aumento de los conflictos de convivencia entre el uso ilegal de viviendas residenciales como apartamentos turísticos”, señalan en una comunicado la activa entidad nacida en el Carmen, un barrio que padece la existencia insalubre e inveterada de decenas de solares (algunos jalonados por carteles oxidados de la empresa municipal Aumsa) y de numerosos inmuebles vacíos en estado de abandono. La pandemia y el cierre de locales y comercios han contribuido a incrementar la impresión de deterioro y dejadez del barrio, en pleno centro histórico de Valencia. Las entidades piden que los vecinos puedan “vivir dignamente en sus casas” y exigen al Ayuntamiento de Valencia “una vigilancia más estricta sobre los apartamentos turísticos”.

Ponen un ejemplo palmario sobre esa falta de control municipal en la calle En Sendra de Valencia: “Hace dos años que los vecinos denunciaron el ruido y las vibraciones que ocasionaba un equipo de climatización colocado en el patio de luces compartido con un edificio contiguo. Este edificio se rehabilitó como residencial. Ahora está íntegramente dedicado a vivienda turística ilegal, a pesar de carecer de licencia de habitabilidad, a pesar de las denuncias vecinales y a pesar de no haber subsanado los reparos que en varias visitas realizaron los inspectores municipales. En este inmueble hay familias que tienen un gran aparato de climatización a menos de un metro de su ventana que a duras penas pueden abrir. Las vibraciones y el ruido hacen imposible que en su vivienda se pueda conciliar el sueño o, sencillamente, disfrutar de algo parecido a la tranquilidad”.

La nota continúa: “Se han realizado una decena de denuncias al Ayuntamiento, con personación de la Policía Local. Hasta el Síndic de Greuges ha pedido explicaciones al Ayuntamiento por tanto abandono. Hace 15 días, tras dos largos años de padecimientos, el Ayuntamiento ha dictado una resolución que obliga a los propietarios a retirar los equipos y cesar la actividad de los apartamentos turísticos. Pero las molestias hoy continúan”.

Amics del Carme asegura que “no es un hecho aislado” e insiste en que este tipo de problemas es “una de las principales causas de la gentrificación en Ciutat Vella”. “Situaciones como esta fuerzan a no pocos residentes a abandonar sus domicilios y buscar mejor suerte en otra parte. Esta situación tiene responsables, tiene culpables, y no son solo los desaprensivos propietarios que, cegados por el lucro, especulan con viviendas residenciales. También el Ayuntamiento, y en concreto el Servicio de Urbanismo, debería ser mas diligente, atento y sensible cuando ocurren estas cosas”, añade la nota. El Ayuntamiento está gobernado por Compromís y el PSPV-PSOE.

Por todo ello, las entidades convocantes han solicitado al Ayuntamiento la “aplicación de medidas inmediatas de policía, el precintado del aparato de climatización en la calle En Sendra, 7, el precintado de los apartamentos turísticos ilegales, el requerimiento expreso del certificado de compatibilidad urbanística a todos los apartamentos turísticos, la publicidad y transparencia de dichos certificados de compatibilidad. y permitir la salida al mercado como viviendas de uso residencial”.

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Sobre la firma

F. B.

Redactor de EL PAÍS en la Comunidad Valenciana. Con anterioridad, ha ejercido como jefe de sección de Cultura. Licenciado en Lengua Española y Filología Catalana por la Universitat de València y máster UAM-EL PAÍS, ha desarrollado la mayor parte de su trayectoria periodística en el campo de la cultura.

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