La difícil misión de reconstruir Podemos en Andalucía

La desconocida Velarde se enfrenta al reto de relevar a la popular Teresa Rodríguez

Martina Velarde, nueva líder de Podemos Andalucía, junto a su equipo en Córdoba, donde se ha constituido la nueva dirección del partido.
Martina Velarde, nueva líder de Podemos Andalucía, junto a su equipo en Córdoba, donde se ha constituido la nueva dirección del partido.PODEMOS ANDALUCÍA / Europa Press

Podemos Andalucía ha pasado de estar dirigido por el hiperliderazgo de Teresa Rodríguez, a estarlo por una política desconocida, Martina Velarde. Las dos nacieron en Rota y fueron al mismo instituto, Arroyo Hondo, el único que existía entonces en la localidad gaditana, pero no coincidieron en las clases. Velarde tiene 41 años y Rodríguez, dos menos. En Rota recuerdan a Rodríguez en las protestas contra la base militar con 14 años; a Velarde, no. “Iba de tapadillo. Ni mi madre lo sabía porque le daba mucho miedo”, confiesa. Ambas tendrán que convivir para evitar que la coalición Adelante Andalucía salte por los aires antes de que acabe la legislatura andaluza. La semana que viene la nueva coordinadora, que se impuso a otras dos listas con casi el 73% de los votos, tiene previsto mantener una reunión con la dirección saliente para concretar el traspaso de poderes: “Tenemos que empezar a funcionar ya”, asegura.

Velarde fue la candidata apoyada por el líder de Podemos y vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, que ha logrado por primera vez controlar la organización en Andalucía. La nueva coordinadora siempre votó a Izquierda Unida (su referente político es Julio Anguita) hasta que surgió Podemos en las elecciones europeas en 2014. Su experiencia vital le llevó a vincularse a este partido. Durante dos años cuidó a su hermano, enfermo de leucemia, en el hospital Bellvitge de L'Hospitalet de Llobregat. Allí vio y padeció los recortes sanitarios, el copago, los desahucios. "Ya entonces estaba indignada", dice.

Con 17 años se trasladó a Granada donde se pagó la carrera de Derecho trabajando de camarera, administrativa, azafata, trabajos que siguió compatibilizando cuando hizo la pasantía en un bufete granadino. También cursó un Experto y un Máster en prácticas jurídicas y luego un máster en profesorado, aunque no ha ejercido la docencia. Desde pequeña ha participado en grupos de teatro, su pasión junto con la lectura. "En casa nos teníamos que dormir leyendo", cuenta.

Velarde entra en la política activa un poco de carambola, una vez que se traslada a vivir a Córdoba, hace ya unos diez años. Sin mucho convencimiento presentó su currículum para trabajar como técnica en el grupo municipal de Ganemos Córdoba en las elecciones de 2015. Logró el puesto y cuatro años más tarde, encabeza la lista cordobesa de Unidas Podemos al Congreso donde es portavoz de la Comisión Constitucional.

La coordinadora de Podemos Andalucía llega a un partido descapitalizado por los Anticapitalistas de Teresa Rodríguez, que ha actuado imponiendo decisiones por la vía de los hechos y sin contar ni con Podemos ni con Izquierda Unida. Ambos partidos crearon la coalición Adelante Andalucía para las autonómicas del 2 de diciembre de 2018. Tienen 17 diputados: 11 de Podemos y seis de IU. Ahora esos 11 responden a Anticapitalistas y se avecina una cruda lucha en los tribunales por el nombre de la confluencia que los 'Anticapi' inscribieron en el registro de partidos políticos. También, emboscadas en el trabajo parlamentario.

Velarde pretende “hablar de todo y de manera sosegada” con los de Teresa Rodríguez y con el coordinador de IU Andalucía, Toni Valero. “Nadie puede patrimonializar una marca que es de todos”, afirma. Le unen más cosas con IU que con la dirección saliente. Están de acuerdo en el apoyo al Gobierno de coalición de PSOE y Unidas Podemos y también en establecer una línea de comunicación con los socialistas andaluces. “No se puede hacer política poniendo vetos”, dice Velarde. Su prioridad ahora es consolidar la dirección y los círculos y atender a la gente que les pide ayuda para cumplimentar las solicitudes del ingreso mínimo vital. “La gente lo está pasando muy mal. Está preocupada por su trabajo, por los ERTE, por los brotes. Es horrible estar en asuntos internos, hablando de siglas y de partido. Los que nos votan no se lo merecen”, sostiene.


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