LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Vox culpa a “infiltrados de extrema izquierda” de las agresiones a periodistas en sus actos

El partido ultra apoyará el ingreso mínimo vital, después de que Abascal descalificara al Papa por pedirlo

Abascal se dirige a sus seguidores al inicio de la caravana de vehículos del 23 de mayo por el centro de Madrid.
Abascal se dirige a sus seguidores al inicio de la caravana de vehículos del 23 de mayo por el centro de Madrid.

Vox no se hace responsable de la agresión sufrida por un fotógrafo de La Razón durante la caravana que organizó el pasado sábado en el centro de Madrid y asegura que, en caso de haberse producido, ya que la pone en duda pese a existir una denuncia policial, sería obra de “infiltrados de extrema izquierda”. Preguntado por esta agresión y por el hostigamiento que sufrió un equipo de TVE, por parte de asistentes a la marcha organizada por el partido ultra, su portavoz, Jorge Buxadé, le ha restado primero importancia para desentenderse luego de toda responsabilidad.

“Vox llamó a una manifestación en vehículos y, desde los vehículos, lo que hemos visto es un comportamiento extraordinario”, ha dicho. “Yo no sé si ha habido infiltrados de extrema izquierda en las aceras provocando incidentes. Si ha habido alguna agresión”, ha añadido, “la condenamos, pero en modo alguno nos vamos a hacer responsables. Al contrario, lo que hay que decir es que el pueblo español ha dado muestras de su buena educación”.

El portavoz de Vox ha asegurado que los participantes en la marcha que colapsó el centro de Madrid cumplieron con las normas de distanciamiento social para evitar la pandemia, en contra de lo que evidencian las imágenes. Y ha defendido el ambiente festivo del acto, que su portavoz parlamentario, Iván Espinosa de los Monteros, comparó con la celebración de la victoria de España en el Mundial de fútbol. “¿Qué querían? ¿que los españoles salieran a la calle llorando?”, se ha preguntado, cuando se le ha recordado que la pandemia, de cuya mala gestión acusan al Ejecutivo, ha causado casi 30.000 muertos en España. Buxadé ha asegurado que los españoles participaron “con alegría, con júbilo y con decisión” en una movilización que ha calificado de “exitosísima” y que “ha torcido el brazo al Gobierno”.

Pero la sorpresa de la rueda de prensa ha venido cuando el portavoz de Vox ha dado por hecho que su partido apoyará el ingreso mínimo vital que se propone instaurar el Gobierno y que hasta ahora había descalificado, tachándolo de “broma”, comparándolo con las cartillas de racionamiento y presentándolo como parte de la estrategia de Podemos para instaurar el comunismo en España. Tras culpar al Ejecutivo de haber provocado la ruina económica con el confinamiento, Buxadé ha admitido que “en la situación actual, con millones de españoles en situación de necesidad, el Gobierno debe responder” y que su partido “no quiere que haya ningún español en una situación difícil”.

Se trata de un giro de 180 grados, después de que el pasado 29 de abril, el presidente del partido, Santiago Abascal, descalificara al Papa Francisco por pedir una renta mínima universal, asegurando no compartir las opiniones del “ciudadano Bergoglio”. Sin abjurar de sus ideas, Vox parece haber llegado a la conclusión de que oponerse a prestar ayuda a millones de personas en situación de extrema necesidad podría suponerle un alto coste electoral, pero es probable que quiera eliminar de sus beneficiarios a los inmigrantes.

Buxadé ha criticado la publicidad institucional insertada en un buen número de periódicos de todas las tendencias e ideologías (La Razón, Abc, El Mundo, EL PAÍS, La Vanguardia, etc), asegurando que el Gobierno está “pagando un escudo para que lo proteja de las críticas” y que cada euro que se dedica a la publicidad se sustrae de la atención sanitaria.

En cambio, ha respaldado el bulo lanzado por el secretario general de su partido, Javier Ortega Smith, quien aseguró que el Sars-Cov-2 es “un virus creado en un laboratorio por el régimen comunista chino como arma biológica”. Esta fábula, creada por la ultraderecha estadounidense y a la que ha dado pábulo el propio presidente Donald Trump, ha sido desmentida por todos los expertos e incluso por la OTAN, ya que todas las evidencias científicas apuntan a que se transmitió de un animal salvaje a un humano en el mercado de Wuhan.

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