Directora general de la Guardia Civil

“La mujer va a llegar a la igualdad, el problema es cuándo: hay que acelerar”

María Gámez, directora general de la Guardia Civil.
María Gámez, directora general de la Guardia Civil.INMA FLORES / DIARIO AS

María Gámez (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 51 años) lleva apenas mes y medio como la primera directora general de la Guardia Civil, donde la presencia femenina se reduce a un raspado 7%, y las mujeres pueden acceder desde 1988. Llegó con toda una declaración de intenciones: “Más mujeres y con más poder”. Concede su primera entrevista a EL PAÍS en su despacho con la condición de que trate solo sobre igualdad con motivo del 8-M. Gámez ha dejado a su familia —marido y tres hijos— en Málaga, donde era subdelegada del Gobierno. Y asegura que no ha parado desde que aterrizó en Madrid. La responsable de la Guardia Civil no pierde el tiempo. Se mueve con agilidad por sus nuevas dependencias y da órdenes a la misma velocidad: “¡Vamos!”. Ímpetu no le falta.

Pregunta. Es la primera mujer que ostenta el puesto de directora general de la Guardia Civil. ¿Qué cree que puede aportar ese hecho diferencial al cuerpo?

Respuesta. Lo que puedo aportar es el símbolo de que en este país, por fortuna, las mujeres han llegado a puestos de altísima responsabilidad, especialmente con el Gobierno de Pedro Sánchez.

P. En una institución tan jerarquizada en la que solo se responde a órdenes, ¿cómo va a mandar usted?

R. Creo que tenemos una mala concepción de lo que es mandar. Lo asociamos o con la voz elevada o con un tono muy serio y grave, o con algo que puede rayar en lo desagradable. Pero mandar significa firmeza, contundencia, decisión, y eso se puede hacer desde un modelo femenino. Ojalá muchos más hombres —creo que ya lo están haciendo— compartieran ese estilo de mando.

P. En sus primeras declaraciones ya se refirió a la necesidad de incorporar más mujeres al cuerpo y que fuesen adquiriendo poder. ¿Eso cómo se hace?

R. Hay que romper ese círculo vicioso que se produce: cuando son pocas, se ven menos; cuando se ven menos resulta menos atrayente para otras mujeres, porque quizá no caen en esa opción como opción vital o profesional. ¿Cómo? Con mucha promoción. Yo espero contribuir modestamente a ello, hay que estimular para que lo conozcan y sepan que en este cuerpo se pueden sentir muy bien desarrolladas profesionalmente. De hecho, están viniendo más. Es alentador saber que en la Academia de Baeza son ya el 16%, en el Colegio de Guardias Jóvenes ya representan el 24%, en la Academia de Oficiales, un 26%. Mi propósito es intensificar la promoción y atraer talento femenino. Y eliminar las connotaciones de que las mujeres están para determinadas especialidades. Están en Medio Ambiente, en Tráfico, en Policía Judicial, en Información…

P. Quizá se las asocia más con asuntos de violencia de género.

R. En los equipos de Emume (Equipos Mujer-Menor) hay muchas y son muy necesarias, por la sensibilidad que tiene o puede tener una mujer. Pero yo iría más allá: lo que hace falta es que esa sensibilidad con los asuntos de género, agresiones sexuales o violencia contra la mujer esté por toda la institución. La sensibilidad quizá no se puede imponer, pero la formación sí.

P. ¿Habrá que esperar a que esas mujeres que entran lleguen a puestos de mando?

R. La mujer se topa al entrar con las mismas dificultades que un hombre para ascender. Quizá lo que tengamos que hacer, como en el resto de organizaciones, es primero identificar si hay barreras invisibles para ascender que no se encontrarían los hombres y acabar con ellas. Para eso existe un plan de igualdad en esta casa desde el año pasado. Para saber cuántas ascienden, cuáles renuncian a un ascenso y por qué, si es que se encuentra una dificultad añadida o no. Y sacar conclusiones, que ya hay algunas.

P. ¿Puede avanzar algo?

R. Ya sabemos, por ejemplo, que el puesto más alto de las [5.840] mujeres del cuerpo es teniente coronel: hay tres, el 1,1% de ese empleo [rango]. Tenientes son el 4,21% de su escala; capitanas, 4,68%; comandantes, 3,67%... Pero te añado que los hombres también tardan en llegar. Soy una convencida de que la mujer va a llegar a la igualdad, el problema es cuándo. Se trata de acelerar. Ese plan nos puede ayudar a saber cómo podemos acelerar sin atentar contra la naturaleza de la promoción, claro.

P. En 2019 también se elaboró el protocolo de acoso sexual.

R. Somos pioneros en el plan de igualdad, solo la policía municipal de Madrid tiene uno de entre todo el resto de cuerpos de seguridad del Estado. Y también en protocolo de acoso, que la Policía Nacional no tiene aún, y que se ha elaborado con el objetivo de prevenirlo, identificarlo y atajarlo cuando se produzca.

P. ¿Es suficiente ese protocolo de acoso para vencer el miedo a denunciar en esta institución?

R. Es una herramienta. Hay también una asesoría confidencial, que funciona hace poco.

P. Usted ha dicho: “Hay que seguir hasta que las mujeres conformen una masa crítica en la institución”. ¿Qué quiso decir?

R. El concepto de masa crítica se utiliza para muchos ámbitos. A mí me gusta mucho cómo lo expresó Michelle Bachelet: “Cuando una mujer entra en una organización, la que cambia es la mujer; cuando muchas entran, la que cambia es la organización”. Por ejemplo, la conciliación es para hombres y para mujeres, porque si hablamos de conciliación para mujeres, mal asunto. Creo que hay que darle la oportunidad a muchos hombres de tener más responsabilidad en el cuidado de hijos, de mayores y de las casas.

P. ¿Por qué cree que el índice de incorporación de mujeres a la Guardia Civil es menor que el de la Policía (14%, el doble)?

R. Hay un elemento básico: se incorporaron 10 años antes a la Policía. Y puede tener que ver que este es un cuerpo militarizado. Resulta más compleja una organización militar que una civil.

P. ¿Qué le haría sentirte satisfecha de su paso por este mandato?

R. Que haya más mujeres. Cuando las haya, todo lo demás cambiará. Cuando no eres relevante no tienes capacidad de transformación.

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