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Niger Sahel

Níger, la última trinchera del Sahel frente al terrorismo

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Níger es el auténtico cruce de caminos del Sahel: país de tránsito de las rutas migratorias hacia Europa y uno de los escenarios principales de la lucha contra el avance del yihadismo. Tillabéri, en el oeste, se ha convertido en el epicentro de este combate. Allí, en las zonas rurales próximas a la frontera con Malí, el Gobierno intenta abrir un diálogo con las comunidades para recuperar el terreno perdido, pero el mal gobierno, la pobreza y las injusticias alimentan una violencia que amenaza con enfrentar a las comunidades entre sí.

  • Un vehículo de la Guardia Nacional de Níger patrulla en los alrededores de Abala, en el norte de la región de Tillabéri cerca de la frontera con Malí. Esta zona es desde hace unos cinco años el escenario constante de ataques de grupos terroristas que han provocado el desplazamiento de casi 200.000 personas de sus hogares y 560 muertos este año.
    1Un vehículo de la Guardia Nacional de Níger patrulla en los alrededores de Abala, en el norte de la región de Tillabéri cerca de la frontera con Malí. Esta zona es desde hace unos cinco años el escenario constante de ataques de grupos terroristas que han provocado el desplazamiento de casi 200.000 personas de sus hogares y 560 muertos este año.
  • Agentes del Gobierno se reúnen con los vecinos de la aldea de Takasasam en un proceso de diálogo con las comunidades que pretende impedir que se unan a los grupos armados, que colaboren con las autoridades y, al mismo tiempo, que presenten sus demandas al Ejecutivo. De esta manera, el Gobierno de Níger intenta recuperar el terreno perdido ante los yihadistas. Miembros de la Guardia Nacional aseguran todo el perímetro para evitar ataques.
    2Agentes del Gobierno se reúnen con los vecinos de la aldea de Takasasam en un proceso de diálogo con las comunidades que pretende impedir que se unan a los grupos armados, que colaboren con las autoridades y, al mismo tiempo, que presenten sus demandas al Ejecutivo. De esta manera, el Gobierno de Níger intenta recuperar el terreno perdido ante los yihadistas. Miembros de la Guardia Nacional aseguran todo el perímetro para evitar ataques.
  • Elementos de la Guardia Nacional de Níger descienden de su vehículo en la aldea de Inizdan, cerca de Abala, en el norte de Tillabéri. Esta fuerza de seguridad, con un marcado carácter multiétnico, ha ido ganando presencia gracias al impulso del actual presidente y ex ministro del Interior, Mohamed Bazoum, y es uno de los cuerpos más sólidos y fiables del país por su amplio conocimiento del terreno y su permanente presencia en las zonas más alejadas.
    3Elementos de la Guardia Nacional de Níger descienden de su vehículo en la aldea de Inizdan, cerca de Abala, en el norte de Tillabéri. Esta fuerza de seguridad, con un marcado carácter multiétnico, ha ido ganando presencia gracias al impulso del actual presidente y ex ministro del Interior, Mohamed Bazoum, y es uno de los cuerpos más sólidos y fiables del país por su amplio conocimiento del terreno y su permanente presencia en las zonas más alejadas.
  • Un miembro de la Guardia Nacional nigerina acompaña al prefecto de Abala, Assumana Alassane, durante su visita a las comunidades en el marco de la caravana organizada por la Alta Autoridad para la Consolidación de la Paz. Alassane achaca a la falta de expectativas de los jóvenes y a la pobreza la gran cantidad de jóvenes que se suman a los grupos terroristas en el norte de la región de Tillabéri.
    4Un miembro de la Guardia Nacional nigerina acompaña al prefecto de Abala, Assumana Alassane, durante su visita a las comunidades en el marco de la caravana organizada por la Alta Autoridad para la Consolidación de la Paz. Alassane achaca a la falta de expectativas de los jóvenes y a la pobreza la gran cantidad de jóvenes que se suman a los grupos terroristas en el norte de la región de Tillabéri.
  • El prefecto de Abala, Assumana Alassane, autoridades locales y miembros de la Alta Autoridad para la Consolidación de la Paz escuchan con atención las quejas de los vecinos de Takasasam, en el norte de la región nigerina de Tillabéri, para intentar generar desarrollo y empleo y que los jóvenes no se sumen a los grupos terroristas que operan en la zona. En esta aldea no hay escuela ni un pozo con suficiente agua y es cada vez más peligroso cultivar los campos por culpa de la violencia.
    5El prefecto de Abala, Assumana Alassane, autoridades locales y miembros de la Alta Autoridad para la Consolidación de la Paz escuchan con atención las quejas de los vecinos de Takasasam, en el norte de la región nigerina de Tillabéri, para intentar generar desarrollo y empleo y que los jóvenes no se sumen a los grupos terroristas que operan en la zona. En esta aldea no hay escuela ni un pozo con suficiente agua y es cada vez más peligroso cultivar los campos por culpa de la violencia.
  • Vecinos de la aldea de Takasasam, en el oeste de Níger, se preparan para el rezo del mediodía tras la reunión celebrada con representantes del Gobierno en la búsqueda de soluciones al problema de la violencia terrorista. Las regiones de Tillabéri y Tahoua en su banda fronteriza con Malí son las más golpeadas por el aumento del radicalismo del país, liderado por el Estado Islámico del Gran Sahara (EIGS).
    6Vecinos de la aldea de Takasasam, en el oeste de Níger, se preparan para el rezo del mediodía tras la reunión celebrada con representantes del Gobierno en la búsqueda de soluciones al problema de la violencia terrorista. Las regiones de Tillabéri y Tahoua en su banda fronteriza con Malí son las más golpeadas por el aumento del radicalismo del país, liderado por el Estado Islámico del Gran Sahara (EIGS).
  • Un guardia vigila en los alrededores de la escuela de la aldea de Inizdan, en el oeste de Níger, mientras los niños se refugian del calor a la sombra de sus paredes y esperan a sus padres, que participan en una reunión con agentes del Gobierno. Los vecinos de este pequeño asentamiento se lamentan de la falta de oportunidades para sus jóvenes en un contexto de violencia y cambio climático que provoca sequías y lluvias irregulares. Casi todo el pueblo vive del cultivo de cereales.
    7Un guardia vigila en los alrededores de la escuela de la aldea de Inizdan, en el oeste de Níger, mientras los niños se refugian del calor a la sombra de sus paredes y esperan a sus padres, que participan en una reunión con agentes del Gobierno. Los vecinos de este pequeño asentamiento se lamentan de la falta de oportunidades para sus jóvenes en un contexto de violencia y cambio climático que provoca sequías y lluvias irregulares. Casi todo el pueblo vive del cultivo de cereales.
  • Vecinos y notables de Inizdan asisten a la caravana de la paz organizada por el Gobierno de Níger para abrir un diálogo con las comunidades dirigido a reducir la violencia yihadista. Un reciente estudio universitario revela que el 80% de los miembros de grupos armados se une a estos por razones distintas a la religión, relacionadas con la injusticia, el subdesarrollo y la falta de seguridad y empleo.
    8Vecinos y notables de Inizdan asisten a la caravana de la paz organizada por el Gobierno de Níger para abrir un diálogo con las comunidades dirigido a reducir la violencia yihadista. Un reciente estudio universitario revela que el 80% de los miembros de grupos armados se une a estos por razones distintas a la religión, relacionadas con la injusticia, el subdesarrollo y la falta de seguridad y empleo.
  • El general Abou Tarka, presidente de la Alta Autoridad para la Consolidación de la Paz, señala en un mapa de Níger las zonas de conflicto en su oficina en Niamey, capital del país. El país tiene abiertos numerosos frentes de inseguridad: al oeste la actividad del EIGS y el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM); al norte la inestabilidad de Libia; al este la presencia de Boko Haram y el Estado Islámico de África Occidental (Iswap); y al sur la delincuencia organizada procedente de los estados nigerianos de Zamfara y Katsina.
    9El general Abou Tarka, presidente de la Alta Autoridad para la Consolidación de la Paz, señala en un mapa de Níger las zonas de conflicto en su oficina en Niamey, capital del país. El país tiene abiertos numerosos frentes de inseguridad: al oeste la actividad del EIGS y el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM); al norte la inestabilidad de Libia; al este la presencia de Boko Haram y el Estado Islámico de África Occidental (Iswap); y al sur la delincuencia organizada procedente de los estados nigerianos de Zamfara y Katsina.
  • Miembros de la Guardia Nacional de Níger se calzan las botas tras un descanso en su actividad de vigilancia en el norte de la región de Tillabéri. Las fuerzas de defensa y seguridad nigerinas participan en numerosas escoltas para las agencias de Naciones Unidas y delegaciones gubernamentales que se desplazan sobre el terreno dada la situación de inseguridad creada por la presencia de grupos terroristas en la zona.
    10Miembros de la Guardia Nacional de Níger se calzan las botas tras un descanso en su actividad de vigilancia en el norte de la región de Tillabéri. Las fuerzas de defensa y seguridad nigerinas participan en numerosas escoltas para las agencias de Naciones Unidas y delegaciones gubernamentales que se desplazan sobre el terreno dada la situación de inseguridad creada por la presencia de grupos terroristas en la zona.
  • Vecinos de las aldeas de Inizdan y Takasasam y responsables de distintos servicios de la Administración nigerina rezan juntos a la sombra de un árbol en el norte de Tillabéri tras el encuentro mantenido durante la caravana de la paz organizada por el Gobierno. Al igual que en Malí y Burkina Faso, la violencia yihadista amenaza con romper el tejido comunitario y ha provocado ya masacres con orientación étnica.
    11Vecinos de las aldeas de Inizdan y Takasasam y responsables de distintos servicios de la Administración nigerina rezan juntos a la sombra de un árbol en el norte de Tillabéri tras el encuentro mantenido durante la caravana de la paz organizada por el Gobierno. Al igual que en Malí y Burkina Faso, la violencia yihadista amenaza con romper el tejido comunitario y ha provocado ya masacres con orientación étnica.
  • Una mujer y su hijo del pueblo de Takasasam, en el norte de la región nigeriana de Tillabéri, asisten a una reunión organizada por el Gobierno para intentar aliviar las tensiones fruto de la violencia yihadista en la zona. La mayor parte de la población de la aldea pertenece a la comunidad hausa aunque convive con miembros de las etnias djarma, tuareg, árabe, songhay y peul. Esta última comunidad está siendo estigmatizada porque la mayoría de los integrantes de los grupos armados proceden de ella.
    12Una mujer y su hijo del pueblo de Takasasam, en el norte de la región nigeriana de Tillabéri, asisten a una reunión organizada por el Gobierno para intentar aliviar las tensiones fruto de la violencia yihadista en la zona. La mayor parte de la población de la aldea pertenece a la comunidad hausa aunque convive con miembros de las etnias djarma, tuareg, árabe, songhay y peul. Esta última comunidad está siendo estigmatizada porque la mayoría de los integrantes de los grupos armados proceden de ella.
  • Un grupo de jóvenes nigerinas pasa junto a un miembro de la Guardia Nacional en la aldea de Inizdan, en el norte de la región de Tillabéri, golpeada por la violencia yihadista. Desde el año pasado la población civil se ha convertido en objetivo preferente de los ataques del grupo Estado Islámico del Gran Sahara (EIGS), pero también por parte de milicias comunitarias emergentes que cometen actos de venganza contra quienes consideran cómplices de los terroristas.
    13Un grupo de jóvenes nigerinas pasa junto a un miembro de la Guardia Nacional en la aldea de Inizdan, en el norte de la región de Tillabéri, golpeada por la violencia yihadista. Desde el año pasado la población civil se ha convertido en objetivo preferente de los ataques del grupo Estado Islámico del Gran Sahara (EIGS), pero también por parte de milicias comunitarias emergentes que cometen actos de venganza contra quienes consideran cómplices de los terroristas.
  • Houceini fue miembro del grupo terrorista Estado Islámico del Gran Sahara (EIGS) durante dos años hasta que decidió acogerse a un programa de reinserción puesto en marcha por el Gobierno de Níger. Este pastor de origen peul declaró que se unió a los yihadistas por miedo y para proteger a su familia, pero finalmente sufrió el rechazo por parte de su comunidad y decidió dejarlos. En la actualidad reside en una casa protegida de Niamey con su mujer y sus cuatro hijos.
    14Houceini fue miembro del grupo terrorista Estado Islámico del Gran Sahara (EIGS) durante dos años hasta que decidió acogerse a un programa de reinserción puesto en marcha por el Gobierno de Níger. Este pastor de origen peul declaró que se unió a los yihadistas por miedo y para proteger a su familia, pero finalmente sufrió el rechazo por parte de su comunidad y decidió dejarlos. En la actualidad reside en una casa protegida de Niamey con su mujer y sus cuatro hijos.
  • Una mujer y su hijo llegan a la escuela de Inizdan, en el norte de la región nigerina de Tillabéri, para asistir a la reunión entre los vecinos y representantes del Gobierno celebrada a principios de julio con el objetivo de encontrar soluciones a la violencia yihadista que golpea a esta zona. Níger ha fortalecido su respuesta militar frente a los radicales pero busca también canales de diálogo con las comunidades de las que proceden muchos de los terroristas.
    15Una mujer y su hijo llegan a la escuela de Inizdan, en el norte de la región nigerina de Tillabéri, para asistir a la reunión entre los vecinos y representantes del Gobierno celebrada a principios de julio con el objetivo de encontrar soluciones a la violencia yihadista que golpea a esta zona. Níger ha fortalecido su respuesta militar frente a los radicales pero busca también canales de diálogo con las comunidades de las que proceden muchos de los terroristas.
  • Jóvenes de la aldea de Takasasam, en el oeste de Níger a unos 40 kilómetros de la frontera con Malí, asisten a la caravana de la paz organizada por el Gobierno. Con más de un 70% de analfabetismo, la falta de expectativas laborales de estos jóvenes y sus dificultades para generar recursos que puedan alimentar a sus familias están entre las principales causas de su adhesión a grupos armados que les prometen dinero fácil por participar en robos, secuestros y extorsiones.
    16Jóvenes de la aldea de Takasasam, en el oeste de Níger a unos 40 kilómetros de la frontera con Malí, asisten a la caravana de la paz organizada por el Gobierno. Con más de un 70% de analfabetismo, la falta de expectativas laborales de estos jóvenes y sus dificultades para generar recursos que puedan alimentar a sus familias están entre las principales causas de su adhesión a grupos armados que les prometen dinero fácil por participar en robos, secuestros y extorsiones.
  • Jóvenes sudaneses que viven en el campo de refugiados de Hamdallaye juegan un partido de fútbol en un campo anexo al estadio Seyni Kountché de Niamey, la capital de Níger, contra un equipo formado por trabajadores locales y expatriados. Muchos de estos refugiados llegaron a Libia en un intento de cruzar el Mediterráneo y alcanzar las costas de Europa y, tras regresar a Níger, llevan hasta cuatro años esperando para ser definitivamente trasladados a Canadá o un país europeo.
    17Jóvenes sudaneses que viven en el campo de refugiados de Hamdallaye juegan un partido de fútbol en un campo anexo al estadio Seyni Kountché de Niamey, la capital de Níger, contra un equipo formado por trabajadores locales y expatriados. Muchos de estos refugiados llegaron a Libia en un intento de cruzar el Mediterráneo y alcanzar las costas de Europa y, tras regresar a Níger, llevan hasta cuatro años esperando para ser definitivamente trasladados a Canadá o un país europeo.
  • Equipo de fútbol integrado por jóvenes refugiados sudaneses residentes en el campo de acogida de Hamdallaye y procedentes de la región en conflicto de Darfur en un campo anexo al estadio Seyni Kountché de Niamey. La posibilidad de practicar deporte es una válvula de escape para chavales que llevan hasta cuatro años esperando para su recolocación en algún país europeo una vez que han recibido el estatuto de refugiados, un proceso lento que se ha visto bloqueado durante el último año y medio a causa de la pandemia de covid-19.
    18Equipo de fútbol integrado por jóvenes refugiados sudaneses residentes en el campo de acogida de Hamdallaye y procedentes de la región en conflicto de Darfur en un campo anexo al estadio Seyni Kountché de Niamey. La posibilidad de practicar deporte es una válvula de escape para chavales que llevan hasta cuatro años esperando para su recolocación en algún país europeo una vez que han recibido el estatuto de refugiados, un proceso lento que se ha visto bloqueado durante el último año y medio a causa de la pandemia de covid-19.
  • Frederick Tieffing, de 48 años, huyó de Costa de Marfil a consecuencia del conflicto de 2010-2011 y desde entonces vive en Niamey, capital de Níger. Tras solicitar asilo político y que se lo denegaran en última instancia sobrevive gracias a un restaurante de comida marfileña que regenta junto a su esposa y colabora en la sensibilización sobre migraciones con la Parroquia católica de Niamey. En la actualidad planea regresar a su San Pedro natal.
    19Frederick Tieffing, de 48 años, huyó de Costa de Marfil a consecuencia del conflicto de 2010-2011 y desde entonces vive en Niamey, capital de Níger. Tras solicitar asilo político y que se lo denegaran en última instancia sobrevive gracias a un restaurante de comida marfileña que regenta junto a su esposa y colabora en la sensibilización sobre migraciones con la Parroquia católica de Niamey. En la actualidad planea regresar a su San Pedro natal.
  • Miembros de la Gendarmería y la Guardia Nacional aseguran el perímetro de un encuentro entre representantes del Gobierno y vecinos del pueblo de Takasasam, en el norte de la región de Tillabéri, en Níger. Esta zona es el epicentro de la violencia yihadista que golpea a Níger desde hace más de cinco años y que ha provocado miles de fallecidos desde entonces, 560 solo en 2021.
    20Miembros de la Gendarmería y la Guardia Nacional aseguran el perímetro de un encuentro entre representantes del Gobierno y vecinos del pueblo de Takasasam, en el norte de la región de Tillabéri, en Níger. Esta zona es el epicentro de la violencia yihadista que golpea a Níger desde hace más de cinco años y que ha provocado miles de fallecidos desde entonces, 560 solo en 2021.
  • Tres niñas caminan junto a un vehículo de la Guardia Nacional de Níger en el pueblo de Inazdan, norte de la región de Tillabéri en la que operan grupos terroristas de corte yihadista. Al fondo, la escuela de la aldea en la que se celebra una reunión entre representantes del Gobierno y los vecinos para tratar de buscar soluciones a la violencia, organizada por la Alta Autoridad para la Consolidación de la Paz. El contexto es muy difícil, pues Níger es el país más pobre del mundo y el que tiene más hijos por mujer, una media de siete.
    21Tres niñas caminan junto a un vehículo de la Guardia Nacional de Níger en el pueblo de Inazdan, norte de la región de Tillabéri en la que operan grupos terroristas de corte yihadista. Al fondo, la escuela de la aldea en la que se celebra una reunión entre representantes del Gobierno y los vecinos para tratar de buscar soluciones a la violencia, organizada por la Alta Autoridad para la Consolidación de la Paz. El contexto es muy difícil, pues Níger es el país más pobre del mundo y el que tiene más hijos por mujer, una media de siete.