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La imposible misión de llevar tu bicicleta a bordo en un tren de Renfe

Lo que en buena parte de Europa es una obviedad, el fomento del tren y la bici de forma combinada como medios de viaje sostenibles, sigue siendo una pesadilla en España. Para Renfe, las bicis estorban

CICLOTURISMO
Dos ciclistas suben a un tren de SBB, la red de ferrocarriles de Suiza, uno de los paraísos del cicloturismo.

Si un día quiere probar si tiene nervios de acero y más paciencia que el santo Job, intente hacer un viaje de cicloturismo por España combinando trayectos en bici con otros en tren. Lo que en buena parte de Europa es una alianza perfecta entre dos medios de transporte sostenibles, la bici y el tren, en España es una odisea por obra y gracia de Renfe, el “mejor” —y único— operador ferroviario de viajeros que tenemos a nivel estatal, al que parece que las bicicletas le estorban para el largo y medio radio.

Si pregunta en Renfe por las condiciones para llevar una bicicleta en un tren de Largo Recorrido le dirán muy ufanos que por supuesto que puede y además es gratis. Fenomenal, piensas tú. “Solo tiene que desmontarla, quitarle pedales, doblar manillar y meterla en una bolsa especial de no más de 1,20 x 90 x 40”. Y ahí es cuando te das cuenta de que el verdadero fenómeno es el que ha elaborado la norma, porque no debe de haber hecho un viaje largo en bicicleta en su vida. Para empezar cualquier bici mide mucho más de 1,20 de largo, por lo que solo se podría encajar en esas dimensiones desmontando ruedas, a no ser que lleves una de esas que se doblan (útiles solo para uso urbano). Pero es que, si vas haciendo cicloturismo necesariamente llevas además unas alforjas o mochila como equipaje, y nadie te explica cómo salvas todos los obstáculos de una estación (tornos, taquillas, escaleras mecánicas, andenes, subida al vagón) con una bici dentro de  una bolsa y las alforjas a los hombros. Necesitas dos personas para mover solo una. Eso si no es eléctrica, cada vez más populares, porque esas pesan mucho más. Y si al final consigues superar esa yincana: ¿qué haces con la bolsa (que tiene un peso y un volumen considerables) si tu plan era pasar una semana pedaleando? ¿Dónde la metes? Es decir: descartado viajar en Largo Recorrido.

Vagones para ocho bicicletas fabricados por Siemens para los ICE4 de Deutsche Bhan.
Vagones para ocho bicicletas fabricados por Siemens para los ICE4 de Deutsche Bhan.

“El problema número uno es la falta de claridad”, dice Jesús Blázquez, gerente de Rutas Pangea, uno de los principales turoperadores de cicloturismo de España. Las normas no son claras y todo queda sujeto a la arbitrariedad del revisor. En Francia, por ejemplo, está clarísimo y perfectamente indicado qué trenes admiten bicis y dónde deben ir. Muchísima gente del sector se está pasando al autobús; por increíble que parezca te tratan mejor si viajas con una bici en empresas de autocares que en Renfe”.

Viajemos entonces en el servicio Media Distancia y trenes regionales: según las normas publicadas en la web de Renfe sí se puede llevar bicicletas sin desmontar en trenes de media distancia. ¡Fenomenal!, piensas tú. Además, en la misma web Renfe detalla que los trenes Avant son "servicios de Media Distancia que se prestan con trenes de alta velocidad específicamente diseñados para viajes cortos".  Bien, pues intente comprar un billete para usted y su bici en un servicio Avant de Media Distancia por ejemplo entre Madrid-Valladolid, Barcelona-Girona u Ourense-Coruña. Le dirán que tampoco puede llevar la bici, a no ser que la desmonte, porque rigen las normas de Larga Distancia y AVE. Un cachondeo, vamos.

Cicloturistas en uno de los vagones especiales del RadTramper, el tren austriaco que recorre el Danubio.
Cicloturistas en uno de los vagones especiales del RadTramper, el tren austriaco que recorre el Danubio.

“Es muy difícil para un viajero que no sea especialista ferroviario distinguir cuáles son de larga o media distancia. Los Intercity por ejemplo pueden ser de larga o media distancia, en función del trayecto, ni siquiera la información de Renfe es clara en este punto. Preguntas en taquilla o al personal y la información que recibes es confusa”, explica Adrián Fernández, portavoz de movilidad de Greenpeace.

“Obligar a llevar una bicicleta plegable es expulsar a un segmento de cliente que debería ser tu nicho y que además en España tiene una alta presencia. Cuando lo ven los cicloturistas extranjeros se llevan las manos a la cabeza”, añade Fernández. “Pero incluso en Media Distancia hay una norma absurda y es que además de que llevan pocas plazas, si el trayecto es de más de 100 kilómetros tienes que pagar un suplemento; pero es absolutamente imposible saber si tu trayecto tiene más o menos porque no lo especifica en el billete. Todo lo que no sea una bici plegable, y en cicloturismo ninguna lo es, se convierte en una odisea”.

Vagón especial para el transporte de bicicletas.
Vagón especial para el transporte de bicicletas.

Lo del número de plazas para bicicletas es otro asunto sangrante. ¿Sabe cuantas bicis se puede llevar en un tren español, sea cual sea su tamaño u ocupación? Tres. Solo tres bicicletas. En los Intercités franceses caben hasta 20 bicicletas. Hay espacio para ellas incluso en los nocturnos. Y en los TER o regionales, la unidad lleva un número de vagones para bicis acorde al tamaño, y en cada vagón como poco cuatro bicis.

Una iniciativa en la plataforma Change.org con el título Más plazas para bicicletas en los trenes de Renfe, que lleva ya casi 16.000 apoyos conseguidos, se lo explica así a los responsables de Comunicación de Renfe: “Actualmente en la línea de Media Distancia Madrid-Cáceres cuentan ustedes con la, discúlpeme pero así lo veo yo, ridícula cifra de tres plazas para bicicletas para todo el trazado. En esta zona se encuentran dos vías verdes, una en Talavera de la Reina y otra en los alrededores del Parque Nacional de Monfragüe, que, unidas al Camino Natural del Tajo, conforman uno de los ejes cicloturistas más interesantes por explotar de nuestro país. Como este, podría ponerle muchos ejemplos de itinerarios en los que les iría mucho mejor si cambiaran sus políticas de cara a los viajeros con bicicleta, como ya se hace en la mayoría de países de Europa”.

En manos del revisor

Lo de la arbitrariedad de las normas en función del estado de ánimo del revisor de turno no es una invención de los entrevistados. Sandra Moreno Díaz, una madrileña aficionada al cicloturismo y muy activa en redes sociales (@BiciFan_dra en Twitter) lo sufrió en primera persona el pasado verano. Quería hacer en bici y junto a su pareja una ruta desde Pamplona a La Rochelle (Francia). Vio en la web de Renfe que para el trayecto Madrid-Pamplona se exigía meter las bicis dobladas o desmontadas en una bolsa de tamaño concreto. Preguntaron también en redes y otros viajeros les confirmaron la información, aunque ya les avisaron que se prepararan para sufrir. No contentos, escribieron al CM de Renfe por Twitter pidiéndole confirmación de los requisitos y les contestó lo mismo: en una bolsa de medidas estándar podrían subir las bicis sin problema (guarda ese tuit como oro en paño). Pero cuando intentaron abordar al tren en la estación de Atocha (Madrid) con sus bicis metidas en bolsas el revisor les dijo que ni loco, que con eso no subían y que no había sitio en el tren para bicis. Que eran ordenes de la Dirección mediante una circular interna. Al final, tras mucho rogar y pedir que viniera un superior, éste, como favor personal y sin que sirviera de precedente, les dejó ponerlas en el vagón cafetería que iba cerrado por las medidas anti Covid-19. Esa es la triste realidad del binomio bicicleta-Renfe en España. Para echarse a llorar.

“Es una situación que se arrastra desde hace muchos años y que no mejora”, cuenta Laura Vergara, coordinadora de ConBici, la mayor agrupación estatal de asociaciones ciclistas. “Hay una sensación de no acogida a los usuarios de bicicletas en Renfe y ADIF. Desde que sales de casa todo son obstáculos, pocas estaciones tienen aparcamientos para bicis, no hay facilidad de acceso, los ascensores son pequeños, la subida a los vagones es compleja, dentro no hay espacios específicos para ponerlas. Muchas veces te dicen que la coloques en la zona de asientos plegables, pero entonces otros usuarios te miran mal porque piensan que les estás quitando sitio”. Y cita casos concretos: “En la línea Zaragoza-Valencia-Cartagena, que interactúa con muchas vías verdes y la red Euro-Veló, los vagones son nuevos y el acceso, sencillo. Pero luego hay tres escalones para llegar a los ganchos donde deben ir las bicis que, o te ayuda alguien, o tu no puedes subir la bici por ahí, menos aún si es de montaña y eléctrica”.

Lo de la arbitrariedad y la falta de claridad en las normas es también un problema sangrante para la coordinadora de ConBici: “En la línea de media distancia Zaragoza-Huesca se usan trenes Avant. Y unas unidades llevan ganchos para colocar las bicis (solo tres), pero otras no. Como nunca sabes cuál va a venir, te puedes plantar en la estación y nunca sabes si vas a viajar o no”.

Para el portavoz de Greenpeace, “no es que falte espacio, los trenes que compran Renfe desde hace 10 años ya viene con plazas para bicicletas, es un problema de mala gestión comercial, de que nadie dentro de la compañía se ha planteado cómo hacer un producto que sea atractivo para el usuario de la bicicleta, lo único que hacen es poner obstáculos de forma arbitraria pensando en su beneficio”.

“Hay trenes que van casi vacíos, como el que va a Extremadura, que encima es del siglo pasado, y aún así no te dejan llevar más que tres bicicletas”, se queja Jesús Blázquez, quien tiene la esperanza de que una directiva comunitaria que lleva tiempo gestándose para recomendar a todos los países miembros de la UE que cada convoy admita al menos ocho bicicletas cambie la cosas en España (en este sentido, el 19 de enero Francia anunciaba un decreto que obliga a incluir un mínimo de ocho plazas para bicis en todos los trenes TGV y largo recorrido y entre cuatro y ocho plazas en todos los regionales).

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He solicitado a Renfe su opinión sobre este tema dándole la posibilidad de aportar su visión ante estas quejas de los usuarios, pero por toda respuesta desde el departamento de Prensa se han limitado a mandarme la página web donde detallan las condiciones para llevar bicicletas a bordo. También una web sobre un proyecto futuro llamado RaaS que de momento es solo un decálogo de intenciones.

En Centroeuropa, el paraíso de las bicicletas, todo es muy diferente. Llevo años haciendo cicloturismo por allí y la facilidad para enlazar trayectos en bici y tren es pasmosa. Es verdad que, en la alta velocidad, ya sea el TGV francés o los ICE alemanes, las bicicletas han de ir también plegadas y en bolsa. Aunque el operador alemán, Deutsche Bhan, empezó a incorporar en 2018 vagones especiales con anclaje para ocho bicicletas en cinco de sus trenes ICE4 (larga distancia), cantidad que ha ido creciendo y que se espera llegue a 123 trenes en 2023. Pero en el resto de la red, todo está organizado para facilitar los desplazamientos. En Austria, por ejemplo, tienen un tren especial, el RadTramper, que circula en paralelo a la ruta cicloturista más famosa, la Donau radweg (la vía ciclista del Danubio), que hace todos los días Viena-Passau en ambos sentidos para que los cicloturistas puedan planificar la ruta como quieran. En la última ruta que hice en bici por Europa, la travesía de los Alpes desde Francia a Italia durante el pasado septiembre, solo encontré restricciones en el convoy internacional de vuelta entre ambos países (precisaba bolsa); pero en el resto de trenes franceses fueron todo facilidades para retornar a donde había dejado el coche sin desmontar mi bicicleta.

En el resto de Europa la filosofía es: no puedes llevar tu bici en cualquier tren, pero sí puedes llegar en tren con tu bici a cualquier destino.

Para que eso ocurra aquí faltan generaciones (y un poco de buena voluntad).

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