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Africanas en Beirut: atrapadas en una ciudad devastada

Africanas en Beirut: atrapadas en una ciudad devastada

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Para muchas empleadas domésticas migrantes en Líbano, la explosión en la capital ha añadido más complicaciones a su ya precaria existencia y exigen a sus gobiernos la repatriación

  • Varias trabajadoras migrantes gambianas protestan frente al consulado de Gambia el 20 de agosto de 2020 en Beirut, pidiendo ser evacuadas de Líbano y repatriados a su país. Se estima que 250.000 trabajadoras del hogar, en su mayoría de Etiopía, Filipinas y Sri Lanka, viven en e este país, muchas de ellas en una situación condenada por grupos de derechos humanos. Esas condiciones han empeorado en los últimos meses mientras el Líbano está lidiando con su peor crisis económica en décadas, así como con un bloqueo por coronavirus y la explosión reciente en el puerto de Beirut.
    1Varias trabajadoras migrantes gambianas protestan frente al consulado de Gambia el 20 de agosto de 2020 en Beirut, pidiendo ser evacuadas de Líbano y repatriados a su país. Se estima que 250.000 trabajadoras del hogar, en su mayoría de Etiopía, Filipinas y Sri Lanka, viven en e este país, muchas de ellas en una situación condenada por grupos de derechos humanos. Esas condiciones han empeorado en los últimos meses mientras el Líbano está lidiando con su peor crisis económica en décadas, así como con un bloqueo por coronavirus y la explosión reciente en el puerto de Beirut. AFP
  • Emily, keniana de 27 años, perdió su trabajo en el Líbano debido a la crisis económica y participa en una acampada frente al consulado de Kenia en Beirut junto a sus compatriotas para exigir la repatriación el 20 de agosto de 2020. Miles de trabajadores extranjeros estaban pasando dificultades en Líbano debido a la crisis económica y a la pandemia de coronavirus. Luego vino la explosión en el puerto de Beirut que mató a más de 181 personas, hirió a miles y devastó franjas de la ciudad. Muchos dicen que no pueden con más desastres, y ahora necesitan irse.
    2Emily, keniana de 27 años, perdió su trabajo en el Líbano debido a la crisis económica y participa en una acampada frente al consulado de Kenia en Beirut junto a sus compatriotas para exigir la repatriación el 20 de agosto de 2020. Miles de trabajadores extranjeros estaban pasando dificultades en Líbano debido a la crisis económica y a la pandemia de coronavirus. Luego vino la explosión en el puerto de Beirut que mató a más de 181 personas, hirió a miles y devastó franjas de la ciudad. Muchos dicen que no pueden con más desastres, y ahora necesitan irse. AFP
  • Varias trabajadoras migrantes de Gambia utilizan herramientas para llamar a la puerta del consulado de Gambia en Beirut el 20 de agosto de 2020 durante una protesta pidiendo ser evacuadas del Líbano y repatriadas a su país.
    3Varias trabajadoras migrantes de Gambia utilizan herramientas para llamar a la puerta del consulado de Gambia en Beirut el 20 de agosto de 2020 durante una protesta pidiendo ser evacuadas del Líbano y repatriadas a su país. AFP
  • Zeina Ammar, de la organización Movimiento Antirracismo (ARM) de Líbano, permanece frente a la embajada de Gambia en la capital, Beirut, el 20 de agosto de 2020, mientras escucha los testimonios de los trabajadores migrantes. Los trabajadores extranjeros ingresan al Líbano bajo un controvertido sistema de patrocinio llamado "kafala", que ha sido denunciado repetidamente por grupos de derechos humanos por permitir una amplia gama de abusos. Bajo el kafala, un trabajador no puede rescindir su contrato sin el permiso de su empleador o perderá su estatus migratorio legal.
    4Zeina Ammar, de la organización Movimiento Antirracismo (ARM) de Líbano, permanece frente a la embajada de Gambia en la capital, Beirut, el 20 de agosto de 2020, mientras escucha los testimonios de los trabajadores migrantes. Los trabajadores extranjeros ingresan al Líbano bajo un controvertido sistema de patrocinio llamado "kafala", que ha sido denunciado repetidamente por grupos de derechos humanos por permitir una amplia gama de abusos. Bajo el kafala, un trabajador no puede rescindir su contrato sin el permiso de su empleador o perderá su estatus migratorio legal. AFP
  • Karen, una trabajadora migrante de 33 años de Kenia que ha estado viviendo en el Líbano durante los últimos tres años, se sienta en un sofá que bloquea la carretera durante una protesta para exigir su repatriación frente al consulado de Kenia el 15 de agosto de 2020 en Beirut, Líbano. Karen era peluquera y es la única que mantiene a sus tres hijos en Kenia. Los trabajadores domésticos sujetos al sistema kafala, corren un alto riesgo de explotación laboral, trabajo forzoso y trata. La crisis económica del Líbano y la explosión del 4 de agosto han dejado a un número significativo de trabajadores migrantes en una crisis humanitaria.
    5Karen, una trabajadora migrante de 33 años de Kenia que ha estado viviendo en el Líbano durante los últimos tres años, se sienta en un sofá que bloquea la carretera durante una protesta para exigir su repatriación frente al consulado de Kenia el 15 de agosto de 2020 en Beirut, Líbano. Karen era peluquera y es la única que mantiene a sus tres hijos en Kenia. Los trabajadores domésticos sujetos al sistema kafala, corren un alto riesgo de explotación laboral, trabajo forzoso y trata. La crisis económica del Líbano y la explosión del 4 de agosto han dejado a un número significativo de trabajadores migrantes en una crisis humanitaria. Elsie Haddad
  • Theresa, una trabajadora migrante de 33 años de Kenia, busca algún aperitivo en su refrigerador mientras toma un descanso de la protesta que exige la repatriación el 14 de agosto de 2020 en Beirut, Líbano. Theresa ha vivido en el Líbano durante diez años y dejó su trabajo cuando la pandemia comenzó a quedarse en casa con sus hijos. En el momento de la explosión, ella estaba con sus hijos en casa, una pequeña habitación en Bourj Hammoud que comparten con otras cuatro mujeres y sus bebés.
    6Theresa, una trabajadora migrante de 33 años de Kenia, busca algún aperitivo en su refrigerador mientras toma un descanso de la protesta que exige la repatriación el 14 de agosto de 2020 en Beirut, Líbano. Theresa ha vivido en el Líbano durante diez años y dejó su trabajo cuando la pandemia comenzó a quedarse en casa con sus hijos. En el momento de la explosión, ella estaba con sus hijos en casa, una pequeña habitación en Bourj Hammoud que comparten con otras cuatro mujeres y sus bebés. Elsie Haddad
  • Karen y Theresa trenzan el cabello de una amiga durante la sentada para exigir su repatriación frente al consulado de Kenia el 15 de agosto de 2020 en Beirut, Líbano. La crisis económica del Líbano y la explosión del 4 de agosto han dejado a un número significativo de trabajadores migrantes en una crisis humanitaria.
    7Karen y Theresa trenzan el cabello de una amiga durante la sentada para exigir su repatriación frente al consulado de Kenia el 15 de agosto de 2020 en Beirut, Líbano. La crisis económica del Líbano y la explosión del 4 de agosto han dejado a un número significativo de trabajadores migrantes en una crisis humanitaria. Elsie Haddad
  • Los trabajadores migrantes de Kenia descansan durante la sentada para exigir su repatriación frente al consulado de Kenia el 15 de agosto de 2020 en Beirut, Líbano.
    8Los trabajadores migrantes de Kenia descansan durante la sentada para exigir su repatriación frente al consulado de Kenia el 15 de agosto de 2020 en Beirut, Líbano. Elsie Haddad
  • Una mujer keniana trabajadora en Beirut permanece junto a la embajada de Kenia en Beirut en medio de una protesta de migrantes kenianos que exigen la repatriación. "Queremos volver a casa pero no tenemos billetes [de avión]" se lee en la pancarta.
    9Una mujer keniana trabajadora en Beirut permanece junto a la embajada de Kenia en Beirut en medio de una protesta de migrantes kenianos que exigen la repatriación. "Queremos volver a casa pero no tenemos billetes [de avión]" se lee en la pancarta. Elsie Haddad
  • Theresa juega a levantar un castillo de bloques con sus dos hijos, Malak y Christiano, durante un descanso que se ha tomado en la protesta en la que participa para que su Gobierno los repatríe a Kenia, pues en Líbano no ve que puedan tener buenas perspectivas de futuro.
    10Theresa juega a levantar un castillo de bloques con sus dos hijos, Malak y Christiano, durante un descanso que se ha tomado en la protesta en la que participa para que su Gobierno los repatríe a Kenia, pues en Líbano no ve que puedan tener buenas perspectivas de futuro. Elsie Haddad
  • Mary, una trabajadora migrante de Kenia que ha vivido en el Líbano durante seis años y tiene dos hijos en Kenia, sostiene a su bebé de tres meses durante la sentada para exigir su repatriación frente al consulado de su país en Beirut.
    11Mary, una trabajadora migrante de Kenia que ha vivido en el Líbano durante seis años y tiene dos hijos en Kenia, sostiene a su bebé de tres meses durante la sentada para exigir su repatriación frente al consulado de su país en Beirut. Elsie Haddad
  • "Queremos volver a casa, presidente Uhuru" y "Nuestro Gobierno nos ha fallado" son algunas de las quejas que se leen en las pancartas pegadas en el coche del secretario general del cónsul keniano, aparcado frente al edificio del consulado. El coche ha sido cubierto de mensajes durante la sentada protagonizada por los migrantes kenianos que exigen ser repatriados.
    12"Queremos volver a casa, presidente Uhuru" y "Nuestro Gobierno nos ha fallado" son algunas de las quejas que se leen en las pancartas pegadas en el coche del secretario general del cónsul keniano, aparcado frente al edificio del consulado. El coche ha sido cubierto de mensajes durante la sentada protagonizada por los migrantes kenianos que exigen ser repatriados. Elsie Haddad
  • Mary, keniana residente en Líbano, en plena sentada durante la protesta protagonizada por kenianos trabajadores en el país que quieren ser repatriados. Lleva una pulsera con los colores de la bandera de su país en el brazo izquierdo y luce una camiseta reivindicativa. Detrás de ella, en una tienda de campaña, su hija menor duerme.
    13Mary, keniana residente en Líbano, en plena sentada durante la protesta protagonizada por kenianos trabajadores en el país que quieren ser repatriados. Lleva una pulsera con los colores de la bandera de su país en el brazo izquierdo y luce una camiseta reivindicativa. Detrás de ella, en una tienda de campaña, su hija menor duerme. Elsie Haddad
  • Una participante en las protestas llevadas a cabo por migrantes kenianos en Beirut es atendida por el miembro de una ONG libanesa.
    14Una participante en las protestas llevadas a cabo por migrantes kenianos en Beirut es atendida por el miembro de una ONG libanesa. Elsie Haddad
  • Mary, keniana de 33 años, juega con su hija de tres meses durante la protesta frente al consulado keniano. En el suelo, dos compañeras de causa observan divertidas mientras descansan en un colchón. Son muchas las horas que han pasado en ese lugar, día y noche, para exigir la repatriación a su país de origen.
    15Mary, keniana de 33 años, juega con su hija de tres meses durante la protesta frente al consulado keniano. En el suelo, dos compañeras de causa observan divertidas mientras descansan en un colchón. Son muchas las horas que han pasado en ese lugar, día y noche, para exigir la repatriación a su país de origen. Elsie Haddad
  • Karen, una trabajadora migrante de 33 años de Kenia, sostiene la maleta que comparte con sus compañeros de cuarto durante la sentada para exigir su repatriación. Los tres hijos de Karen viven en Kenia gracias al dinero que ella envía, pero ahora ya no puede seguir manteniéndolos y no le merece la pena vivir alejada de ellos.
    16Karen, una trabajadora migrante de 33 años de Kenia, sostiene la maleta que comparte con sus compañeros de cuarto durante la sentada para exigir su repatriación. Los tres hijos de Karen viven en Kenia gracias al dinero que ella envía, pero ahora ya no puede seguir manteniéndolos y no le merece la pena vivir alejada de ellos. Elsie Haddad
  • Una empleada doméstica de origen keniano echa una siesta en pleno día frente al consulado keniano en Beirut. Muchas mujeres como ella han protagonizado durante días una acampada de protesta para exigir la repatriación. Las jornadas a la intemperie pasan factura en forma de cansancio.
    17Una empleada doméstica de origen keniano echa una siesta en pleno día frente al consulado keniano en Beirut. Muchas mujeres como ella han protagonizado durante días una acampada de protesta para exigir la repatriación. Las jornadas a la intemperie pasan factura en forma de cansancio. Elsie Haddad
  • Theresa, madre keniana de 33 años, ha llevado a sus hijos Malak y Christiano a la protesta frente al consulado.
    18Theresa, madre keniana de 33 años, ha llevado a sus hijos Malak y Christiano a la protesta frente al consulado. Elsie Haddad
  • Tres mujeres de origen keniano, trabajadoras domésticas en Líbano, permanecen sentadas durante la protesta por la repatriación. Cientos de empleadas como ellas han perdido unos trabajos que ya de por sí eran precarios y violaban sus derechos fundamentales en no pocas ocasiones. Ya no hay razón para no volver a casa.
    19Tres mujeres de origen keniano, trabajadoras domésticas en Líbano, permanecen sentadas durante la protesta por la repatriación. Cientos de empleadas como ellas han perdido unos trabajos que ya de por sí eran precarios y violaban sus derechos fundamentales en no pocas ocasiones. Ya no hay razón para no volver a casa. Getty Images