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Despierta Madrid; no dejemos que nos cercenen la cultura. Parece que duelen más las palabras escritas desde la humildad de un campesino que los comportamientos incívicos de algunos políticos. La ignorancia no exime de responsabilidad. Por muchos versos que se quieran borrar de las paredes, nunca se podrán borrar del conocimiento, y siempre nos quedará la garganta para esparcirlos al viento. Porque pintada, no vacía, pintada está mi casa de las grandes pasiones y desgracias. La voz del poeta recoge los ecos que en el aire, esparcidos, alumbrarán una composición.

Fernando Marcén Letosa, Leciñena (Zaragoza).

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