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La nueva vida de Meghan Markle en Canadá

Mientras el príncipe Enrique negocia su nuevo estatus, su esposa visita un centro de mujeres víctimas de las drogas

Meghan Markle
Meghan Markle, en su última aparición oficial. GTRES

Meghan Markle ha iniciado ya su vida anónima en Canadá mientras el príncipe Enrique permanece en Londres negociando los detalles de su nuevo estatus. La duquesa de Sussex ha sido vista en las últimas horas subiendose a un hidroavión desde el aeropuerto de Victoria Harbour, donde abordó un aparato Whistler Air, en unas imágenes que ofrece el Daily Mail. Meghan regresó a Canadá solo tres días después de comparecer en el Reino Unido junto a su esposo en un acto en la residencia de la Alta Comisionaria de Canadá. Luego regresó para reunirse con Archie, a quien dejó al cuidado de una niñera y de su mejor amiga, Jessica Mulroney.

La duquesa de Sussex realizó este viaje para visitar un refugio para mujeres situado en uno de los barrios más pobres de Canadá, en el lado este de Vancouver. Está considerado como el epicentro de la crisis de sobredosis de drogas del país que se ha cobrado más de 13.000 vidas desde enero de 2016. Parece que entre los planes de Markle está trabajar con este centro. Meghan fue recibida por una mujer del refugio local al aterrizar su hidroavión en un nevado Vancouver. La duquesa habló con algunas personas que se le acercaron y en todo momento se mostró muy sonriente. Su forma de vestir era totalmente de sport con una prenda con capucha que se puso para protegerse del frío y la nieve.

Horas después del encuentro del lunes en Sandringham entre Isabel II, el príncipe Carlos y los hijos de este Guillermo y Enrique se ha sabido que no hubo una comunicación con Markle, de quien en principio se dijo que podría intervenir en la reunión por teléfono. Pero finalmente hubo dos cosas que descartaron esta posibilidad: el miedo a un pinchazo en la comunicación y que la presencia de Enrique en la cita era la realmente importante.

Meghan Markle junto a varias mujeres del Downtown Eastside Women's Centre de Vancouver, en una imagen publicada por el mismo centro.
Meghan Markle junto a varias mujeres del Downtown Eastside Women's Centre de Vancouver, en una imagen publicada por el mismo centro. FACEBOOK

El equipo de los Sussex continúa negociando un acuerdo de abdicación sobre dinero, títulos y el establecimiento de su marca comercial internacional.

Paralelalmente ha estallado otra crisis alrededor de los Sussex. Thomas Markle, el padre de la duquesa, se está preparado para dar pruebas contra su propia hija en un caso legal por una carta que le envió al príncipe. Se espera que sea llamado como testigo clave para la defensa en una de las demandas que el príncipe ha presentado contra un periódico —en octubre se querelló contra The Sun y Daily Mirror. Markle, de 75 años, ha aportado a los abogados mensajes de texto nunca antes vistos mandados durante la preparación de la boda de Meghan con el príncipe Enrique que revelan la ruptura de la relación entre padre e hija. Algunos de esos mensajes fueron presentados por la defensa del diario en el Tribunal Superior de Londres.

Los documentos afirman que después de que Markle le enviara un mensaje a su hija diciéndole que no podía asistir a su boda porque lo habían llevado de urgencia al hospital para una cirugía cardíaca de emergencia y le dijeron que no volara por motivos de salud, recibió un mensaje de texto que parecía ser del príncipe en el que le amonestaba y acusaba de causar daño a su hija y no le preguntaba por su salud, lo que le dejó "profundamente herido".

Está previsto que este miércoles Guillermo y Kate, duques de Cambridge, sean vistos en público juntos por primera vez desde que estalló la crisis real cuando visiten una serie de proyectos comunitarios en Bradford. Por su parte, el jueves Enrique comparecerá en el Palacio de Buckingham frente a la prensa mundial mientras participa en el sorteo oficial de la Copa Mundial de la Liga de Rugby, que se realizará en el Reino Unido el próximo año. Será su último compromiso como miembro de alto rango de la Familia Real, y podría ser el último en nombre de la reina si su demanda de llevar a cabo deberes ocasionales en su nombre prospera. 

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