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ENTREVISTA | TER

“Me tomo muy en serio a las ‘celebrities’”

La 'youtuber' combina su conocimiento de cultura popular con filosofía y arquitectura

La 'youtuber' Ter.
La 'youtuber' Ter.

Ter es uno de los máximos exponentes del movimiento youtuber, que triunfa entre los más jóvenes, crea una extraña fascinación en los adultos de mediana edad y resulta incomprensible a los más mayores. En su canal, lo mismo habla de alta cultura y arquitectura (su carrera de formación) que se pone a filosofar sobre la estética del trap o las posaderas de Kim Kardashian, a la que hasta le ha diseñado un edificio. Tiene 673.000 seguidores. Y la cultura le interesa, y mucho.

¿Cómo empezó como youtuber? Mentalmente empecé en 2006, pero no me atrevía a exponerme públicamente. Pasados 10 años, en 2016, me decidí y empecé a hacer vídeos y a colgarlos. Al final me atreví, porque mi sueño era ser youtuber y me iba a quedar sin cumplirlo.

Las plataformas tecnológicas vienen y van, fíjese en MySpace o el Messenger de MSN, entre muchas otras. ¿Será YouTube eterno? Yo creo que YouTube está para quedarse. Como no hay una alternativa factible, es imposible que desaparezca. Puede que se transforme, de hecho, ya se ha transformado: antes era como la sabana africana y ahora está lleno de restricciones.

¿Eso es bueno o malo? Las dos cosas. Por un lado te permite menos creatividad, pero por otro te protegen. Por ejemplo, tu contenido tiene copyright.

¿Cómo dio aquel paso al espacio digital? Lo hice como en estado de semitrance. Los 50 primeros vídeos que subí a la plataforma no los recuerdo bien. Y no porque fuera drogada, sino porque estaba en un estado mezcla de euforia y miedo. Bueno, el primero sí que lo recuerdo: se titulaba Harta de no ser youtuber. Pero el que tuvo éxito por primera vez fue uno en el que proponía tomar el culo de Kim Kardashian como nueva unidad de medida, en vez del sistema métrico decimal.

Ahí se dio usted cuenta de que iba a tener éxito. Este que digo lo petó bastante. También uno en el que decía que la Kardashian era mejor que Gabriel García Márquez y que enfadó a mucha gente. Pero tampoco tengo yo claro que tenga éxito, es decir, lo percibo todo como muy frágil, sobre todo por mi personalidad inestable.

¿Cómo se aprende a ser youtuber? Yo aprendí a base de consumir, viendo mucho YouTube, como cinco horas al día. Es como si hubiese hecho una carrera. Y así aprendes todo de lo demás: la edición, la periodicidad, la narrativa... Así lo integras de manera natural.

¿Por qué le gusta tanto YouTube? A mí me gustaban youtubers estadounidenses que hablaban de su propia vida sin tapujos, de manera muy honesta, de cosas que yo nunca me hubiera atrevido a contar a mis amigos. Para mí era casi terapéutico, porque siempre he sido bastante solitaria.

Mezcla usted alta y baja cultura y se toma muy en serio a las celebrities. Sí, me las tomo muy en serio. Hay gente que pensaba que era una provocación, pero es honesto. Hablo de las cosas que me gustan. Y me interesa la alta y la baja cultura, no es algo que haga a propósito. Me leo un libro de Le Corbusier a la vez que veo el programa de las Kardashian. Así creo mis conexiones neuronales.

¿Por qué estudió Arquitectura? Me parecía la carrera más completa porque tiene que ver con saber un poquito de muchas cosas. Se puede aplicar al cine, a la moda, al arte... No me decepcionó.

Un deleite ajeno a las modas

La cultura se ha intangibilizado, ya casi ni se puede tocar: escuchamos música por Spotify, leemos libros en formato e-book o vemos películas o series en cualquiera de las grandes plataformas tipo Netflix o HBO (cada vez proliferan más). Pero también es cierto que muchos amantes de la cultura siguen deseando lo real además de lo virtual, y nadie le hace ascos a tener libros en su estantería o a pinchar vinilos en su plato giradiscos. Según la última Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España 2018-2019, el consumo cultural ha aumentado en España un 3,8% desde 2015. El Ministerio de Cultura y Deporte informa de que un 65,8% de la población encuestada ha leído un libro en el último año y el 57,8% ha ido al cine en ese mismo periodo. Y también destaca una "fuerte interrelación": los que asistieron a museos, galerías o exposiciones tienen mayores tasas de lectura (85,9%, frente al 65,8% del conjunto de la población), duplican la tasa anual de asistencia al teatro (42,1%) y alcanzan una tasa de asistencia al cine del 79%. En efecto, son los culturetas. Además, los regalos culturales tal vez sean los que mejor relación calidad-precio: por poco dinero un libro o un disco puede dar muchas horas de deleite estético. He aquí unas ideas para regalar culturizando.

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