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Salvar la legislatura

Se queja Pedro Sánchez de que sus adversarios emulan al perro del hortelano, que ni gobiernan ni le dejan gobernar. Sin embargo, también podría parecer que es justamente el único llamado a gobernar el que no parece querer hacerlo, demostrado el interés de otros en dejarle mandar a cambio de carteras. No asume el presidente en funciones que para dejar de serlo necesita un aliado sólido. Y en esos dimes y diretes andan los obligados a entenderse, sin dar ninguno su brazo a torcer, pudiendo ocurrirles lo que a los conejos de Iriarte, que no paraban de parlotear en su madriguera sobre si los perros que los perseguían eran galgos o podencos, hasta que les hincaron el diente. Y acaba la fábula: “Los que por cuestiones / de poco momento / dejan lo que importa, / llévense este ejemplo”. Señores y señoras de la izquierda, la derecha acecha, confiando en su descuido, y el 10-N, me parece, es un descuido de mucho cuidado.

Gonzalo de Miguel Renedo. La Rioja

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