Columna
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Siniestros

Hay quienes aplican su ignorancia, arrogancia y ganas de epatar al terrorismo en el País Vasco, donde ya hemos sufrido lo nuestro

Negri pasó años en la cárcel por terrorismo, aunque yo creo que sus peores delitos fueron los libros que escribió.
Negri pasó años en la cárcel por terrorismo, aunque yo creo que sus peores delitos fueron los libros que escribió.GORKA LEJARCEGI

Conocí a Alain Badiou por un librito sobre ética para una colección de iniciación filosófica. Allí sostenía que la ética se revelaba como la decisión en momentos cruciales y proponía a los guardias rojos de Mao como ejemplos virtuosos. Reconozco que después de esa primera revelación he frecuentado poco a este autor. De Toni Negri recuerdo las divertidas imitaciones que hacía Leonardo Sciascia de sus viajes compartidos en tren, cuando Negri le advertía que tuviese cuidado de no tropezar con su maleta porque llevaba explosivos. Entre bromas y veras, Negri pasó años en la cárcel por terrorismo, aunque yo creo que sus peores delitos fueron los libros que escribió. Ahora, Badiou, Negri, Jacques Rancière, Étienne Balibar y dos o tres gros légumes semejantes han publicado en el diario Libération una doble página en apoyo a Josu Ternera, cuya detención les parece un atentado a la paz obtenida gracias al coraje y generosidad de ETA. Preocupados como estamos por la sífilis ideológica contagiada por Steve Bannon y Donald Trump, nos olvidamos de esas otras gonorreas ilustres (no ilustradas) que tanto han enseñado a nuestros filósofos anticapitalistas locales. Y que hoy aplican su ignorancia, arrogancia y ganas de epatar al terrorismo en el País Vasco, donde ya hemos sufrido lo nuestro…

Más que de izquierdas, son siniestros. No les interesan las víctimas salvo si las causan bombardeos yanquis. Y por supuesto una democracia española les parece tan inverosímil como un torero alemán. Como son filósofos, y se supone que la filosofía aumenta el espíritu crítico, sobre todo si se ejerce contra el “poder”, los sumisos a la rebelión establecida seguirán venerándoles. Pero ya nos advirtió Gracián: “Sépase que en todas partes hay vulgo”. Y en la Alta Filosofía francesa actual, ni les digo.

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