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Alberto II de Bélgica acepta someterse a la prueba de paternidad que le pide su supuesta hija

El monarca emérito ha decidido acatar el mandato judicial siempre que el resultado se mantenga en secreto, hasta que exista una decisión definitiva de la Justicia

El rey Alberto II de Bélgica, en Bruselas, en 2015.
El rey Alberto II de Bélgica, en Bruselas, en 2015.

El rey Alberto II de Bélgica ha aceptado someterse a la prueba de ADN que le reclama su supuesta hija ilegítima Delphine Boël para demostrar su paternidad, según ha informado este martes su abogado, Guy Hiernaux. "Después de haber tenido conocimiento de la sentencia de la Corte de Apelación de Bruselas del pasado 16 de mayo, en respeto a la institución judicial, el rey Alberto ha decidido someterse a la prueba ordenada", indicó en un comunicado el abogado del monarca, citado por el diario Le Soir.

No obstante, el abogado puntualizó que el mismo tribunal ha decidido que las conclusiones de la prueba "se mantendrán estrictamente confidenciales, hasta una nueva decisión de la Justicia".

La Corte de Apelación de Bruselas amenazó el pasado mayo con obligar al monarca emérito a pagar 5.000 euros por cada día que pasara sin realizar la prueba.

La supuesta hija ilegítima de Alberto II de Bélgica, Delphine Boël, en Bruselas, en 2017. ampliar foto
La supuesta hija ilegítima de Alberto II de Bélgica, Delphine Boël, en Bruselas, en 2017.

Por otra parte, el pasado 25 de octubre, la Corte de Apelación de la capital sentenció que el hasta entonces considerado padre biológico de Böel no lo era. El tribunal encargó a un hospital bruselense proceder en tres meses a realizar una evaluación genética que permitiese establecer o descartar un vínculo de paternidad entre Böel y Alberto II, quien abdicó en su hijo Felipe en 2013.

Boël presentó su primera demanda de paternidad al antiguo jefe del Estado belga en 2013. La existencia de esta presunta descendente salió a la luz en 1999, como consecuencia de la publicación de una biografía no autorizada de la reina Paola, esposa de Alberto II. Delphine Boel, de 48 años, ha dedicado más de una década a demostrar que su nacimiento es fruto de una relación extramatrimonial entre Alberto II y su madre, la baronesa Sélys-Longchamps. El monarca, que conserva su título aunque ya no ejerce como tal, no se ha referido nunca al asunto.

De reconocerse el parentesco, Delphine Boel no accedería a la línea sucesoria de la monarquía en Bélgica, dado que la Constitución establece que solo los descendientes “directos, naturales y legítimos” heredan esos poderes, lo que la excluye. Sí podría beneficiarse de una cuantiosa herencia. Hasta ahora, la batalla judicial emprendida por Boel no le ha reportado ventajas en el terreno económico. Su padre legal, Jacques Boel, un importante empresario, decidió desheredarla tras comprobar que carecían de lazos biológicos.

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